El tiempo pareció detenerse mientras nos quedamos allí, abrazados, sintiendo el calor del otro. No hubo palabras, solo el latido tranquilo de su corazón contra mi oído, un latido que, de alguna manera, me recordaba que aún estaba viva, que aún podía sentir más allá del dolor. Mis lágrimas se habían secado en algún momento, pero el peso emocional de la noche permanecía, aferrado a mi ser como una sombra que se negaba a desaparecer.
Sentí que podía quedarme allí para siempre, acurrucada en sus brazos, alejándome del mundo exterior y de las cicatrices que había acumulado. Pero lentamente, muy lentamente, el cansancio comenzó a ganar terreno, y mi mente, agotada por la montaña rusa emocional, cedió a la comodidad de su abrazo. Antes de darme cuenta, me deslicé en un sueño, un refugio temporal de la tormenta interna.
Pasó lo que me parecieron solo unos minutos, pero al abrir los ojos, descubrí que había pasado más tiempo. Sentí unas caricias suaves en mi cabello, y al levantar la vista, me encontré acurrucada en la falda de Alastor. Él estaba sentado en el sofá, mirándome con una expresión de ternura mientras me despertaba con delicadeza.
—Querida... es hora de que descanses bien —dijo suavemente, su voz un murmullo cálido en la penumbra de la sala.
Parpadeé, aturdida por el sueño, y me incorporé lentamente, sintiendo una mezcla de vergüenza y una profunda calma. No podía encontrar las palabras adecuadas, mi mente todavía estaba nublada por el cansancio y las emociones reprimidas. Solo pude asentir mientras él se levantaba y me guiaba por la casa, subiendo unos escalones hasta llegar a una habitación.
Era un cuarto cálido, decorado con buen gusto, con una cama impecablemente tendida en el centro, como si hubiera estado esperándome. Las cortinas gruesas estaban corridas, y una lámpara en la mesita de noche proyectaba una luz suave que bañaba la habitación en tonos dorados.
Alastor se detuvo en la puerta, observándome mientras me acercaba a la cama.
—Siéntete como en tu hogar —dijo, rompiendo el silencio con una voz que destilaba preocupación y amabilidad—. Estaré en la habitación de al lado si necesitas algo, lo que sea.
Antes de que pudiera salir, reuní las fuerzas suficientes para murmurar un suave "Gracias por todo". No estaba segura de sí lo había escuchado, pero él me dedicó una sonrisa cálida, esa sonrisa que solía derrumbar mis barreras, antes de cerrar la puerta tras de él.
Me quedé quieta por un momento, contemplando la cama y la quietud que ahora llenaba la habitación. No tenía ánimos de seguir pensando en lo que había pasado, ni en lo que podría suceder después. Solo quería rendirme al sueño, olvidar todo lo ocurrido, aunque fuera por unas horas...
Desperté sobresaltada y mi corazón latiendo con fuerza en mi pecho. Miré el reloj de la mesilla y las agujas marcaban las 2 de la madrugada. Me recosté en la cama, respirando pesadamente mientras diversos fragmentos de mi pesadilla hacían eco en mi memoria. Estaba de nuevo en la oficina de Víctor, la misma donde había intentado someterme. Su rostro estaba distorsionado, grotesco, y su voz resonaba en mi cabeza con una crueldad que me hacía temblar. Intenté gritar, pero ningún sonido salió de mi boca. Su peso sobre mí era aplastante, y sus manos calientes y ásperas recorrían mi cuerpo sin que pudiera hacer nada para detenerlo. Estaba atrapada, indefensa, justo cuando sus manos despojaron mis pantalones, me desperté.
El miedo seguía presente, pero ahora estaba mezclado con una desesperación que no podía ignorar. Sin pensarlo demasiado, me levanté de la cama con un impulso incontrolado, mis pensamientos y emociones enredados en un torbellino que no me dejaba respirar. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué me sentía tan vulnerable? La pesadilla aún me acechaba, con sus sombras persiguiéndome incluso cuando estaba despierta. Caminé por el pasillo, mis pies descalzos apenas hacían ruido en el suelo, mientras mi mente luchaba por encontrar una razón para esta necesidad imperiosa de no estar sola.
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Sinfonía de la muerte (Alastor x Tn)
FanficEl tiempo es dinero y Tn lo sabe. No importa tener las manos manchadas cuando hay entre medio grandes negocios. Ahora que se encuentra en la recta final de su gira, desea explorar nuevos terrenos, y que mejor que en el bajo mundo. Pero no siempre s...
