—¿Por qué no me regalas Amar Pelos Dois otra vez?
—Sabes que no te voy a decir que no...
—Sé que es tu favorita, Álex. Es tu canción.
—Sí. Pero querría que tuviéramos nuestra canción, Laura. ¿Lo has pensado alguna vez?
—No sé si eso se puede pensar. Es más... cuestión de sentir, ¿no?
—Sí, llevas razón.
—Pues yo ahora siento esta. Con mi madre en el psiquiátrico, en casa de Marta...
—No te preocupes. Amaré por los dos.
—... Gracias, Álex. De verdad. Siempre me he preguntado... ¿te has imaginado alguna vez participando en Eurovisión?
__________________________________________________
(Alejandro)
La última etapa de preparación para el festival me había parecido la más disfrutable. Sobre todo después de haber conseguido hablar con Marta. Ya solo me quedaba la PreParty y las entrevistas de despedida. Y, de esto, lo primero era lo que más ilusión me hacía.
Al final había logrado cantar con Helga y con papá. Y mamá me había acompañado al piano para hacer la versión acústica de Déjame. Compartir escenario con ellos tres había sido emocionante, cada uno por un motivo.
Con Helga, porque de repente se hacían realidad todos esos juegos de infancia que durante muchos años pensé que no vería materializarse, a causa de la cerrazón de mi hermana. Abrimos la PreParty cantando juntos, animando al público y, sobre todo, disfrutando del escenario como nunca. Era la primera vez que lo compartía con alguien y decir que fue un placer se me quedaba corto. Helga era mucha Helga.
Después actuaron los demás representantes, hasta que volvió a ser nuestro turno al final. Primero con papá y Amar Pelos Dois. Siempre había sido mi canción pero, sorprendentemente, nunca la había cantado con él. Y papá lo seguía haciendo tan bonito como en los vídeos en los que lo había visto interpretándola. ¿Cómo era posible que aquello no se nos hubiera ocurrido nunca?
Cuando acabamos, los dos con los ojos iluminados por la emoción, estuve seguro de que, en el fondo, aquella canción había guiado mi camino hacia Eurovisión desde siempre, un camino que había recorrido de la mano de mi padre. Nadie mejor para eso.
A continuación, mamá y papá habían interpretado Tu canción. Que mamá accediera a hacerlo había sido una de las cosas que más me habían emocionado de todo aquello. No me lo esperaba, y nunca se lo habría pedido, pero me pareció el detalle más bonito que podrían haber tenido conmigo. Me pasaban el testigo, y no habría podido soñar con uno mejor que el de mis padres. Cuando la abracé al acabar la canción, noté su corazón acelerado y su respiración entrecortada, pero sus ojos me contaban que estaba bien.
—Ahora es tu momento de brillar —me susurró, dándome un último abrazo justo antes de sentarse al piano.
Porque sí, íbamos a versionar Déjame en versión acústica, con ella al piano y yo al violín. Pero lo que más ilusión me hacía es que había sido idea suya. En ese momento, con el arco del violín en la mano y el instrumento reposando en mi hombro, la música llenó todo mi ser y salió a través de mis dedos y de mi boca. Fue mágico...
Y entonces, al abrir los ojos, la había descubierto allí, como un ángel. Igual que la primera vez que la vi.
Se me había cortado la respiración y por poco si no fui capaz de acabar la canción. Pero entonces me acordé de que lo hacía por ella. Todo aquello era por ella. Qué menos que dedicársela en directo... Y así se la había cantado. Como siempre. Como nunca.
ESTÁS LEYENDO
Una voz compartida
FanfictionAmaia y Alfred han empezado a formar una familia, pero nadie decía que fuera a ser un camino fácil. Después de haber superado por completo el accidente, y ahora con Emma, Alejandro y Helga en sus vidas, los cinco se disponen a seguir adelante, a pe...
