#117.

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Me siento lleno de emociones explosivas, así que he decidido hablar sobre lo qué pasó en la tienda de conveniencia hace días.

Enarco una ceja, manteniendo los brazos cruzados y una mirada acusatoria sobre su cuerpo recostado en la cama.

—Eso dijiste, "vámonos" —recalco esperando a que diga algo.

Tae se me queda viendo en silencio un rato, —¿Por qué estás trayendo esta conversación tan de repente?

Su pregunta me exalta, pero ni siquiera puedo alzar la voz porque es la una de la mañana y está escabullido en mi —su— habitación.

—¿Y por qué no? Dijiste "vámonos", ¿como que "vámonos"? ¿Era una orden o que?

El Alfa suelta un suspiro.

—Solo no me gustó que alguien coqueteara con el Omega que me gusta. Es descarado que incluso haya pasado frente de mis ojos.

—¿Y por eso te pusiste mandón?

—Esto es parecido a como cuando a ti no te gustaba que Nayeon se me acercara, Kook.

Oh, no.

La mención me hace abrir la boca de sorpresa, casi ofendido.

—¿Por qué estás metiéndola en esta conversación? —arrugo el entrecejo. —Debes de extrañarla muuuuucho, ¿verdad?

Taehyung se incorpora en la cama. Está frunciendo el ceño.

—Estoy dándote el ejemplo. No es justo.

Pero yo no estoy escuchando apropiadamente lo que me dice.

—Nayeon esto, Nayeon la otro. —finjo una voz aguda. —¡Ugh!

Los sentimientos explosivos me traen recuerdos.

Debo de recordar y repetirme a mi mismo que ya no soy este.

Trago saliva.

Y la verdad es que estoy así de exaltado porque dos versiones de mi están peleándose.

Una parte de mí está gritando recordándome  que mi anterior terapeuta dijo que nadie debería tener poder sobre mi, que no le pertenezco a ningún individuo y no realizo acciones sumisas bajo ninguna circunstancia que ponga en riesgo mi salud mental; que no sea de mi agrado, que no sea consensuado.

Y la otra parte de mi está pérdida.

Le gustó el sentimiento familiar de ser ordenado a hacer algo. Aunque Taehyung no lo haya dicho con intención de aprovecharse de mi, me sentí bien... o algo así.

Eso me da miedo.

—Lo siento, Kook. —la voz del Alfa es suave, aterciopelada. Un tono dulce que me merezco. —No debí hacerlo.

Aprieto los labios.

¿Está bien que se esté disculpando? Probablemente haya exagerado...

—Yo...- está bien. —la sonrisa me tiembla. —Exageré, no es para tanto. Soy un tonto.

pucheros |taekook omegaverse|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora