Me desperté feliz por el show de ayer, todo fue un éxito, pero la llamada de ayer me ha puesto en qué pensar. ¿Cómo llegaré hasta ellos? ¿Cómo llegaré hasta ellos sin ser descubierta? Las preguntas y dudas inundaban mi mente, donde amenazaban con crear una pequeña ansiedad en mi pecho.
Así que salí de la cama para darme una larga ducha, despejando todo tipo de estrés en mi cuerpo. Decidí bajar para desayunar mi café de siempre. Al comenzar mi rumbo, sentí como el viento que hacía revolotear las hojas otoñales me abrazaba, congelando la punta de mi nariz.
Al llegar a la cafetería, empujé la puerta haciendo sonar las pequeñas campanillas que se encontraban allí. Al cerrar, el cálido aroma del café y los pasteles recién horneados me envolvió. Me acerqué al mostrador y pedí mi café habitual mientras me aventuraba a probar una torta de manzanas que estaba en la vitrina. Mientras esperaba, miré alrededor y, para mi sorpresa, vi a Alastor sentado en una mesa cercana, con su característico aire despreocupado y elegante.
— ¡Tn! —exclamó con una sonrisa amplia al verme—. ¡Qué coincidencia tan encantadora! ¿Te gustaría unirte a mí?
— Claro, ¿por qué no? —respondí, tratando de disimular una ligera inquietud mientras tomaba mi café y me dirigía a su mesa.
Nos sentamos frente a frente, y Alastor me miró con esos ojos que parecían ver más allá de lo evidente. Había algo en su mirada que me hacía sentir observada y, al mismo tiempo, intrigada.
— Ayer estuviste increíble en el escenario —dijo, su voz suave pero cargada de energía—. Es evidente que tienes un talento natural, y la manera en que capturas la atención del público es fascinante.
— Gracias, Alastor. Aprecio mucho tus palabras. —dije, sintiendo un calor reconfortante ante su elogio—. Fue una noche especial para mí.
— Me alegra escuchar eso. Nueva Orleans tiene una forma única de inspirar, ¿no crees? —continuó, tomando un sorbo de su café.
— Sí, definitivamente. Es una ciudad llena de vida y misterio. —respondí, perdiéndome momentáneamente en sus ojos.
— Hablando de misterios, he oído rumores sobre ciertos... eventos recientes en la ciudad —dijo, con un tono que sugería más de lo que decía.
— ¿Eventos? —pregunté, tratando de no parecer demasiado interesada.
— Sí, he escuchado que la policía está bastante ocupada últimamente. —Comentó dejando su diario a un lado.— Siempre hay algo que descubrir en esta ciudad Ja, Ja —riendo suavemente —. Pero no te preocupes por eso ahora. Hablemos de algo más agradable. ¿Tienes planes para hoy?
— No realmente, solo pensaba relajarme un poco y tal vez explorar la ciudad —dije, sin apartar la vista de sus ojos.
— Excelente. —dijo Alastor, su sonrisa volviéndose aún más encantadora—. ¿Qué te parece si nos juntamos algún día de estos? Me encantaría mostrarte algunos de mis lugares favoritos en Nueva Orleans.
— Eso suena genial. —respondí, sintiendo una pequeña chispa de emoción ante la idea. — Me encantaría ver esos lugares especiales. Nueva Orleans tiene una atmósfera tan rica y diversa —comenté, jugueteando con la taza de café entre mis manos.
— ¡Oh, tienes toda la razón! —Alastor asintió con entusiasmo—. Esta ciudad está llena de historias, algunas más oscuras que otras, pero todas fascinantes. Hay un lugar en particular que creo que te encantará, una pequeña joya escondida lejos del bullicio turístico.
— ¿En serio? ¿Y qué es lo que lo hace tan especial? —pregunté, genuinamente intrigada.
— Es un viejo club de jazz que ha visto pasar a los grandes músicos de esta ciudad. La decoración es tan auténtica que te sientes transportado a otra época —explicó, su voz bajando de tono como si estuviera compartiendo un secreto—. Y la música... bueno, eso tendrás que descubrirlo por ti misma.
ESTÁS LEYENDO
Sinfonía de la muerte (Alastor x Tn)
أدب الهواةEl tiempo es dinero y Tn lo sabe. No importa tener las manos manchadas cuando hay entre medio grandes negocios. Ahora que se encuentra en la recta final de su gira, desea explorar nuevos terrenos, y que mejor que en el bajo mundo. Pero no siempre s...
