—Álex, ¿por qué lloras?
—Porque me duele la canción...
—¿Te duele la canción?
—Sí, me duele aquí.
—¿En el corazón? ¿Y por qué la escuchas?
—Porque es muy bonita y es nuestra.
—¿Nuestra?
—De papá y tuya, y mía.
—¿La vas a seguir escuchando?
—Sí...
—Vas a seguir llorando...
—Como papá...
—Como papá.
—Sí, mamá. Yo también quiero amar por los dos.
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(Alejandro)
Dice mamá que la primera vez que me sintió estaba escuchando Amar Pelos Dois, y desde entonces supo que esa sería mi canción. Cuando tuve edad suficiente para preguntarle por qué estaba escuchando esa y no otra, me respondió que era porque papá acababa de prometerle esa mañana que, en caso de que volviera a pasar por la depresión, no se preocupara, que él volvería a amar por los dos.
Igual que ella se lo había prometido después del accidente. Igual que él se lo había cantado la primera vez. Y luego otra, y otra. Y papá se la había vuelto a cantar cuando, al tenerme en sus brazos por primera vez y mirar a mamá, vio en sus ojos esa punzada de miedo y de inseguridad. Así que esa fue también la primera canción que escuché en este mundo, porque amarían por el otro, y nos amarían también a Emma y a mí.
Pero, por suerte, esa vez no hizo falta que papá amara por los dos, aunque mamá eso aún no lo sabía. Mamá siempre dice que fui el bebé más feliz que ella ha visto en su vida, pero la abuela Javi le contestaba que eso es así porque no se había visto a sí misma de pequeña. Y quizás lleve razón.
—Pero has sacado la sensibilidad de papá —me susurraba mamá, con los ojos brillantes de la emoción.
Y, aunque eso aún no lo entendía, con el tiempo acabé descubriendo la razón que llevaba. De pequeño, Helga siempre se quejaba de que lloraba por todo, mientras que Emma, en su papel de hermana mayor, se limitaba a consolarme mientras me miraba con ojos condescendientes. En el fondo, siempre agradecí ser el mediano y poder actuar entre Emma y Helga, a pesar de llevarme todos los palos casi siempre. Y también agradecía tener a Emma lo bastante cerca como para que siempre estuviera ahí. Excepto cuando se iba a su mundo del teclado, pero eso era algo que en nuestra familia ocurría con bastante frecuencia.
Y eso fue también lo que acabó acercándome a papá.
Cuando yo nací, él empezó a trabajar más y no pudo pasar tanto tiempo conmigo como con Emma, pero sé que eso le vino bien a mamá. Y entonces llegó Helga de improviso, y bueno... Desde entonces ella ha acaparado casi toda la atención, a pesar de que papá y mamá tratan de sacar tiempo para todos.
Sin embargo, aún recuerdo la mirada, sorprendida y comprensiva al mismo tiempo, que me dedicó papá cuando le dije que quería elegir el violín como instrumento. A partir de entonces, cada semana trataba de sacar un ratito y hablábamos de música, solos papá y yo. Ahí fue cuando empecé a enamorarme de MJ y de Bowie, porque mamá ya me había hecho fan de los Beatles y de Marisol desde que era un bebé. Eran las canciones que sonaban en mis primeros meses de vida, y uno de mis primeros recuerdos es ver a mamá y a Emma bailando Marisol en la cocina, durante la cena.
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Una voz compartida
FanfictionAmaia y Alfred han empezado a formar una familia, pero nadie decía que fuera a ser un camino fácil. Después de haber superado por completo el accidente, y ahora con Emma, Alejandro y Helga en sus vidas, los cinco se disponen a seguir adelante, a pe...
