Bueno, ha pasado muchísimo tiempo desde que comencé a escribir esta historia, así que esto va a ser breve.
En primer lugar, gracias a A. y A., como siempre. Cuando empecé a escribir hace tantos años no imaginé por donde me llevaría la aventura, pero aquí estamos, después de semejante recorrido. Nunca podré agradecerles lo suficiente.
En segundo lugar, hay dos personas cuyo apoyo e insistencia ha sido fundamental para haberme decidido a terminar UVC. A Ro, por estar ahí, por confiar, aunque a veces ambas flaqueáramos, y por aquel último empujón que sirvió de trampolín para llegar al final. Y a Inés G., cuyo interés constante y su deseo de que continuase la historia me ha dado el ánimo que necesitaba. A veces solo hacen falta dos personas que muestren interés en saber el final que tú ya conoces para decidirte a regalárselo al mundo o, al menos, a ellas. Así que gracias especiales a las dos.
Y, por supuesto, gracias a todos los que habéis llegado al final. No os imagináis la cantidad de páginas y de palabras que tiene esta historia (de verdad, pueden ser como tres novelas en extensión). También sé que no os lo he puesto fácil, dejando tanto tiempo entre parte y parte, pero si habéis llegado hasta aquí es que realmente os ha calado la historia de esta familia y mi forma de presentárosla. Muchas gracias por haberme aguantado hasta el final.
Creo que ya no me queda nada más por contaros de esta familia. Ha llegado el momento de cerrar este ciclo (¡por fin!), pero ha sido un sueño haber tenido la oportunidad de ver hacia dónde me dirigía la historia y de haber podido compartirlo con vosotros. Muchas gracias por haberme acompañado hasta el final. ¡Espero que coincidamos en más historias!
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Una voz compartida
Hayran KurguAmaia y Alfred han empezado a formar una familia, pero nadie decía que fuera a ser un camino fácil. Después de haber superado por completo el accidente, y ahora con Emma, Alejandro y Helga en sus vidas, los cinco se disponen a seguir adelante, a pe...
