Alastor
El fuego crepitaba en la chimenea, proyectando sombras danzantes en las paredes de la sala. Me encontraba sentado en mi sillón favorito, sosteniendo un vaso de whisky en una mano, mientras observaba las cajas de madera apiladas junto a la puerta de entrada. Cada una de esas cajas contenía una promesa, una pieza de artillería que pronto haría mía oficialmente.
El whisky bajaba suavemente por mi garganta, cálido, potente. Dejé que el sabor amaderado permaneciera en mi boca mientras me levantaba y dejaba el vaso sobre la mesa. La madera del suelo crujió bajo mis pasos, un sonido casi familiar en medio del silencio de la casa. Me acerqué a las cajas, mis dedos rozando la superficie áspera antes de levantar la tapa de la primera. Dentro, envuelta con cuidado, descansaba una de las armas solicitadas.
Con una precisión casi de ritual, desenvolví la primera de las cuatro armas, un rifle Mossberg que destilaba elegancia y poder. Sentí su peso, lo familiaricé en mis manos, y llevé la culata a mi hombro. Apunté hacia una dirección de la casa, permitiendo que mi ojo recorriera la mira con precisión. Mis labios se curvaron en una leve sonrisa de satisfacción. Estaba en perfecto estado
A continuación, procedí con la escopeta. El frío metal bajo mis dedos me proporcionó un extraño consuelo, casi como si cada arma fuera una extensión de mí mismo. Verifiqué la acción, la sensación del cartucho al deslizarse en su lugar me produjo un placer silencioso. Era poderosa, destructiva, y eso me complacía.
Seguí con el último rifle, y finalmente, la pistola. Cada una tenía su propia personalidad, un propósito diferente, pero todas compartían un mismo destino: la caza. Las armas quedaron ordenadas sobre la mesa, alineadas con una meticulosidad que bordeaba la obsesión.
La cacería era una tradición, una forma de mantener mis habilidades afiladas, de recordar lo que era estar en control absoluto. Decidí que esta noche probaría suerte con uno de los rifles. Había algo excitante en la incertidumbre de la caza, en la posibilidad de encontrar cualquier tipo de presa. No importaba lo que fuera; hombre o ciervo. Lo que realmente me importaba era la sensación de la pólvora en mi nariz, el poder que se desataba con cada disparo.
Recargué el rifle con una calma calculada, y me coloqué la gabardina oscura sobre mis hombros. Luego, me puse la boina, el último toque de mi atuendo nocturno. Antes de partir, tomé el último trago de whisky que quedaba en el vaso.
El viento frío me recibió con un susurro, como si me diera la bienvenida a su dominio. Las hojas crujían bajo mis pies mientras avanzaba, un depredador en busca de su próximo desafío. El bosque era un lugar donde podía ser realmente libre, donde la naturaleza y yo éramos uno, y esta noche, alguien iba a convertirse en mi presa.
Tn
Cerré la puerta tras de mí, y la casa silenciosa me recibió como un refugio, aunque en este momento, se sentía más como una prisión. Sin perder tiempo, me dirigí al baño. El espejo reflejó una imagen que apenas reconocía: mi rostro frío, inexpresivo, pero mis ojos aún cargados de una furia residual, una furia que no desaparecía.
Me despojé de la ropa empapada en sangre con movimientos rápidos, casi desesperados. La gabardina cayó al suelo con un golpe sordo, y la piel de mis brazos, piernas y torso quedó expuesta, mostrando pequeños rastros de la batalla que acababa de librar. La sangre ajena ya comenzaba a secarse, pero seguía ahí, impregnada en cada pliegue, en cada rincón de mi cuerpo.
Encendí la ducha y me metí bajo el chorro de agua caliente, casi hirviendo, que se deslizó sobre mi piel como un alivio temporal. Cerré los ojos, dejando que el agua cayera con fuerza sobre mí, llevándose la sangre y el sudor, pero el alivio que buscaba no llegaba. La limpieza externa no hacía nada por lo que sentía adentro. Froté mi piel hasta enrojecerla, tratando de eliminar cualquier vestigio de lo que había hecho, pero por más que lo intentara, no podía borrar la sensación de que algo en mí había cambiado irreparablemente.
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Sinfonía de la muerte (Alastor x Tn)
FanfictionEl tiempo es dinero y Tn lo sabe. No importa tener las manos manchadas cuando hay entre medio grandes negocios. Ahora que se encuentra en la recta final de su gira, desea explorar nuevos terrenos, y que mejor que en el bajo mundo. Pero no siempre s...
