La casa estaba sumida en un silencio reconfortante, apenas interrumpido por el crepitar del fuego en la chimenea y el sutil sonido de la lluvia golpeando las ventanas. En la cocina, la luz cálida de las lámparas creaba una burbuja de tranquilidad, aislándonos del mundo exterior.
Alastor cocinaba con la misma destreza que mostraba en todo lo que hacía, moviéndose con una precisión casi hipnótica entre los ingredientes, las ollas y los cuchillos. Yo estaba sentada en la encimera, con las piernas cruzadas, observándolo en silencio mientras mordisqueaba un trozo de pan recién horneado.
—Nunca imaginé que te gustara cocinar tanto —comenté..
—¡Querida, la comida es un arte! —exclamó con su entusiasmo habitual mientras revolvía una salsa en la sartén—. Y como todo arte, requiere pasión, paciencia... y un buen cuchillo afilado.
Reí suavemente, apoyando un codo en la encimera.
—¿Y qué estamos preparando hoy, chef?
—Un estofado de cordero con hierbas y un toque de vino tinto. Algo digno de una reina.
—Entonces, ¿esto es para mí? —arqueé una ceja con diversión.
Se giró apenas, mirándome con esa sonrisa afilada, como si estuviera a punto de soltar un comentario que haría que me arrepintiera de preguntar.
—Pero por supuesto. ¿Para quién más cocinaría con tanto esmero?
Rodé los ojos, pero no pude evitar sonreír.
Me incliné un poco, observando la cazuela burbujear suavemente mientras el aroma se intensificaba. La escena era extrañamente doméstica, casi íntima, algo que jamás hubiera imaginado en otro tiempo.
—¿Puedo ayudar en algo o solo estoy aquí de adorno?
—Oh, mi querida, su sola presencia embellece la cocina, pero si insistes... puedes probar la salsa.
Tomó una cucharita de madera y la acercó a mis labios. Soplé suavemente antes de probarla. El sabor era profundo, especiado, con el toque justo de vino.
—Mmm... está buena.
—¡¿Solo buena?! —exclamó, llevándose una mano al pecho en un dramatismo exagerado—. ¡Después de todo mi esfuerzo!
—No exageres —reí, sacando la lengua ligeramente—. Está deliciosa.
Me acomodé mejor en la encimera, dejando que la calidez de la cocina me envolviera.
—Por cierto... ¿Qué haremos hoy después del excelente menú? —pregunté con un tono casual, jugando con la miga de pan entre mis dedos.
—Oh, tengo muchas opciones en mente —respondió sin apartar la vista de la olla—. Aunque si te soy sincero, me conformo con seguir disfrutando de esta maravillosa velada contigo.
Rodé los ojos con diversión.
—Eso suena a que no tienes nada planeado.
—¡Al contrario! —exclamó con teatralidad—. Solo estoy dejándote la oportunidad de sorprenderme.
Solté una leve risa, sacudiendo la cabeza. Iba a responderle, pero entonces, sin previo aviso, un recuerdo me golpeó.
La escena con el mesero de hace dos días.
Mi sonrisa se curvó sola, y sin poder evitarlo, una risa suave escapó de mis labios. Alastor, sin apartar la vista de la salsa ladeó la cabeza apenas con curiosidad.
—¿Y a qué se debe esa encantadora risa nocturna, querida?
—Nada, solo recordé algo.
—Oh, pero ahora me has dejado con la intriga. Vamos, ilumíname —dijo con su tono ligero, aunque sentí la genuina curiosidad en su voz.
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Sinfonía de la muerte (Alastor x Tn)
FanfictionEl tiempo es dinero y Tn lo sabe. No importa tener las manos manchadas cuando hay entre medio grandes negocios. Ahora que se encuentra en la recta final de su gira, desea explorar nuevos terrenos, y que mejor que en el bajo mundo. Pero no siempre s...
