Parte 4. Amar pelos dois
(Alejandro)
—¿Lista? —le pregunté, cogiendo su mano y llevándomela a los labios para depositar un beso.
Laura estaba preciosa, con un vestido lila de falda ajustada y un sobre encaje en el cuerpo. El color no podía favorecerle más a su tono de piel, y el maquillaje natural lo resaltaba. Había decidido presentarse como ella era, pero a mí me parecía una flor que nacía en primavera. Ella también estaba floreciendo, y verla en todo su esplendor iba a ser espectacular.
Laura había asentido con un poco de nerviosismo, mientras jugaba un poco con el encaje del bodi.
—¿Y tú cómo estás? —me inquirió, mirándome a los ojos—. No me esperaba conocer a Chris...
—Ya, yo tampoco —le reconocí, sonriendo—. Pero me ha encantado. Ha sido muy lanzado, y creo que a Emma le ha veni... —No me esperaba la risa que salió de Laura, limpia, sin fisuras. Me quedé de piedra—. ¿Qué?
Ella negó con la cabeza, calmando su risa.
—Nada. Solo he pensado que os llevaríais bien. Cuando has dicho lo de lanzado... me recordó a ti —comentó.
Noté un ligero rubor en sus mejillas. Mejor, así estaría aún más guapa para pisar esa alfombra. Volví a buscar su mano.
—Es verdad. Yo me la jugué contigo.
Nuestros ojos volvieron a encontrarse, serios de repente. Como si la importancia de aquellas palabras hubiera calado en nosotros.
—Te la jugaste —aseveró, quedándose unos segundos en silencio—. Pero tú siempre te la has jugado por mí. Probablemente hayas sido la única persona que lo ha hecho sin reservas.
Asentí, acariciándole la mejilla. Siempre había estado dispuesto a amar por los dos, como mi canción.
¿Y lo mejor?
—Ha merecido la pena —le aseguré.
Ahora fue su turno de asentir. Podía notar la emoción contenida en sus ojos. Cubrió mi mano con la suya, sin dejar de mirarme intensamente. Le tembló un poco el labio inferior, y supe que le estaba costando lo que quería decir. Le hice un gesto con la cabeza, animándola.
—Estoy... enamorada, Álex. Más de lo que pensé que podría estarlo nunca. —Tragué saliva, incrédulo. ¿Aquellas palabras habían salido de su boca? Ahora fue ella la que tomó mi rostro entre sus manos—. Gracias. Por esperarme, por quererme a pesar de todo.
El corazón me estalló en el pecho en ese momento, y fui consciente de cómo se me llenaban los ojos de lágrimas de emoción. Vi el gesto de ternura en su cara y, sin esperar más, me lancé a besarla, tratando de verter todo mi agradecimiento y mi cariño.
—Te quiero —le musité, al separarnos.
Sabía que probablemente no me respondería, pero yo necesitaba expresarlo.
Ella me abrazó con fuerza, y entonces...
—Te quiero, Álex —me susurró al oído, de manera casi inaudible.
Tomé aire, autoconvenciéndome de que aquellas palabras habían salido de sus labios. Luego me separé para mirarla fijamente, asentí con la cabeza, como confirmando que no estaba loco. Ella también asintió, con una gran sonrisa.
Abrí mucho los ojos. De repente aquel coche se me antojó un espacio demasiado reducido. Quería cogerla y lanzarla por los aires, darle vueltas y correr, y saltar y gritar. Laura empezó a reír, feliz, y no pude menos que abrazarla. Menos mal que teníamos un cristal que nos separaba del conductor, y que mis padres nos habían dejado solos en un coche.
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Una voz compartida
FanfictionAmaia y Alfred han empezado a formar una familia, pero nadie decía que fuera a ser un camino fácil. Después de haber superado por completo el accidente, y ahora con Emma, Alejandro y Helga en sus vidas, los cinco se disponen a seguir adelante, a pe...
