—Mamá, ¿por qué te has enfadado con Helguita? Nunca te he visto así...
—Porque lo que ha hecho hoy no está bien, Emma. ¿Cómo se va a escapar sola del cole? Es muy pequeña.
—Y si yo hiciera algo así de malo, ¿te enfadarías conmigo igual?
—A ver, cariño, no es que yo quiera enfadarme, es que no lo puedo evitar. He pasado mucho miedo...
—Pero al final Helga no ha tardado nada en aparecer.
—No, Emma. Le tiene que quedar claro que eso no se hace, ¿entiendes?
—Entonces, si tú o papá hicierais algo así de malo, ¿podríamos enfadarnos con vosotros?
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(Amaia)
Alfred se pensaba que bastaría. Que volvería tan contento de la gira por Europa, a la que le había pedido expresamente que no fuera, y todo volvería a ser paz y felicidad. Y podríamos retomarlo donde lo dejamos.
Por supuesto que él decía que eso no tenía que ver, pero el hecho de que Emma y Álex lo hubieran recibido con los brazos abiertos tampoco lo ayudaba. De mi niño precioso no me podía esperar otra cosa. Siempre sería así de bueno, sin guardar rencor, sin esperar nada que los demás no puedan dar.
Pero lo de Emma me dio rabia. No se me habían escapado las salidas de tono que había tenido últimamente conmigo, o cómo me miraba siempre, como si estuviera enfadada. Y, sin embargo, a su padre le recibió con los brazos abiertos. No era justo. ¿Por qué pensaba que era yo sola la que lo había hecho mal? ¿Por qué no podía entender cómo me había sentido?
De todas formas, Emma tenía una rutina demasiado formada incluso cuando Alfred volvió, así que, en el fondo, sus horarios siguieron siendo los de siempre y continuó pasando mucho tiempo en casa de Lucas. Igual que Álex en la discográfica, lo cual no hacía sino unirlo más a Alfred. Pero, de algún modo, eso no me molestaba tanto, porque Álex disfrutaba mucho allí, y había aprendido a manejarla tan bien que me hacía sentir muy orgullosa de él.
Y en cuanto a Helga... Bueno, estaba claro que no iba a ser igual. Alfred no la había visto volver a casa con aquel brillo salvaje. Al principio me habían dicho que iba a la discográfica con Álex, pero no tardé mucho en descubrir que no me habían dicho la verdad. Decidí encarar a Helga, a pesar de que preveía que eso podría traer problemas.
—Helga, ayer me llamó Ferrán y cuando le di las gracias por traeros a casa el último día me dijo que solo a Álex —le había soltado aquel día, mirándola de frente—. Sé que tu hermano nunca me habría mentido por voluntad propia, así que quiero que me digas la verdad.
Ella, en lugar de achantarse, o de enfadarse, me había lanzado una mirada desafiante.
—La verdad es que quería salir con Víctor, pero sabía que no me ibas a dejar, así que convencí a Álex —me explicó, sin que le temblara la voz.
—¿Con Víctor? ¿Y a dónde ibais? Sabes que si es a algún sitio razonable no habría puesto problemas.
—Al parque, mamá. Hay una pista de monopatines y nos encanta ir a pasar tiempo allí. Pero no me digas que no me habrías puesto problemas. Sí lo habrías hecho, y lo sabes.
Me quedé callada, mirándola. El parque no me traía buenos recuerdos: era bastante amplio y tenía de todo, entre ello, unas zonas con bancos más reservados, rodeados de matorrales, donde solía reunirme con Mateo hacía años. Me recorrió un escalofrío. No habría deseado por nada del mundo que Helga hubiera acabado ahí, pero era cierto que la pista de la que hablaba Helga quedaba al otro lado de esa zona.
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Una voz compartida
FanfictionAmaia y Alfred han empezado a formar una familia, pero nadie decía que fuera a ser un camino fácil. Después de haber superado por completo el accidente, y ahora con Emma, Alejandro y Helga en sus vidas, los cinco se disponen a seguir adelante, a pe...
