80(bis). Nuestras voces compartidas. Parte 2

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Parte 2. Dark Skies

(Helga)

Pensaba que volvía en paz a Madrid, aprendiendo a aceptar la realidad. Y mira que me había costado.

Behind My Walls había sido un éxito rotundo, arropado por la candidatura al premio que había recibido al día siguiente. Ben no había tardado en confirmar mi asistencia y, con ello, mi regreso a España.

Temporal, por supuesto, pero un regreso a fin de cuentas. Y sabía que papá y mamá tratarían de aprovecharlo al máximo... ¿Y David?

Mi corazón aún se estremecía cada vez que su nombre se cruzaba entre mis pensamientos. Y aún podía sentir la herida sangrante en mi pecho. Solo que ahora hacía por sentirla, por exprimirla hasta la última gota, para recordarme que lo había dado todo por él... Sin respuesta.

Pero, a pesar de que lo deseaba con todas mis fuerzas, era incapaz de guardarle rencor. Porque al final había comprendido que era yo la que me había marchado, y cada vez veía más claro dónde estaba mi sitio. Aunque eso no hacía que doliera menos.

Así, con mucho trabajo, poco tiempo libre, y algún que otro encuentro con June, había llegado el momento de partir hacia Madrid, donde me reuniría directamente con mi equipo.

—Mucha mierda, querida —me había deseado June—. Estoy segura de que el viaje estará a la altura.

—¿A la altura de qué? —le inquirí, desconcertada.

Ella se encogió de hombros y me miró enigmáticamente.

—Es solo una corazonada —sonrió, mandando mi precario equilibrio a la mierda.

Entonces había recibido el vídeo, justo cuando estaba embarcando y tenía que poner el móvil en modo avión, con varias horas por delante para comerme la cabeza, y la necesidad de mantener el tipo delante del representante que había enviado Ben para acompañarme.

Aunque había tratado de olvidarlo, lo que aparecía en aquel vídeo estaría grabado a fuego en mi alma para siempre, porque fue uno de los momentos más felices de mi vida.

Mi corazón se estremeció al recordar la plenitud que había sentido, la... saciedad. Estaba satisfecha después de haberle cantado Dark Skies a David por primera vez en SingTubers. Y esa noche, cuando las luces se apagaron y nos quedamos solos, él me había pedido que se la cantara solo a él. Que se la regalara para siempre.

Recuerdo que la respuesta se me había cortado, y el corazón se me había detenido, para volver a latir con la fuerza de un torrente. Y ahí, mirándolo a los ojos, se la había susurrado.

—Cántame de nuevo el final —me había pedido, con voz entrecortada.

Ese era el momento en el que me había grabado. Y ahora, en el vídeo, reconocía en mi mirada todo lo que estaba sintiendo en aquel momento. A pesar de la escasa iluminación, mis ojos brillaban con fuerza, con la fuerza de las estrellas de mi canción, pero supe que, aunque no quisiera reconocerlo, eran solo un reflejo de aquello a lo que estaba mirando.

—¿Y tú? ¿No me vas a cantar nada? —le había pedido. Aunque no se apreciaba en el vídeo, aún recordaba el calor en mis mejillas.

Él se había quedado en silencio durante unos segundos.

Et vull veure... Seguint a prop de prop amor al vent...

Ahí, por primera vez en mi vida, me había echado a llorar con una canción, porque la había sentido más mía que ninguna otra: la que papá le había dedicado a mamá deseándole todo lo bueno que el futuro le traería. Lo que David ahora deseaba para mí, y que sentí como mi canción verdadera.

Una voz compartidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora