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Acechaba la situación en mi escondite, habían dejado la puerta entreabierta, así que aproveché oculto entre las sombras. Veía todo en primera plana, mientras Tn se enfrentaba a Castellano, "¿De dónde se conocen?", "¿Cuál será aquel pedido?" me preguntaba constantemente. Estaba fascinado por la brutalidad y eficiencia que la mujer manejaba.

Víctor castellano es un ser despreciable, sin duda. Pero la forma que observaba tan, como decirlo, de forma totalmente pervertida, hacía hervir mi sangre.

Cuando Víctor amenazó con levantarle la mano a Tn, estaba por salir de mi escondite a la defensa de la pelirroja, pero se adelantó Jean apuntando directamente al gusano. La traición de aquel hombre que parecía trabajar para Tn, Marco, había añadido un toque de drama inesperado, no pude evitar sentirme deleitado por el giro de los eventos. Hasta que un disparo me sacó de mis pensamientos, Tn había disparado contra aquel hombre. La escena era una obra maestra de traición y violencia, y no pude evitar una sonrisa amplia y satisfecha. "Ah, mi querida Tn, siempre tan impredecible," pensé para mí mismo.

Las cosas se estaban poniendo cada vez más exquisitas, hasta que el otro hombre que había saltado en defensa de la chica, inmovilizó a Víctor. Estaba atento, no permitiría que me robaran la muerte del hombre que aún nos debía. Cuando Víctor contestó finalmente dónde tenía el supuesto dinero, mantuve mi postura atenta.

— Excelente, ya sabes que hacer con él, Jean. Si es que te atreves.

Tn finalizó con una frase que no permitiría que pasara lo que ella pretendía, no sin mi presencia, aún debía hacer mi trabajo.

Era mi momento de entrar. Deslizándome con la gracia de un depredador, salí de mi escondite y me acerqué a la escena.

—Vaya vaya, ¿Qué tenemos aquí? — Comencé con una señal dramática, llamando la atención de todos, especialmente la de Tn, que pareció haberse congelado ante mi voz.

Tn giró para verme. La pelirroja, con una cara de completa sorpresa y levemente empalidecida se acercó lentamente. No evité sacar una leve risa ante su reacción. Volviendo a mi trabajo, me centro en el hombre jadeante  en el suelo.

— Oh, Víctor, siempre en el centro del drama —dije, con una voz suave pero llena de una amenaza subyacente—. Me temo que esta noche no es tu noche de suerte.

Víctor levantó la mirada, sus ojos llenos de miedo y odio. Intentó hablar, pero le di oportunidad.

— Vamos a dejar las formalidades —continué, con tono alegre —. Tienes una deuda pendiente mi estimado, y estoy aquí para asegurarme de que la pagues.

Mis movimientos eran  fluidos y llenos de una confianza innata, donde me encorvé ligeramente al llegar hasta él, mientras era todavía sostenido fuertemente por aquel rubio.

— Ya puedes soltarlo, no irá a ninguna parte, no en mi presencia. — Dije, donde el hombre lo soltaba bruscamente. — No te preocupes, amigo mío. Esto no tomará mucho tiempo —dije, sacando una pequeña pero afilada navaja del abrigo.

El brillo del metal captó la atención de todos, y la tensión en el aire aumentó, donde me permití tomar un momento para saborear el miedo en los ojos de Víctor antes de continuar.

— Vamos a hacer esto simple. Creo que hemos sido lo suficientemente buenos para que nos pagues así querido Víctor, bueno, en realidad, dinero que no nos has pagado. Me das lo que me debes, o... —hice una pausa, mientras mi sonrisa se ampliaba lentamente—. Bueno, no creo que necesite explicarlo, ¿verdad?

Víctor tragó saliva, su rostro palideciendo aún más, era consciente de que no tenía salida. Asintió lentamente, con su mirada suplicante.

— Muy bien, muy bien... —jadeó—. Está todo en mi oficina. En el escritorio. La combinación es 14-27-36.

Sinfonía de la muerte (Alastor x Tn)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora