—¡Había una vez un barquito chitiquito, había una vez un barquito chitiquito, que no...!
—Helguita, ¿puedes parar, cariño?
—¡... QUE NO PODÍA..., QUE NO PODÍA..., QUE NO PODÍA NAVEGAR!
—Te vas a hacer daño en la garganta si cantas tan alto.
—¡Eso no es ve'da! ¡Es mentida! ¡Papá y tú cantáis alto todo el dato!
—Pero papá y yo sabemos cómo, cariño. Hemos aprendido mucho para hacerlo bien.
—¿Y cantar delante de mucha gente? ¿Así, como yo? ¡Había una vez...!
—Sí, cariño, como tú. Y también lo harás cuando seas mayor, si quieres. Pero ahora tienes que tener cuidado y no gritar.
—¡Sí quiedo! Pedo solo dejo de guitar si...
—¿Si qué?
—¡Si me das ahoda el micófono!
__________________________________________________
(Helga)
—Mamá, ¿puedo quedarme a dormir en casa de David mañana por la noche? —me lancé sin paracaídas. También era consciente de que mamá por las mañanas estaba muy poco despierta: era el mejor momento para conseguir cosas.
—No.
Sabía que no iba a ser fácil, pero esa respuesta tan tajante me desconcertó un poco.
—Pero mamá...
—No, Helga. ¿Qué es esta novedad de dormir en casa de chicos?
—Emma ya lo hacía con mi edad, cuando se iba de vacaciones con Lucas —le contraataqué.
Mamá me lanzó una mirada que hablaba por sí sola: Emma se había ganado su confianza, pero conmigo era demasiado pronto.
Ese juicio tampoco me importó demasiado, porque sabía que era verdad. Pero no estaba dispuesta a rendirme.
—Además, mañana es la primera ronda del concurso de papá y dijimos que lo íbamos a ver en familia, ¿te acuerdas?
—Claro, y yo lo voy a ver en familia, pero con la de David —le aclaré, con aplomo. Ahora era ella la que no podía contestarme: también tenía que ganarse el asunto de nuestra "familia", y lo sabía—. Venga, mamá... Es que a Nadia y a Vicky les hace mucha ilusión...
Mamá me miró, con un punto de disgusto en la mirada.
—Acabará tarde, Helga. Y no quiero que te quedes a dormir fuera de casa —insistió.
—Pero si es viernes. Ni siquiera hay clase al día siguiente.
—A ver, ¿desde cuándo tienes tú este afán desmedido por un concurso de canto, si puede saberse?
Esta salida por la tangente me achantó: ¿sabía algo?
—Mamá —la voz de Emma nos sobresaltó a las dos. Había estado ahí desde el principio, pero mis hermanos y yo teníamos el acuerdo tácito de no intervenir en las peticiones de los otros, a no ser que fuera para ayudar. Recuperé un poco la esperanza—. ¿Y por qué no vamos Alejandro, tú y yo a Suebre Music y lo vemos desde allí con papá? Seguro que será mucho más emocionante. Y a la vuelta podemos recoger a Helga... —propuso, con mirada inocente.
Emma siempre era la mejor consiguiendo lo que quería de papá y mamá.
Me habría lanzado a sus brazos en ese momento de no haber tenido que mantener la compostura.
ESTÁS LEYENDO
Una voz compartida
FanfictionAmaia y Alfred han empezado a formar una familia, pero nadie decía que fuera a ser un camino fácil. Después de haber superado por completo el accidente, y ahora con Emma, Alejandro y Helga en sus vidas, los cinco se disponen a seguir adelante, a pe...
