El amanecer ha llegado. Ginebra pasó la noche con Alejandro, disfrutando de las caricias de su ardiente vampiro. Sus ojos se abren lentamente; la luz del día la ha despertado. Su cuerpo desnudo está envuelto en una sábana blanca, y a un lado de ella hay un ramo de rosas con una pequeña carta que dice:
Buenos días, hermosa humana.
Ginebra sonríe y pone la carta sobre su pecho para luego oler una de las rosas que su amado Alejandro le dejó.
—Qué difícil será ocultar este amor al mundo, es muy grande para esconderlo. Jamás me imaginé que te amaría tanto —dice Ginebra entre suspiros.
La bella humana se ha convertido en la novia de un vampiro; su amor por David quedó en el pasado. Su corazón tiene un nuevo dueño, y no es humano.
Ginebra se dirige felizmente al pueblo. Su semblante es diferente, se ve tan radiante, tan hermosa; sus ojos brillan como el ámbar. Después de mucho tiempo vuelve a sonreír.
Alejandro le regaló un vestido azul y un brazalete de oro blanco. También le dio las llaves de su nueva casa, un lugar perfectamente acondicionado y bien ubicado. Ginebra entra a su habitación y ve su cama adornada con otra rosa y una tarjeta que decía:
«La próxima vez que nos veamos, usa esto.»
Un hermoso vestido rojo acompañado de una lencería negra está frente a ella.
—Espero que la próxima vez sea pronto —sonríe Ginebra, enamorada.
El hambre resuena en su estómago, así que decide ir al mercado a comprar comida.
—Aunque el día esté nublado, siento que es hermoso.
La gente del pueblo la mira asombrada. Ginebra sonríe, se ve preciosa y arreglada; su corazón marchito ha vuelto a florecer.
—¿Ella es Ginebra Borgues? —pregunta una joven asombrada.
—Sí, ¿se ve diferente, verdad? —dice una mujer mientras la observa.
—Escuché que vivirá sola, lejos de su familia.
—Y hace bien. Pobre mujer, parece que por fin ha salido de la depresión. Me alegro por ella.
—Alejarse de esa familia le hará bien, se ve más feliz sin ellos.
—Sí, ojalá se encuentre un buen hombre y se case pronto. Con la cara que tiene no le será difícil.
—Bueno, de su cara no me quejo, pero está demasiado delgada, no tiene busto.
—Jajaja, qué grosera eres. Por cierto, ¿escuchaste que el hijo del alcalde regresó?
—¡Sí! ¡Dicen que es guapísimo!
—Ojalá no vea a las hermanas Borgues, las dos siguen solteras —suspira la mujer desanimada.
—Con su reputación no creo que se les acerque.
—Tienes razón, tal vez tengamos suerte; por lo menos tú y yo sí tenemos curvas y buena reputación, jajaja —dicen las jóvenes entre risas.
Cerca de aquellas mujeres, unos comerciantes hablan de los extraños acontecimientos en el pueblo.
—¿Oye, escuchaste los rumores? —pregunta un hombre temeroso.
—¿Cuáles?
—Están desapareciendo cosas en el pueblo. A Raquel le robaron su joyería, a Roberto le desaparecieron dos cajas de licor, y escuché que a la esposa del herrero le robaron a su bebé recién nacido. Ella estaba ordeñando una de las cabras y, al escuchar el llanto del bebé, corrió a ver qué pasaba; pero cuando entró al cuarto, su hijo ya no estaba.
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El amante del pantano de Nil
ParanormalEl día previo a su boda, Ginebra descubre a su prometido en los brazos de su propia hermana. Devastada y al borde del abismo, se adentra en el pantano de Nil, un lugar envuelto en leyendas y peligro. Buscando la muerte, se entrega a un monstruo oscu...
