Me haces falta
Antonio José
Narra Vanesa
- ¿Lo conoces? - Le pregunté directamente, muy bajito para que ellos no me escucharan.
- No. - Respondió del mismo modo.
- Mi nombre es Carlos. Me estoy encargando de terminar los asuntos legales que el señor Hernández dejó a medias. - Dijo retrocediendo un poco. - Llevo un par de días tras la pista de su hija, que debe venir con nosotros. - Apuntó. - El señor tenía claro lo que quería pero en ningún momento se habla de a cargo de quien está la niña ahora. Por ello nosotros le buscaremos otra familia...
- ¿Qué? - Fue algo involuntario, pero no me arrepentía.
- Bueno, ella no es biológicamente su hija por lo que no tiene una madre que se haga cargo de ella y él, tampoco. No hay ningún documento en el que se indique a manos de quién pasa la niña, nada. En estos casos nos vemos obligados a actuar.
- ¿Y... y los padres?
- Ya le he dicho...
- Biológicos.
- Ah. Nada, desaparecidos. La niña ni siquiera es adoptada del todo, pero bueno, esos son otros temas.
- Y el parte de nacimiento. - Insistí.
- Hemos probado, pero no hay Dios que pueda leerlo. - Respondió cansado. - La niña queda en nuestras manos. - Determinó acercándose a nosotras.
Casi por inercia mientras él se acercaba yo más me alejaba.
- ¿Es ella verdad? - Preguntó a la vez que intentaba mirarla a la cara. - Ven. - Le dijo cariñosamente.
- No. - Respondió firme.
- Dámela. - Me dijo más serio.
- No quiere.
- Claro que no, es una niña. Acaba de perder a su padre, sólo está asustada, pasa siempre pero luego se acostumbr...
- No.
- ¿Cómo? - Dice cada vez más enfadado.
- Digo... yo no sé si tú... es decir, no tengo pruebas de que eres quien dices ser, no puedo entregarle la niña al primer extraño que se presente. - Me excuso.
- Y le entiendo, pero ¿quién es usted para preguntarme eso a mí? ¿Qué me garantiza que no es usted la "extraña"? - Replicó haciendo énfasis en la última palabra.
No pude responder, me había quedado sin ideas, sin falsos argumentos, y la sola idea de revelar la verdad me hacía temblar.
- Dame.
Sin ninguna paciencia la agarró y tiró para separarla de mí en un descuido y si Melen no hubiese intervenido lo habría logrado.
- A ver, vamos a calmarnos. - Habló interponiéndose entré ambos.
- Esto es surrealista. - Dijo desesperado. - ¡Déjenme hacer mi trabajo!
- No ve que la niña no quiere. - Lo volvió a intentar Melen.
- ¿Acaso eso importa?
- ¡Claro que sí!
La pelea iba subiendo de tono poco a poco, el hombre bien testarudo contra Melen y yo, pero como él bien siempre ha dicho en cabezona nadie me gana.
Él empezaba a ceder, buscando parar la pelea y lo mejor para la niña. Pero yo no, no estaba dispuesta a que nos volvieran a separar otra vez, ningún hombre trajeado con miles de amenazas lo lograría.
- No me obligue a llamar a la policía.
- ¿¡Por qué!? No tienes derecho... - Dije perdiendo toda formalidad.
- Ni tú.
- ¿¡Y tú qué coño sabes!?
- Vane. - Regañó Melen, pero ahora mismo todo me resbalaba, salvo ella.
- Vane nada.
- Ven. - Le dijo él a Lola.
Al escuchar su voz tranquila Lola levantó la cabeza mirándolo con ojos llorosos.
Joder, es que tenían una puta complicidad...
Tras darme un último abrazo aflojó su agarre y se dejó arrastrar por los brazos de Melendi.
- Dejad de pelear, no ven que la están asustando. - Buscó paz. - ¿No podría quedarse con nosotros hasta que le encuentren un hogar?
- Me temo que eso no es posible.
- ¿Y que sugiere? - Cuestiono lo más calmada posible.
- Que me la den.
- La madre que...
- ¿Y si la adoptamos? - Me interrumpe ganándose todas las miradas.
- Es... lleva tiempo, meses. - Responde igual de sorprendido. - Hay que ver qué cumplen todos los requisitos...
- Vale, ¿y si es así?
- Pues... se puede hablar.
- Pues empiece, cuanto antes. Ahora le doy el teléfono de mi mánager para que le facilite todo... Espere. - Se interrumpe. - ¿Te parece bien, quieres quedarte conmigo? - Pregunta suave a la niña, que como toda respuesta asintió de forma casi im
perceptible.
Es normal, totalmente comprensible, acaba de perder a su padre y empezar así, sin previo aviso, duele, pero mejor le parecía mejor que irse con aquel señor.
- De verdad, no sé cómo decirlo. Tiene que venir, da igual lo que pase luego, no pienso hablar nada más. Pueden ir a visitarla los fines de semana y festivos. También podemos hablar lo de la adopción - Dijo mirando a Melen. - pero hoy se viene conmigo. Si realmente quieren lo mejor para ella dádmela. - Dice a modo de ultimátum. - O juro que llamo a los altos cargos.
- Mire, llame a quién le salga pero no te la vas a llevar.
- ¿Eso crees? - Me encaró.
- No lo creo, lo sé.
- ¡A la mierda! - Buscó su teléfono y le explicó la situación a no sé quién. Colgó y con una sonrisa triunfal habló. - Lola se viene conmigo. No quiero meter a una niña tan pequeña en problemas legales, órdenes de alejamiento... ya sabéis. - Pasó por mi lado y estiró los brazos hacia Melendi. - Por favor.
Mis ojos gritaban "no", pero eso de nada sirvió cuando la ví alejarse en los brazos de aquel hombre. Quería gritar y llorar como ella, correr y buscarla, pero me había quedado inmóvil en el sitio viendo cómo otra vez la alejaban de mí.
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Por fin nuevo cap. Siento la demora, pero tengo demasiados quehaceres, para compensar subiré capítulo mañana o pasado.
Porque cuando menos os lo esperáis todo sale a la luz.
Un saludo 💜 y gracias
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Segunda oportunidad
AléatoireVanesa Martín está en el mejor momento de su carrera musical. Para ella todo está bien hasta que La Voz kids trae a ella su pasado, y tira todos sus planes y esquemas al suelo. "¿Acaso existía un anhelo humano más triste -o más intenso- que desear u...
