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"Me hiciste la vida imposible, Tn, y ahora te la haré yo a ti... hasta el día de tu puta muerte."

El recuerdo seguía fresco, como una herida que no cicatrizaba. Su amenaza, violenta y directa, me martillaba la cabeza con cada palabra que se repetía en mi mente sin cesar.

Me preguntaba cómo habíamos llegado a ese punto, por qué el hecho de un retraso imprevisto en el secuestro de Peyster había desatado una tormenta de violencia y odio tan visceral en él. Las razones no importaban. Con Víctor, la lógica y la racionalidad no existían, y ahora sus palabras eran una sentencia que me había dejado más alerta que nunca, como si algo me estuviera acechando constantemente.

A las 9 de la noche, llegué a casa. El camino había sido un mar de sombras, cada esquina era una amenaza, y no podía evitar mirar por encima del hombro con cada paso que daba. Mis nervios estaban tan tensos que, al ver una figura moviéndose frente a mi casa, mi corazón se aceleró al instante. Mi instinto inicial fue de alerta, la adrenalina tomó el control hasta que mis pensamientos volvieron a centrarse. Me calmé solo al reconocer la figura alta y familiar de Alastor, moviéndose inquieto de un lado a otro, aparentemente esperando aún por mí.

El pómulo aún dolía. La bofetada aunque superficial, había dejado su marca, no solo en mi piel, sino en la mente de Alastor también. Parecía estar decepcionado de sí mismo al ver el leve moratón en mi rostro. No lo culpaba; sabía que el control total de la situación no siempre estaba en nuestras manos.

Pero aún así, los días pasaron. Alastor seguía con sus vistas luego del trabajo, ya me sentía mejor, sentía como mi cuerpo comenzaba a sanar y recuperar la energía perdida. Había comenzado a leer nuevamente sobre aquellos viejos libros que Alastor me había dado, y a comenzar a trabajar en nuevos negocios.

Kevin y Anthony me visitaron ayer, pasadas las 4 de la tarde. Kevin se veía relajado y más alegre que de costumbre, y Anthony, era un hombre italiano, delgado y con ojos como perlas azules que veían todo con atención. Sin duda pareciera ser el hombre para él, un hombre italiano y con buen sentido del humor. Ambos congeniaban a la perfección, y sin duda, Kevin lo merecía, luego de tantas luchas ha logrado salir adelante y conocer a su amor, que tanto había buscado en cafeterías.

Sin duda esa juntada había hecho alegrarme por mi compañero de aventuras. Pero aquí estaba, volviendo a la sala con mi café, lista para seguir leyendo sobre herbolaria, hasta que toques a mi puerta me sacaron de mis pensamientos. Mi cuerpo rápidamente se había tensado ante el ruido y con sigilo me acerqué a la ventana más cercana para ver si alcanzaba a ver al provocante del ruido. Estos días habían pasado con tranquilidad, pero aún persistía esa espina en mi alma que decía que todo en algún momento podría transformarse en el peor evento.

Estaba casi lista para ver a lo que estaba segura quebraría mi tranquilidad. Pero sin embargo allí estaba, Anthony. Recuerdo cuando nos reunimos aquella vez, la química surgió entre nosotros como si nos conociéramos de años, donde las risas y los chistes no cesaban un momento. Pero ahora algo en su simpática expresión había cambiado, estaba serio, con un vino en su mano y pendiente a cada movimiento en el barrio. Con curiosidad, volví hacia la puerta y la abrí con lentitud.

¡Cara mía! ¿Cómo has estado? ¿Puedo pasar? — Dijo con una emoción perturbada. Sus manos se extendieron de par en par, alzando la botella antes de abrazarme rápidamente.

— ¡Anthony! Claro, pasa. — Al entrar, la puerta se cerró tras nosotros, y continué mientras me dirigía hacia la cocina. — He estado bien, gracias por preguntar, ¿Y tú? ¿Qué te trae por estos lares? ¿Quieres un café? Acabo de prepararlo.

— Oh claro, gracias, con 3 de azúcar por favor. Verás... Quería hablar personalmente contigo sobre ciertas cosas...

Sus palabras llamaron totalmente mi atención. No sé que estaría pensando en estos momentos, pero algo serio debería de ser. Sin perder tiempo, coloqué la bebida en una taza y se la llevé casi que con apuro.

Sinfonía de la muerte (Alastor x Tn)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora