La semana siguiente a la cacería fueron sorprendentemente bien. La biblioteca no parecía más un búnker de secretos no dichos y mi relación con Alastor había mejorado notablemente. Acordamos que no se entrometería hasta que todas las piezas estén en su lugar, y eso pareció haberle convencido.
Ayer hubo una nueva cacería, esta vez de solo una persona. A decir verdad no tenía muchos ánimos de salir, con el frío polar que últimamente está haciendo por aquí mis deseos de explorar el exterior se habían congelado, pero aún así fui. Según él, era necesario para "conectar nuestras almas en un baile de muerte y liberación bajo el manto de la noche", pero nadie me dijo que terminaría siendo su pertiguero personal. Lo único que hice fue seguirlo cargada con cosas que ni usó. Dos escopetas con silenciador (teniendo una él), un rifle con visión nocturna, una cuerda gruesa, una navaja, una linterna que titilaba hasta que se quemó a los diez minutos de caminata y otro par de guantes que "por si se rompen."
Fue una completa tortura. No me dejaba hablar y tenía que caminar estrictamente tras él debido a que, según sus palabras, "el líder de la cacería siempre marca el ritmo, y no podemos permitir que el arte se desordene." Aún así, no duró ni media hora "la gran cacería de esta noche" ya que su... emoción, no le permitió seguir con su búsqueda. Demoramos más cargándome de cosas innecesarias que la cacería en sí.
Pero aquí estaba, nuevamente en la biblioteca. Inicialmente organizando y tachando cosas de mi agenda, pero desde hacía una hora solo estaba procrastinando, esperando una señal divina para tomar el lapicero y ponerme de una vez por todas a trabajar. Pero mientras ese momento llegaba, me bastaba dibujar flores y garabatos en las esquinas de las hojas una y otra vez, como si estuviera atrapada en un vórtice infinito.
Pero ese momento nunca llegó. Tomé la fuerza de voluntad necesaria y acerqué el teléfono hasta mi posición, levanté el auricular vagamente y antes de llamar a Jean, miré el reloj puesto perfectamente en una de los libreros, eran las once en punto. "Bien, debe estar en su descanso." dije para mí misma antes de marcar el número de Alastor, que luego de dos tonadas respondió.
— Aquí Alastor, ¿Quién es? — Contestó con su clásico tono profesional.
— Soy yo. Quería pregun-
Antes de que pudiera seguir su voz me interrumpió magistralmente.
— ¡Querida mía! ¿Se te ofrece algo?
— Sí, quería preguntarte algo. Tendré una última reunión con mis hombres-
— Sí querida, ya sé lo que me vas a decir: que no estorbe, no hable y no interrumpa cada cinco minutos, lo tengo.
— Eh sí, pero quería decirte-
—También que no entre a la biblioteca ni incomode a tus invitados, lo tengo.
— Eh, sí. Pero-
— Y que también-
Mi paciencia se acabó.
—¡ALASTOR! Déjame hablar.
— ¡Ja! ¡Ja!, prosigue por favor.
— ¿Vas a venir a la hora de siempre o te demoras? — Dije cortante, dejando claro que no bromeaba, además de que no quería otra interrupción.
— Dudo que me atrase querida, ¿por qué preguntas?
Solté un suspiro pesado antes de hablar. — Cómo dije antes, hoy tengo una de las últimas reuniones, si no es la última. Entonces quiero saber si vienes a las seis o más tarde. así sabré a qué hora empezar.
— Pues, estaré allí a las seis.
— Excelente.
Colgué del botón sin esperar respuesta. A veces podía convertirse en el ser más irritante que el mundo haya conocido. Sin esperar un minuto más y aún sin despegar mi oreja del auricular llamé a Jean. Mientras el timbre sonaba, ojeé mis apuntes para ver exactamente lo que decir.
ESTÁS LEYENDO
Sinfonía de la muerte (Alastor x Tn)
FanfictionEl tiempo es dinero y Tn lo sabe. No importa tener las manos manchadas cuando hay entre medio grandes negocios. Ahora que se encuentra en la recta final de su gira, desea explorar nuevos terrenos, y que mejor que en el bajo mundo. Pero no siempre s...
