—Mami, ¿por qué la yaya nos habla en catalán?
—Porque es su lengua materna, Helguita. Igual que la de papá.
—Pero entonces, ¿por qué papá solo habla catalán con ella?
—Eso no es verdad, Helga, papá habla en catalán con más gente. Pero es verdad que, después del accidente, cuando tuvo que volver a empezar a hablar, había veces que se bloqueaba con el catalán.
—Ah, ¿y eso es normal que te pase?
—Bueno, el accidente de papá fue difícil, cariño. Ni siquiera los médicos pensaban que se fuera a recuperar del todo, pero lo hizo. Aunque a veces la cabeza no funciona como esperamos, y a papá se le atravesó un poco ese idioma. Pero le sigue gustando mucho hablarlo.
—Ya... Con doña Per... Digo, con Emma a veces lo habla.
—Es que la canción de Emma es en catalán. Esas fueron las primeras palabras que papá dijo en su lengua cuando empezó a recuperarse. Y las comparte con Emma.
—Ah. Fue muy especial. ¿Por qué, mami? ¿Por qué mi canción es la única que no es especial?
—¿Pero qué tonterías dices, Helguita?
—¡No! ¡Es la verdad! ¡Y no es justo! Yo quiero una canción en catalán con papá, y quiero algo que sea especial.
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(Helga)
Yo estaba tan feliz con mi teatro, pero por supuesto que doña Perfecta y don Sensible tuvieron que venir a estropeármelo.
Lo recuerdo perfectamente, aquella tarde en la que estaba practicando para la sesión del día siguiente. Al principio, me había tomado el teatro en serio por demostrarles a papá y a mamá que mi decisión era firme, y no una broma. Pero, además, había acabado descubriendo que me gustaba bastante. Ser capaz de meterme en la piel de otros personajes, de llegar a pensar y actuar como alguien diferente a ti, sin duda me parecía todo un reto. Y no debía de dárseme mal, porque poco a poco me iban teniendo en cuenta para algunas obras que montaba la compañía que impartía las clases.
No puedo evitar llenarme de orgullo cada vez que se me viene a la memoria la primera vez que salí al escenario delante de público de verdad. Era un papel muy pequeño, donde hacía de hija perdida de uno de los protagonistas. Aunque quienes de verdad tenían importancia eran mis "padres" en la ficción, yo salía con ellos en algunas escenas. Me emocionó especialmente cuando vislumbré a mamá, papá, Emma y Álex entre el público. Me habría gustado que la yaya hubiera podido venir, pero por aquel entonces ya estaba muy mayor y apenas podía salir de casa. Y también estaba muy triste sin el yayo. Durante esa época, papá y mamá se turnaban para al menos ir a visitarla una vez al día, y a menudo intentaban que nosotros los acompañáramos. Yo siempre que no tenía teatro lo hacía, y entonces ensayaba mi parte delante de la yaya para que, aunque no pudiera venir a verme, supiera lo bien que actuaba su nieta.
—Al iaio li hauria encantat gravar-te amb la seva càmera (al yayo le habría encantado grabarte con su cámara) —me había dicho, el día antes de la función. Entonces había abierto mucho los ojos—. Digue-li al papa que no se li oblidi gravar-te, eh? Com feia el iaio (Dile a papá que no se le olvide grabarte, ¿eh? Como hacía el yayo).
—D'acord, iaia, però tu has de venir a veure'm (De acuerdo, yaya, pero tienes que venir a verme) —le recordé.
Se me hacía raro escucharme en catalán. Desde el accidente, cuando papá había tenido que aprender a hablar de nuevo, mamá decía que él nunca había vuelto a utilizar su lengua materna igual. Así que en casa hablábamos sobre todo español, porque mamá chapurreaba algo el catalán, pero no acababa de sentirse cómoda, y papá tampoco insistía. Pero con la yaya sí que hablábamos en catalán y para mí eso lo hacía todo más especial. Era como que podía ser más yo, porque hablando otro idioma no era "yo". O, al menos, no mi yo de siempre... Bueno, da igual. El caso es que con la yaya me sentía en paz como con nadie más, y por eso me gustaba tanto pasar tiempo con ella.
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Una voz compartida
FanfictionAmaia y Alfred han empezado a formar una familia, pero nadie decía que fuera a ser un camino fácil. Después de haber superado por completo el accidente, y ahora con Emma, Alejandro y Helga en sus vidas, los cinco se disponen a seguir adelante, a pe...
