Con solo una mirada
Melendi
Narra Vanesa
No sabía exactamente cuáles eran sus intenciones llegando aquí tan temprano. Bueno, simplemente volviendo a aparecer por aquí.
Cierto es, que hemos quedado múltiples veces para componer o con otros compañeros de trabajo. Hemos evitado nuestras casas, pero hemos estado. También es cierto que nos limitábamos al exterior y el estudio.
A pesar de que su visita no tenía nada de malo, era inesperada y con lo dormida que estaba mis ideas no hacían más que mezclarse y todo parecía más enrevesado a cada segundo que pasaba. Por ello, y para no complicar más la cosa o llegar yo misma a conclusiones erróneas y quebraderos de cabeza innecesarios lo había dicho.
Lo cierto es que desde que entró no había parado de darle vueltas, ¿sería buen momento para hablar?
Sin embargo, tanto pensar y tanta indecisión nada bueno me había traído hasta ahora. Por ello, no lo pensé más y me lancé.
Para mí ya no tenía sentido alargar esta agonía. No ahora que había entendido que guardando silencio no lo ayudaba, sino que simplemente era vulnerable y un ignorante. Y así no, eso no era lo que ninguno quería.
Por fin había entendido que él también tenía derecho a saber. Que las verdades, quieras o no, salen a luz, y normalmente lo hacen siempre en el peor momento.
Pese a su aspecto despreocupado y tranquilo al principio, lo vi tensarse y ponerse serio tras mis palabras.
- Bueno, - Comencé sin entusiasmo alguno, pero cortando ese incómodo silencio que se había creado. - ¿Por dónde empezamos?
- Empieza por dónde quieras, pero hazlo ya. - Dijo sin mucho ánimo. Más bien se le escuchaba apático y destrozado.
Eso bajó mucho mis defensas, pues él no era así, sino que era un tío inquieto, lleno de vida y nerviosismo, curioso y demasiado espontáneo. Lo cierto es que éramos bastante parecidos y muy diferentes al mismo tiempo.
Pero este tono tan apagado no era propio de él.
Aunque sí tuvo el efecto esperado en mí, que involuntariamente me desplacé unos centímetros en el sofá para quedar más cerca de él, y me giré para quedar cara a cara.
Puse una de mis manos en su pierna y la acaricie por un segundo para transmitir una calma que en verdad no existía.
Luego, con las mismas la quité rápidamente y volví a mi gesto serio, más sin moverme del sitio.
- ¿Recuerdas a Helena? - No terminé de pronunciar su nombre cuando sus ojos apuntaron a los míos como si miles de cuchillos salieran de ellos y sus manos se apretaron en puño. A pesar de contener toda su fuerza, sabía que estaba a punto de estallar.
Solo por una palabra.
Un simple nombre.
Tanto daño.
Dolor contenido.
Sin embargo se mantuvo en silencio y me invitó a continuar y dejarme de rodeos. Quería llegar al grano cuanto antes.
- Parece que sigue dispuesta a… lo que sea que quiera… Ella sigue aquí, nos sigue de cerca, lo sé, me lo han dicho, la he visto con mi…
- ¿Que? ¿¡Qué!? ¿¡La has visto!? TE LA HAS CRUZADO? - Se acercó a mí tomándome de los hombros con fuerza pero sin llegar a herirme. - ¿Dónde, cuándo? ¿¡DÓNDE COJONES ESTÁ!? Dímelo, dímelo que resuelvo esto como sea… la ma- al final sólo quedó un aliento inaudible, pues lo último había sido casi inaudible. Al fin y al cabo solo eran palabras llenas de rabia e ira contenida, no había nada de aire en ellas.
- Por partes. - Lo paré quitando sus manos. - No tengo respuesta a la mayoría de tus preguntas. Pero déjame explicarte. Joder, ¿quieres que hable o sigues amenazando y gritando? Te recuerdo que todavía no son ni las 8 de la mañana.
- Perdona. - Respondió aparentando una tranquilidad que obviamente no sentía. - Sigue.
- A ver… - Tomé aire y pensé un segundo antes de continuar y así ordenar conceptos. - ¿Te acuerdas de cuándo estuvimos en Málaga? Cuando murió su… padre. - Dije esto último más bajo y él solamente asintió entendiendo. - Bueno, fue entonces que me enteré quién era ella, Luis me lo dijo. Confesó la verdad, su verdad y todo lo que sabía. Al menos eso me pareció. Cómo Lola llegó hasta él, Inma… cómo Helena y seguro su panda de desgraciados siguen…
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Segunda oportunidad
AléatoireVanesa Martín está en el mejor momento de su carrera musical. Para ella todo está bien hasta que La Voz kids trae a ella su pasado, y tira todos sus planes y esquemas al suelo. "¿Acaso existía un anhelo humano más triste -o más intenso- que desear u...
