Beatriz se encuentra frente a Lía, su pequeña aprendiz, quien espera atenta las instrucciones de su imponente maestra.
—No había tenido la oportunidad de decírtelo, pero la runa que invocaste aquella vez para pedirme ayuda fue realmente buena. Duró lo suficiente como para notar lo bien que la hiciste. Tu poder es muy interesante... tu magia podría ser de invocación.
¿Sabes qué significa esto?
—No. —Lía escucha con atención.
—Con tus runas puedes invocar criaturas o monstruos para que te sirvan. Ni siquiera sé hasta dónde puede llegar tu magia; eso es algo que descubriremos con el tiempo. Pero probablemente puedas llegar a tener un familiar... es decir, un fiel sirviente que te acompañe toda la vida.
—¿En serio? ¿Algo así como una mascota? —pregunta Lía, emocionada.
—Eh... sí, más o menos. Bueno, el caso es que debemos probar con un intento. Primero debes pensar en qué quieres invocar. Comencemos con algo simple, como un gato o un ratón. ¿Estás lista?
—¡Sí!
—¡Espera! Debo advertirte algo. Tienes que estar serena antes de la invocación. Si tu mente está revuelta, podrías invocar demonios o cosas extrañas de otras dimensiones. Claro que una niña como tú no tendría la capacidad de invocar ese tipo de monstruosidades —aún eres una aprendiz—, pero tienes que saberlo. Así que mucho cuidado, niña.
—De acuerdo, lo tendré en mente.
—¡Muy bien! Haz tu runa y después tócala con tu mano. Recuerda que debes estar completamente concentrada para materializar lo que deseas invocar. Una vez que termines, debes agradecer a las runas. ¿Entendiste?
—Sí.
Lía respira profundamente, y la runa que ha dibujado en el suelo comienza a brillar.
—Vamos, pequeña, sé que puedes hacerlo... —susurra Beatriz, sin quitarle los ojos de encima.
La runa emite una brillante luz, y del centro de esta algo se ha teletransportado. Impacientes por ver qué aparece cuando la gran luz desaparezca, Beatriz y Lía observan atentamente.
—¿Lo hice? —Lía traga saliva, nerviosa.
La luz brillante por fin se desvanece, y los rostros de las brujas se desilusionan al ver el resultado. Lo que Lía ha invocado es un gato... pero no uno de carne y hueso, sino de peluche.
—Maldición... fracasé. —exclama Lía, decepcionada.
—¡Oye! ¡Cuidado con esa palabra! No tienes permiso de decirla.
—¿Maldición?
—No, esa está bien, yo siempre la digo. Me refiero a que no puedes decir que fracasaste. Recuerda que estás aprendiendo.
—¿Un peluche? ¿En serio? —Lía agarra el peluche con molestia.
—Relájate. Ve el lado bueno de las cosas: ahora ya tienes un juguete nuevo.
—No necesito un juguete... —refunfuña Lía con pesar.
—¿Quieres tomar un descanso? Voy al baño, mi vejiga va a explotar. —le pregunta Beatriz, mientras brinca de un lado a otro.
—No, estoy bien. Te esperaré aquí.
—Ok, no me tardo. Si ves un lagarto, grita y te enseñaré a ahuyentarlos.
Beatriz entra a la mansión a toda prisa y se mete al baño más cercano. Una vez que sale de ahí, se encuentra con Ginebra en la cocina.
—¿Cómo va el entrenamiento? —le pregunta ella con una sonrisa.
—¡Ah! Ya sabes, los niños siempre demandan atención, jaja. Cometió un error en la invocación y ahora está deprimida. Le llevaré un aperitivo para que se tranquilice.
—Me imagino. Se ve que es una niña muy madura a pesar de su edad, y por lo mismo es tan dedicada en sus entrenamientos.
—Sí, parece una señora, jaja. Da un poco de miedo, pero es obediente. —Beatriz sonríe. Ginebra jamás la había visto así.
—Tiene a la mejor como mentora. Estoy segura de que en el futuro será una buena bruja.
—Ella realmente es interesante... si pudieras percibir su magia, es tan... tan...
De pronto, un fuerte temblor apaga los suspiros de Beatriz. Un estruendo sacude la tierra y una brillante luz se apodera del pantano. Beatriz se asegura de que Ginebra esté bien y corre a toda prisa hacia donde se encuentra Lía.
—¡Te dije que no invocaras nada! —gritó la bruja a voz en cuello.
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El amante del pantano de Nil
ParanormaleEl día previo a su boda, Ginebra descubre a su prometido en los brazos de su propia hermana. Devastada y al borde del abismo, se adentra en el pantano de Nil, un lugar envuelto en leyendas y peligro. Buscando la muerte, se entrega a un monstruo oscu...
