La habitación estaba sumida en penumbra color burdeos. No sé cuántas horas habían pasado de aquella confrontación, pero tampoco quería saber. Sabía que en algún momento se iba a enterar de lo que tramaba y que no le iba a gustar, pero no podía evitar sentirme mal por todo lo que nos dijimos. Sentía mi cuerpo cansado, y mi rostro hinchado de llorar, pero debía moverme, activarme nuevamente, no quería estancarme en esta habitación.
Me moví pesadamente bajo las sábanas, como si estas fueran de plomo, como si ellas no quisieran que me separara de ellas. Me estiré sintiendo cada músculo tensarse hasta relajarse, y me dirigí al baño.
Mi cabello estaba revoltoso y mi maquillaje corrido. No podía seguir así. Así que me tomé una breve ducha, tratando de eliminar aquellos rastros de tristeza y tensión, me vestí con un conjunto deportivo y allí mismo comencé a empacar.
Sabía y era consciente de que no estaba bien utilizar su casa como mi oficina de juntas y planes, pero ahora el daño ya estaba hecho, y se enteró de la peor manera. Saqué mi maleta y comencé a guardar ropa y accesorios. Aunque la habitación estaba en un silencio casi sepulcral, mi mente era completamente lo contrario, los pensamientos y los sentimientos involucrados me atormentaban con decoro, y eso no lograba más que mi único deseo de irme de aquí.
Tenía que enfrentar la realidad, y siendo objetiva, Alastor había sido muy bueno conmigo, y de algún modo, siento el sobrepasar su confianza. Quizá el estar tan estresados en nuestros propios problemas, y la falta de un espacio solitario nos estaba perjudicando. Necesitaba mi espacio para poder desarrollar mis proyectos e ideas, sola.
La primera maleta estaba lista, la dejé al lado de la cama y tomé el bolso para comenzar a guardar las cosas infaltables, como mi agenda o mis libros. Me dirigí hasta el gran ventanal, abrí las grandes cortinas bordó y era tarde, quizá las 8 de la noche. Luego de encerrarme, Alastor no había parado de golpear la puerta y apoyarse en ella, hasta que en un momento, escuché como cerraba la puerta principal. Esta era mi oportunidad para volver a mi hogar.
Me coloqué unas botas y mi gabardina, estaba lista. Pero justo cuando tomo mis cosas y avanzo hasta la puerta, escucho como golpeaban del otro lado. No respondí. Mi corazón comenzó a palpitar fuerte, y una tristeza mezclada con nervios me invadió completamente.
—Tn... ¿Estás ahí?
Escuché del otro lado, su voz era apenas un susurro triste, apagado. Mi pecho comenzó a moverse notablemente más rápido, pero aún así no me moví, no podía... o no quería.
— Querida mía... Por favor, ábreme. — Mis ojos estaban fijos en la puerta y en el picaporte, como si analizara entre mis miedos si abrir era la mejor opción. Estaba segura de lo que conllevaba abrir esa puerta.
— Sé que estás despierta querida... Ábreme, por favor. — Dijo con un suspiro pesado. — Renard me dijo que estás empacando, no te vayas...
Renard. Maldito bufón. Me acerqué con pasos rápidos, decididos hasta la puerta y tomé el picaporte entre mis manos, pero no abrí. La llave colgaba ya sin función que cumplir, solo faltaba empujar del frío metal entre mis manos, pero una angustia me inunda, imposibilitando girar mi mano.
— Amor mío... — Amor mío. Sus palabras siempre lograban desarmarme de una manera inexplicable. Pero aquella frase, me destruyó completamente, provocando que mis ojos comenzaran a lagrimear.
Con determinación férrea giré el metal y automáticamente mi mente viajó a la discusión que tuvimos. Quedé helada frente a la puerta, dejando que mi cabeza me traicionara una vez más. Pero abrí, ignorando repentinamente esas emociones, de manera casi automática.
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Sinfonía de la muerte (Alastor x Tn)
FanfictionEl tiempo es dinero y Tn lo sabe. No importa tener las manos manchadas cuando hay entre medio grandes negocios. Ahora que se encuentra en la recta final de su gira, desea explorar nuevos terrenos, y que mejor que en el bajo mundo. Pero no siempre s...
