Me apoyo contra el marco de la puerta observando el caos qué hay en la habitación de Taehyung. Acumulada a como ha decidido ignorar su labor de doblarla y organizarla en el espacio de su closet, se ha formando una montaña absurda de ropa encima de la cama y escritorio. Al menos, por el olor al detergente que habita en el lugar, se que está limpia.
Doy un paso en el interior.
Reconozco las gotas de la regadera caer contra el azulejo del baño, en donde el Alfa se encuentra duchándose. Procedo a hacerme lugar en su cama y llamar su apodo en un aviso de que he llegado.
—Salgo en un par de minutos —responde casi al instante, como si distinguir mi presencia fuese un talento suyo— Disculpa el desorden, cielo.
—Te puedo ayudar a organizar.
—¿Seguro?
—Claro.
Los actos de servicio me salen del corazón cuando amo a alguien. No me molestan. No son una tarea molesta. Al contrario, es la pura y genuina intención de facilitar su día sin importar lo pequeño que resulte ser el gesto. Es satisfactorio.
Primero me muevo hacia su escritorio. En los brazos agarro la ropa encima y la pongo en la cama para hacerme espacio. Tiro a la basura notitas adhesivas arrugadas, hojas con rayones y restos de goma de borrar. Llevo a la cocina dos vasos de agua medio vacíos y el esqueleto de una manzana verde que seguro debió haber desayunado esta mañana.
Me muevo hacia su cama, doblando sus pantalones y apilándolos en una sola hilera en el colchón. Luego van las camisetas, acomodadas por color y por la informalidad de ellas. Sus camisas de vestir las aliso con las manos, extendidas cuidadosamente en la extensión de la cama para evitar que se arruguen antes de colgarlas en el closet. Hallo un par de calcetines sueltos y los emparejo.
Termino por acomodar las prendas en su closet, su habitación luciendo más decente que antes. Pantalones doblados en el tablero debajo de sus camisas colgadas. Ropa interior y calcetines en los cajones inferiores.
—No sabia que poseías tantos pares de calcetines —le digo, buscando un lugar libre en ellos— Tienes repleto.
—Si te das cuenta, muchos son tuyos —dice al otro lado de la puerta del baño— De cuando pasas la noche aquí.
Arqueo una ceja, seguido de una sonrisa boba.
—¿También tienes mi ropa interior?
Su risa se mezcla con el ruido del agua aún golpeando los azulejos del baño.
—Fíjate en el tercer cajón.
Lo hago. En definitiva, hay ropa interior mía.
—Me la llevaré devuelta a casa. —le notifico, igual riéndome— Casi me dejas sin nada.
—Mejor aún.
Entiendo su doble sentido bien. Me tiene poniéndolo los ojos en blanco aunque no me moleste en lo absoluto. Es gracioso cuando se pone así.
—Guarro.
Entonces, mis manos bajan hacia el último de los cajones en el closet. No lo pienso mucho antes de hacerlo. Mis dedos jalan de la manija y lo abro sin más. Me da la impresión de ser un compartimiento olvidado. Lo digo porque hay una gigantesca telaraña adornando una de las cuatro esquinas. También hay una calculadora de antaño, un CD sin nombre y un imán en forma de estrella.
ESTÁS LEYENDO
pucheros |taekook omegaverse|
FanfictionContiene dos temporadas. La primera conlleva: • Fluff. •Capítulos cortos. •Comedia. La segunda: • Averígualo :D.
