El amanecer se filtraba suavemente por las cortinas, dibujando un tenue resplandor sobre las sábanas. Tn parpadeó despacio, aún sintiendo el peso del cansancio, pero la calidez de Alastor a su lado le mantenía en un estado de paz inusual. Giró la cabeza con delicadeza para observarlo; estaba profundamente dormido, sus suaves ronquidos apenas perceptibles, mientras su rostro mostraba una serenidad que rara vez dejaba entrever. Por un momento, simplemente lo contempló, admirando la tranquilidad que emanaba de él, como si, al menos por unas horas, estuviera lejos de cualquier inquietud.
Con sumo cuidado, se deslizó fuera de la cama, moviéndose con la mayor discreción posible para no despertarlo. Se dirigió al baño, dejando que el frescor del agua en su rostro la despejara un poco más.
En la cocina, el agua para el café ya comenzaba a hervir, llenando el aire con su característico aroma que siempre traía consigo un sentido de calma. Mientras esperaba, hojeó el periódico que había quedado sobre la mesa, aunque su mente vagaba hacia los recuerdos de la noche anterior, hacia la cercanía compartida en la intimidad de su habitación.
Cuando el café estuvo listo, preparó unos hotcakes, y con las tazas y platos ya en la mesa, decidió regresar a la habitación. Sin embargo, se detuvo al notar que Alastor ya no dormía. Estaba sentado en el borde de la cama, abotonándose la camisa con una expresión absorta, concentrado en los pequeños botones como si fueran una distracción. Tn lo observó por un momento desde la puerta, hasta que él levantó la mirada y sus ojos se encontraron, dibujando en su rostro esa sonrisa juguetona que siempre lograba desarmarla.
—Buenos días —dijo Tn con suavidad, acercándose lentamente.
Él le devolvió la sonrisa, sus ojos chispeantes con la misma energía de siempre. Sin necesidad de palabras, Tn se sentó sobre su regazo, rodeándolo con sus piernas. Las manos de él encontraron su lugar en sus caderas, sujetándola con la familiar mezcla de firmeza y suavidad que siempre la dejaba sintiendo una combinación de seguridad y deseo.
—¿Cómo dormiste? —preguntó en un susurro, mientras sus dedos recorrían lentamente la suave piel de su rostro.
Alastor la miró, sus ojos iluminados por esa chispa inconfundible de conexión que siempre surgía entre ellos cuando estaban tan cerca.
—Mejor de lo que esperaba... —respondió, su voz baja, cargada de una sensación de intimidad. Su vista descendió brevemente hasta los labios de la pelirroja antes de regresar a sus ojos nuevamente. —. Aunque estoy seguro de que dormiría mucho mejor si te tuviera así todas las noches.
Una sonrisa suave se dibujó en los labios de Tn, mientras el ambiente se llenaba de una electricidad sutil pero palpable. Se inclinó hacia él, rozando sus labios apenas un segundo antes de que Alastor tomara la iniciativa tomándola del cuello, profundizando el beso con una pasión controlada que siempre parecía incendiar el momento. Sus manos se deslizaron por la espalda de Tn hasta llegar nuevamente hasta sus caderas, recorriendo ahora, su piel desnuda, atrayéndola más cerca, mientras los dedos de ella se enredaban en su cabello. El beso se tornó más intenso, pero antes de que las cosas fueran más allá, se separó suavemente.
—El desayuno está listo —murmuró con una sonrisa traviesa.
Alastor suspiró con una mezcla de diversión y frustración, claramente disfrutando del momento aunque reacio a que terminara tan pronto. Cuando finalmente se levantó de su regazo para dirigirse a la cocina, sintió una suave nalgada que le arrancó una risa juguetona.
—Por dejarme con ganas —dijo Alastor, su tono burlón mientras se levantaba para seguirla.
—Eres un caso perdido —replicó Tn, negando con la cabeza, aunque sin poder ocultar la sonrisa y un leve rubor que se encontraba en su rostro.
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Sinfonía de la muerte (Alastor x Tn)
أدب الهواةEl tiempo es dinero y Tn lo sabe. No importa tener las manos manchadas cuando hay entre medio grandes negocios. Ahora que se encuentra en la recta final de su gira, desea explorar nuevos terrenos, y que mejor que en el bajo mundo. Pero no siempre s...
