Kevin y yo tomamos un taxi para ir al bar. El viaje fue rápido, pero el nudo en mi estómago crecía con cada kilómetro que recorríamos. Al llegar, noté que estaba sorprendentemente lleno para la hora. El ambiente estaba cargado con ese suave humo provocado por algunos cigarrillos, que flotaba en el aire como un velo etéreo sobre las mesas de juego. El murmullo de las conversaciones y el tintineo de las copas llenaban el espacio, pero a pesar de todo ese bullicio, había una energía palpable, una anticipación que parecía resonar en las paredes burdeos del local.
Mientras nos adentrábamos en el lugar, nos dirigimos directamente hacia la oficina de Mimzy. No pude evitar recordar la primera vez que me presenté aquí. El nerviosismo, la emoción... todo volvía a mí en un instante, como si hubiera sido ayer. Sin darme cuenta, me quedé quieta, atrapada en mis pensamientos, hasta que Kevin me arrastró suavemente hacia la oficina, sacándome de mi ensimismamiento.
Mimzy estaba en su escritorio, concentrada en unos papeles. Al vernos, su mirada me recorrió por completo, fijándose en el vestido primeramente, para luego acercarse con interés.
—¡Tn, querida! —exclamó, levantándose rápidamente para darme un abrazo que, aunque algo forzado, transmitía su afecto—. Todo está listo, los músicos ya están en el camerino esperándote. ¡Buena suerte! ¡Rómpete una pata!
—Gracias, Mimzy.
Kevin y yo intercambiamos una mirada cómplice antes de dirigirnos al camerino. Al abrir la puerta, sorprendí a los músicos que estaban sumidos en una conversación animada, riéndose y disfrutando del momento. Decidí hacer una entrada teatral, exagerando mi tono para bromear un poco.
—¡Vaya, pero qué escándalo hacen aquí! ¿Es que no saben que tengo que concentrarme? —dije, con una mezcla de diversión y fingida irritación.
Ossian me miró por un segundo, la sorpresa y la leve melancolía se reflejaron en sus ojos. No tardó en cruzar la habitación para abrazarme con esa calidez que solo él podía transmitir. Hacía años que no compartíamos un momento así, y sentí cómo ese abrazo, tan familiar, llenaba un vacío que no sabía que tenía.
Nos separamos, y saludé a cada uno de los músicos, presentándoles a Kevin, quien rápidamente se integró al grupo. Todos estaban emocionados, y comenzamos a repasar las canciones mientras discutíamos cómo abordaría el show esa noche. El entusiasmo era contagioso; todos asintieron con la cabeza, confiando en que esta noche sería algo especial.
Justo en ese momento, la luz roja sobre la puerta que daba al escenario, se encendió. El silencio llenó la habitación mientras nos mirábamos entre sí, sabiendo que el momento había llegado. Los nervios y la emoción eran casi tangibles, pero todos compartíamos la misma energía, esa chispa que se enciende antes de un gran espectáculo.
Sin decir una palabra, nos unimos en un gesto colectivo, juntando nuestras manos en el centro antes de aplaudir con fuerza. Podíamos escuchar al presentador en el escenario, anunciando el tan esperado show de la noche.
Los músicos comenzaron a subir uno por uno. Cada paso resonaba en el silencio, aumentando la tensión en el ambiente. Finalmente, quedé sola en la habitación con el micrófono en la mano. Respiré hondo, sintiendo el peso del momento, y subí las escaleras hacia el escenario, dejando que mis pasos marcaran el ritmo de mi respiración.
—Buenas noches, Nueva Orleans... —dije con una voz suave y cargada de sensualidad. El público respondió con aplausos, llenando el bar con una energía electrizante.
Cuando las luces se encendieron, me encontré en el centro del escenario, bañada por la luz y con el vestido dorado brillando como un millón de estrellas. La atención del público era mía, y no tenía intención de soltarla.
ESTÁS LEYENDO
Sinfonía de la muerte (Alastor x Tn)
FanfictionEl tiempo es dinero y Tn lo sabe. No importa tener las manos manchadas cuando hay entre medio grandes negocios. Ahora que se encuentra en la recta final de su gira, desea explorar nuevos terrenos, y que mejor que en el bajo mundo. Pero no siempre s...
