—Buenas tardes a todos nuestros radioyentes. Hoy tenemos con nosotros a Alfred García. Bienvenido, Alfred.
—Muchas gracias, un placer.
—Bueno, tenemos muchos temas que tocar...
—Ja ja ja, nunca mejor dicho.
—Por supuesto. Estos últimos años han sido intensos, sobre todo después de tu último disco. Sin embargo, quería empezar con una pregunta totalmente distinta, así, para romper el hielo... ¿Te atreves?
—Sí, claro.
—¿Cuál sería el momento que destacarías de estos..., vamos a decir... últimos cinco, siete años?
—Umh... Sí, es buena. Y ha habido muchos... Pero no dudo de con cuál me quedo, al menos a nivel profesional.
—¿Con cuál? Que ya te conocemos con el hype...
—Con todo el proceso de creación y grabación del disco de mis hijos. Para mí siempre es emocionante ayudar a cualquier artista a dar sus primeros pasos en el mundo de la música...
—Y de eso eres un referente...
—Bueno, no sé. Ha habido muchos antes que yo. Pero esto ha sido distinto. Imagínate, estaba viendo a mis propios hijos encaminarse en un mundo que a mi mujer y a mí nos apasiona tanto, al que hemos dedicado nuestra vida... No sé. Es algo que no puedo describir con palabras.
—¿Amaia y tú los animáis a que sigan vuestros pasos?
—Por supuesto que no. Y no estoy seguro de que los tres lo vayan a hacer. Quizás por eso conservo ese momento con tanto cariño. Pude sentir nuestra conexión a través de la música...
__________________________________________________
(Alfred)
Supe quién era desde la primera nota que salió de su boca.
Bueno, ya cuando la vi sentada en esa posición..., algo se me removió por dentro. Y pensé que solo a una persona se le habría ocurrido dar guantadas sin mano, como siempre había hecho.
A mi lado, Jaume y Ferrán estaban expectantes. Eran seguidores de las covers de Dark Skies desde casi el principio, y estaban entusiasmados con su participación en el concurso. Me había costado MUCHO no escuchar nada.
Y ahora no me podía creer lo que estaba ocurriendo.
La melodía de A quién le importa empezó a sonar a través de nuestras pantallas... Y ese jugueteo de los dos. Como Amaia y yo hacía tanto tiempo.
Ahí, con dos ovarios la niña.
—Madre mía, madre mía —comenzó Jaume—. La primera vez que los escucho en español, ¿eh?
—Uffff... Y qué tema —intervino Ferrán, sin despegar los ojos de la pantalla.
No se podía. Era hipnótica: quien quiera que fuera estaba haciendo una obra de arte con los filtros, que desdibujaban o hacían más intensas sus sombras y siluetas. A veces, por el brillo, parecían constelaciones en el cielo. En un cielo oscuro.
En ese momento había entendido el porqué del nombre. Y seguro que había más. Con Helga las cosas nunca se quedaban ahí.
Y luego estaba su voz, que no tenía nada que ver con la que yo estaba acostumbrado a escucharle. Pero llevaba haciéndolo desde que era un bebé y acompañaba con gritos a su set de percusión, así que para mí siempre sería incomparable. No sabía si era consciente del timbre tan especial que tenía, no tan delicado como el de su madre, pero con mucha personalidad.
ESTÁS LEYENDO
Una voz compartida
Fiksi PenggemarAmaia y Alfred han empezado a formar una familia, pero nadie decía que fuera a ser un camino fácil. Después de haber superado por completo el accidente, y ahora con Emma, Alejandro y Helga en sus vidas, los cinco se disponen a seguir adelante, a pe...
