⚘. ▎35 Pt:1

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❝Una palpable necesidad.❞

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KIM TAEHYUNG
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Sábado, 11 de enero del 2020
15:34 hrs

«Jodido imbécil.»

Fue lo único que pensé al releer la conversación que anteriormente había tenido con SeokJin. Y es que....¿cómo podía soportarlo?

Tonto

¿Por qué demoras tanto?

3:29 PM

Oh, lo siento TaeTae, estoy enamorando a tu hermana :D
3:29 PM

Desgraciado.
3:29 PM

😝
3:30 PM

Viejo
3:30 PM

Ajá, y por ese motivo no debes insultarme, niño insolente.
3:31 PM

Te pegaré en cuanto aparezcas.
3:31 PM

Okey~. Te veo esperando unos 10 años para eso jovencito.
3:32 PM

Dejé salir un suspiro de fastidio cuando por décimo quita vez leí los mensajes, esta vez apagando mi celular para dejarlo sobre la mesa frente a mí. Agité mi cabello sin nada de sutileza cuando pase mi mano por ahí y por consiguiente observé el lugar a mi alrededor.

La cafetería donde casi impacientemente esperaba a SeokJin estaba visiblemente llena, sin embargo, el silencio predominaba; lo único que podía escucharse eran las bajas voces de los clientes y el sonido de los platos y tazas al ser manejados por los meseros. El local estaba en una parte transitada de Seul rodeada de edificaciones y tiendas, por lo que éste espacio era muy habitado por los ciudadanos.

El motivo de mi presencia aquí se debía al idiota, alias Kim SeokJin. Había prometido acompañarme a una junta con mi familia en un lugar cerca, pero el muchacho se estaba tardando una eternidad en llegar, y eso no me agradaba.

Buscando calmar mi palpable aburrimiento tomé una servilleta de la mesa junto a un bolígrafo de mi saco para proceder a dejar algunos garabatos. Me mantuve unos segundos así: concentrado y adorado en mis acciones hasta que sentí la campanilla de la puerta sonar indicando que alguien nuevo había llegado. Por inercia alcé mis ojos esperando dar con el castaño, pero por el contrario, encontré a alguien peor.

«Vamos, ¿acaso mi día no puede ser más horrible?»

Cuando los ojos de Eun Byul captaron los míos dejé salir un agotador suspiro al mismo tiempo que rodaba mi vista. Arrugando la servilleta entre mis manos y procediendo a guardar la pluma en su antiguo lugar me puse recto en el asiento esperando a que ella llegará a mi lado, y cuando lo hizo no tardé en hablar. —¿Qué haces aquí?

—No, ¿qué haces aquí? —frunció su ceño notablemente—. ¿Me estás siguiendo?

—Eso debería preguntar yo que estoy aquí antes —arqueé una ceja.

still with you • j.jkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora