El aire cálido y cargado de energía del bar me envolvió en cuanto cruzamos el umbral. La música, con sus ritmos familiares y vibrantes, resonaba en mi pecho como un pulso que me conectaba directamente con mis raíces. No pude evitar sonreír al sentir la mezcla de risas, conversaciones en español y el sonido de copas chocando al unísono con el compás de las caderas que se movían con naturalidad en la pista.
Las luces de colores, provenientes de pequeños carteles de neón colgados en las paredes, daban al bar un ambiente relajado pero animado. El resplandor rojo, verde y amarillo parpadeaba suavemente, creando sombras juguetonas sobre las mesas de madera desgastada y los rostros de los clientes que llenaban cada rincón disponible. Las luces reflectaban en los espejos detrás de la barra, creando un caleidoscopio de colores sobre las botellas de licor alineadas perfectamente.
Me deslicé entre la multitud, esquivando con agilidad felina los cuerpos que bailaban, chocaban y reían a mi alrededor. Cada paso me acercaba más al corazón del bar, y me sentía completamente en mi salsa. Caminamos juntos hacia una mesa cerca de la pista de baile, donde podíamos observar tanto a los bailarines como a la multitud que se mezclaba cerca de la barra.
Al mirar hacia atrás, pude ver a Alastor, y no pude evitar soltar una ligera risa. Parecía sorprendido, como la primera vez que lo traje aquí. Sus ojos brillaban con esa mezcla de curiosidad y desconcierto que siempre tenía en lugares que escapaban de su control meticuloso. Este lugar era diferente al Gambler's o El Dorado. Aquí, las cosas parecían más espontáneas, menos calculadas, algo que él disfrutaba, aunque tal vez no lo admitiría.
—Es un lugar muy animado, ¿no crees? — dije con una sonrisa juguetona, mientras me inclinaba ligeramente hacia él para hacerme oír por sobre la la música.
Él sonrió, ajustándose el moño mientras observaba la pista de baile, como si ya estuviera calculando sus próximos movimientos.
—Muy animado, querida. Diría que bastante impredecible. Adecuado para nuestros... gustos actuales —respondió, su tono bajo pero lleno de un doble sentido que no pasó desapercibido, donde me reí suavemente evitando que un leve sonrojo se asomara en mis mejillas.
Todo en mí se sentía en casa; desde los ritmos que hacían vibrar el suelo bajo mis pies hasta las miradas cómplices que algunos parroquianos lanzaban en nuestra dirección. Nos acomodamos en la mesa, y un camarero pasó rápidamente, tomando nuestra orden. Me adelanté y pedí dos mojitos bien fuertes, algo que acompañara la intensidad del ambiente. Mientras esperábamos las bebidas, mis ojos vagaron por el lugar. La gente parecía estar inmersa en su propio mundo, dejando que la música dictara cada movimiento. Las risas se mezclaban con el ritmo de las caderas, y la atmósfera estaba impregnada de una energía que hacía imposible no dejarse llevar. Mientras se acomodaba su chaqueta y se sentaba con su aire elegante, yo ya me movía al compás de la música, tamborileando los dedos sobre la mesa.
Al poco rato, llegaron nuestras bebidas, y al tomar un sorbo, sentí el calor familiar del licor que ya comenzaba a liberar aún más mi cuerpo. Mientras el alcohol quemaba nuevamente mi garganta, Alastor se inclinó hacia mí, manteniendo su mirada enfocada en la pista de baile para luego regresar a mí.
—¿Qué opinas? —dijo con una ligera inclinación de su cabeza hacia los bailarines—. ¿Te animas a un baile?
Este lugar parecía tener la capacidad de romper nuestras rutinas y hacernos vivir en el momento, sin pretensiones. Así que, en lugar de responder con palabras, me levanté de la mesa y extendí mi mano hacia él.
—Vamos a ver si puedes seguirme el ritmo esta vez, Alastor.
Su sonrisa se ensanchó, y tomó mi mano sin dudarlo, levantándose con una elegancia tranquila mientras me guiaba hacia la pista de baile, justo en el corazón del caos rítmico del bar. Las luces de neón destellaban a nuestro alrededor mientras nos sumergíamos en la música y el bullicio de la gente.
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Sinfonía de la muerte (Alastor x Tn)
Fiksi PenggemarEl tiempo es dinero y Tn lo sabe. No importa tener las manos manchadas cuando hay entre medio grandes negocios. Ahora que se encuentra en la recta final de su gira, desea explorar nuevos terrenos, y que mejor que en el bajo mundo. Pero no siempre s...
