*Este capítulo va dedicado especialmente a @alfred_queen, que fue la primera que lo acertó, pero también a todos los que habéis sugerido opciones. ¡Ha sido muy divertido! Muchas gracias, espero que os guste y... ¡nos seguimos leyendo!
(Alfred)
Ese año habíamos decidido que nos iríamos de vacaciones con mis padres, ya que ambos estaban tan mayores que sabíamos que, de otra forma, no habrían salido del Prat en todo el verano, y con el calor que estaba haciendo lo necesitaban. Entonces nos habíamos acordado de aquel hotel en la Costa Brava en el que Amaia y yo habíamos veraneado un año con Ángela y su familia, cuando yo aún no podía hablar ni moverme bien.
Nuestros ojos se habían cruzado y, con un mudo asentimiento, lo habíamos decidido. Así que a los pocos días estábamos cargando los dos coches, preparando a los niños, recogiendo a mis padres y poniendo rumbo hacia unas memorables vacaciones en familia. Emma tenía seis años, Alejandro, tres y Helga acababa de cumplir los dos, por lo que nos sentíamos seguros como para irnos con los tres niños a la playa. Y recuerdo pocos momentos en los que me hubiera sentido más completo en la vida. Todo lo que quería lo tenía allí conmigo.
Aquel día había mirado a mi alrededor en la orilla de la playa. Mis padres estaban sentados en sus sillas, mi madre con un ojo puesto en Alejandro. El pobre había intentado jugar con su hermana, pero Emma había acabado enfadándose porque siempre le deshacía los montones de arena que formaba con los cubos.
—Vine aquí, Alejandro, vine (Ven aquí, Alejandro, ven) —lo había llamado mi madre, enseñándole su pala y su cubo—. Anem a fer el castell aquí (Vamos a hacer el castillo aquí).
Al final, Amaia había tenido que unírseles, porque mi madre no podía agacharse tanto y él, con torpeza, no conseguía nada que le gustara. Yo estaba bajo la otra sombrilla vigilando a Helguita, que dormía su siesta de después de comer, aunque ese día se nos había hecho bastante tarde, y a Emma, que estaba unos metros más alejada. Justo en ese momento, la peque había empezado a moverse más, hasta abrir sus ojitos verdes.
—Buenas tardes, campeona —le susurré, mientras se iba activando. Sabía que apenas me quedaban unos minutos para que se espabilara y tuviera que correr tras ella por toda la playa.
Helga se levantó y, para mi sorpresa, vino a acomodarse entre mis piernas, aún somnolienta. El ambiente costero debía de haberla relajado, sin duda. Se quedó ahí sentada un rato, viendo jugar a sus hermanos y lanzando algún que otro bostezo de vez en cuando.
Y entonces había sido cuando mi padre había sacado la cámara y se había puesto a grabarnos a todos. Primero a Amaia con Alejandro: ella tenía el pelo más claro y la piel más oscura a causa del sol. Me encantaba Amaia morenita y en bañador: estaba tan deliciosa que casi podía saborearla, igual que el salitre en los labios. Y nuestro niño, con tres añitos, era una de las cosas más achuchables del mundo. Había sido un bebé gordito y aún le quedaban una barriguita y unos mofletes redondos que te daban ganas de comértelo. No como Helguita, que tenía tanta energía que era puro nervio.
Papá entonces vino hacia nosotros. Yo le dediqué una sonrisa a la cámara, pero Helguita se había despertado un poco quisquillosa, como era habitual, y giró la cabeza, tratando de esconderla en mí sin éxito, porque yo solo tenía el bañador. Entonces empezó a gritar, descontenta.
—Helga, mira al yayo, bonita —había intentado animarla mi padre.
—Alguien se está ganando unas cosquillas... —le susurré, preparando las manos para colocarlas en los puntos en los que sabía que tenía más.
Ella se resistió al principio, pero al poco acabó riendo.
—¡Papi, papi! —me había llamado Emma, desde el sitio en el que estaba jugando, con gorrito y camiseta para no quemarse. Me acerqué con Helga de la mano—. ¿Te gusta mi castillo?
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Una voz compartida
FanfictieAmaia y Alfred han empezado a formar una familia, pero nadie decía que fuera a ser un camino fácil. Después de haber superado por completo el accidente, y ahora con Emma, Alejandro y Helga en sus vidas, los cinco se disponen a seguir adelante, a pe...
