26. La ganadora de la beca

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—Papi... ¿cómo te fijaste en mamá?

—Alejandro, te lo he contado ya más veces, ¿no?

—Sí, cuando era pequeño. Pero ahora ya tengo seis años y lo quiero escuchar otra vez.

—Me fijé en ella cuando le pregunté qué canción iba a cantar en la gala 0, y me dijo...

—¡Starman!

—Eso es. Pero, en realidad, aunque ya me había fijado en ella, la chispa surgió con...

—¡Mireia!

—Sí, cuando la escuché cantar esa canción de Judit. Ahí fue cuando pensé que no la podía dejar escapar.

—Mami siempre te gustó cuando cantaba.

—Es verdad. Y me sigue gustando. Bueno, y ahora también cuando la veo con vosotros.

—Sí... ¡Ah! Pero ¡papi, papi!... Entonces... ¿mamá no te gustó desde la primera vez que la viste?

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(Alejandro)

Hacía ya varios meses que papá había regresado a la discográfica y el trabajo seguía su curso. En realidad, en esa época estaba bastante desligado de lo que pasaba en mi familia. Casi todo mi tiempo libre lo pasaba entre el conservatorio y Suebre Music. Era mi forma de protegerme de lo que estaba ocurriendo. Porque sabía que pasaban cosas mientras yo no estaba allí: lo veía en los ojos de todos.

Pero en la discográfica era otro mundo. Incluso papá era distinto allí, porque se olvidaba de los problemas y se centraba solamente en la música... Y en mí, mientras que cuando estábamos en casa, siempre tenía alguien a quien prestarle atención.

Le ayudé a preparar las canciones del disco recopilatorio, lo que fue para mí un gran honor. Pero me tenía más sorpresas preparadas.

—¿Querrías coproducirlo? —me había preguntado entonces.

Yo me quedé sin habla, pero él me seguía mirando, con los ojos llenos de emoción.

—Pero papá... Soy muy pequeño todavía —fue lo único que se me ocurrió.

—Lo sé... O sea, no pequeño para hacerlo, sino para salir en los créditos... Pero he pensado que ese podrá ser tu regalo de cumpleaños, y el mío, que para algo es en el mismo mes. Podemos sacarlo por esa fecha... —me había propuesto.

En realidad, si papá pensaba que se podía, yo jamás le habría dicho que no, pero si encima quería que fuera nuestro regalo de cumpleaños... Así que simplemente me había lanzado a sus brazos.

Tuve que hacer grandes esfuerzos para compaginarlo todo. Había decidido estudiar el Bachillerato para poder acceder a formación profesional con más facilidad, aunque luego no me presentara a las pruebas de la universidad. Pero claro, la discográfica cada vez me requería más tiempo.

También antes de Navidad papá había convocado el concurso para becar el single de una nueva promesa de la música. Era un concurso que había comenzado a los pocos años de abrir Suebre Music, y que habíamos parado desde el fallecimiento de la yaya. Pero ahora que papá se encontraba recuperado...

—Es el momento de retomarlo. No podemos dejar a alguien sin su oportunidad —nos había explicado a Jaume, a Ferrán y a mí, cuando nos anunció que volvía a convocarlo.

Sin embargo, le tuve que decir a papá que no podría contar conmigo para nada que tuviera que ver con eso, porque literalmente no daba abasto. Y así fue como me llevé la sorpresa.

Una voz compartidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora