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Recuerdo que cuando iba en la primaria contaba los minutos para que la clase de matemática terminara y comenzara la siguiente. El profesor Lee enseñaba Ciencias Naturales y eso me parecía mil veces mas fascinante que los números.
En una ocasión, el profesor nos asignó preparar una presentación individual sobre algún planeta, satélite o estrella del sistema solar. Yo elegí el sol. No podía estar más emocionado. Con material moldeable realicé una bola amarilla tan grande como mi cabeza, luego, investigué mucha información y memoricé los datos más importantes que diría.
Cuando el gran día llegó, le expliqué a mi clase que el sol era la estrella central del sistema solar y que era nuestra fuente principal de energía. No recuerdo que tanto dije, pero debió ser magnífico para un niño joven porque recibí felicitaciones del profesor Lee. Conforme pasaron los meses y llegué a esa etapa en mi vida en donde quería llenarme los brazos de tinta permanente, le aseguré a mamá que me tatuaría el sol. Ella me dijo que no y yo le respondí que lo haría con o sin su permiso. Estaba loquito, pero ¡hey, era la edad!
En fin, crecí fuera de esa etapa. Dejé de pensar mucho en los tatuajes. Dejé de sentirme tan fascinado por el sol y lo que hace por nuestro planeta tierra. Quiero decir, aún aprecio su trabajo y se lo agradezco... pero ahora mismo no quiero saber absolutamente nada sobre el sol.
No soporto la forma tan caliente en la que está reposando sobre mis párpados cerrados.
Arrugo el entrecejo, sintiendo una creciente irritabilidad en el pecho. Es insoportable. Un inevitable quejido hace vibrar mi garganta y es ahí cuando me percató de lo que seca que está y de lo sediento que estoy. Paso saliva dos o tres veces, aún sin abrir los ojos y completamente decidido a seguir durmiendo.
Sin embargo, tres continúas punzadas en mi cabeza aumentan a la irritabilidad en mi pecho. Intento llevarme las manos hacia la cabeza para frotarme las sienes pero no puedo. Algo me lo impide....¿o alguien?
Abro los ojos de golpe.
Mi vista tarda en enfocarse, pero a pesar de ello, reconozco bien el techo de color grisáceo. Reconozco bien las sábanas y la comodidad del colchón.
Ni hablar del aroma.
No me hace falta girar el cuello para distinguir al Alfa que me tiene sujetado entre sus brazos por qué se de quién se trata.
Taehyung parece estar disfrutando de su sueño, placido y tranquilo. Pondría a ponerme a contar sus pestañas o a los diminutos vellos que le están saliendo en la barba, pero conforme pasan los segundos me vuelvo mas consciente de mi alrededor y mi sentidos.
El brazo y pierna izquierda del Alfa están encima de mi cuerpo, apretujándome contra él.
Y la verdad es que no es livianito, y tengo mucho calor.
Trago saliva antes de hablar, —Tae.
No se mueve ningún centímetro. Vuelvo a llamar su nombre, una, dos y tres veces. En la cuarta ocasión intento gritar, pero la voz se me quiebra como a un puberto.
Por lo que puedo intuir, la fiesta de graduación debió haberse salido de control.
Pero, joder, ¿qué pasó exactamente anoche?
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pucheros |taekook omegaverse|
FanfictionContiene dos temporadas. La primera conlleva: • Fluff. •Capítulos cortos. •Comedia. La segunda: • Averígualo :D.
