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Desperté en el sofá, la luz del día se filtraba por la ventana y me golpeaba la cara. Me senté con dificultad, mi espalda protestando por la posición en la que había dormido. Sentía una punzada constante de dolor en la cabeza, así que agarré mi frente y mis ojos en un intento de aliviarla. Al mirar el reloj que se encontraba colgado arriba de la estufa, eran las 13:00. ¿Cuántas horas había dormido?

Observé la casa con una rápida ojeada. La chimenea estaba casi apagada, solo quedaban algunos hilos de humo, señal de que Alastor la había encendido antes de irse. Me levanté con esfuerzo, decidida a comenzar oficialmente mi día, cuando el sonido de alguien tocando mi puerta me sacó de mis pensamientos.

Al abrir la puerta, la imponente figura de Víctor Castellano entró bruscamente, empujando la puerta con tal fuerza que me hizo retroceder unos pasos.

—¿Qué demonios...? —comencé a decir, pero Víctor me interrumpió, su expresión feroz y su tono amenazante.

—¡Cállate! —espetó, sus ojos llenos de furia—. Tenemos que hablar, Tn.

Traté de mantener la calma, pero mi corazón latía con fuerza. Me enderecé y lo miré con frialdad.

—¿Qué haces aquí?

—He escuchado rumores sobre ciertos... incidentes en el Gambler's anoche —dijo, su voz cargada de veneno—. Sé que fuiste tú quien mató a Jason.

Un escalofrío recorrió mi espalda, pero me esforcé por no mostrar ninguna emoción.

—No sé de qué estás hablando, Víctor. Solo fui a tomar algo y me retiré temprano.

Víctor dio un paso hacia mí, su aliento caliente y repugnante en mi cara.

—No juegues conmigo, Tn. ¿Crees que no lo sé? —dijo, su tono casi baboso de rabia—. Será mejor que esta sea la última vez que te metas en mis asuntos y mates a alguien sin mi permiso. Porque la próxima vez, las pagarás muy caro.

Manteniendo mi compostura, lo miré directamente a los ojos.

— Como digas.

—Más te vale —gruñó, tomando un respiro para calmarse un poco—. Necesito un pedido especial para mañana por la mañana. Tres hombres y una mujer, 

jóvenes.

—Yo no mato a mujeres, Víctor. Y lo sabes. —respondí fríamente.

— Deja de hacer las cosas más difíciles, preciosa. — Dijo con tono irritado. Mientras me miraba fijamente desde su baja pero imponente estatura. — Pero está bien. Cuatro hombres para mañana a las 10:00. Necesito dos vivos.

Solo le dirigí una mirada antes de contestarle, mientras me recostaba sobre la mesa. — Está bien.

Víctor me miró por un momento más, como si estuviera evaluando si era digna de su confianza. Luego se giró bruscamente y salió de mi casa, dejándome con una sensación de inquietud.

Tomé un momento para recuperar la calma antes de dirigirme a la cocina y prepararme un café fuerte. Necesitaba despejar mi mente y planificar mis próximos pasos. Tenía que cumplir con el pedido de Víctor y asegurarme de no levantar sospechas adicionales.

Al volver a la sala, encendí la radio tratando de buscar la emisora de Alastor. Para mi suerte, fue la primera en salir.

—Mis queridos radioescuchas, volviendo con las noticias del espectáculo, la talentosísima cantante de jazz, Tn, vuelve a los escenarios luego de sus cortas vacaciones, o eso pareciera ser —dijo, haciendo una pausa para reír suavemente—. Se va a presentar nuevamente en el Dorado Jazz, el día sábado 25 de este mes, así que, ¡espero verlos allí!

Sinfonía de la muerte (Alastor x Tn)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora