TWENTY-THREE | WAR POTIONS

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Abril trajo de vuelta las flores y mariposas. Gales se llenó de un ambiente más alegre por el simple florecimiento de las margaritas, y Eden se contagió un poco de esa paz.

La regulación de correspondencia por carta era mucho más estricta en la zona. Estaban bien ocultos de las fuerzas del Señor Tenebroso, y no podían arriesgar que una lechuza distraída revelara su posición segura. Eden y los gemelos encontraron un equilibrio entre el silencio y la colaboración con la Orden. Fred y George habían logrado conectar con Pottervigilancia, y puntualmente podían dar las noticias de la zona telemáticamente. Eden colaboraba en materia de pociones y estrategia de defensa del área, aunque no tenían planeada ninguna ofensa. Estaba bien, aún no era seguro contraatacar a los mortífagos desde Gales. 

A medida que se acercaba mayo, Eden empezó a notar cosas extrañas. Las noticias de muertes y desapariciones se centraban más en áreas del norte y alrededores de Londres. Las zonas costeras del este dejaron de estar tan presionadas, y Gales estaba en mayor paz. Era como si las fuerzas estuvieran siendo desplazadas a grandes núcleos de población, ignorando pequeños pueblos mágicos o simplemente dejándolos para el final de su ofensiva. 

Se comunicaba regularmente con Remus y Tonks. Estaban bien, Teddy estaba creciendo bien. Se cruzaron con Harry, y anunciaron que el padrino sería él. Le sorprendió un poco, pero había peores opciones disponibles. También pudo escribir a los señores Weasley, aunque no sabía aún si habían recibido la pequeña carta donde solo habían afirmado estar a salvo. Sin ubicaciones, sin ninguna pista que pudiera ser usada en su contra. 

La última semana de abril, Eden comenzó a sospechar que había contraído la misma enfermedad que mantuvo a George en cama durante largos días en invierno. Fred insistió en contactar a algún sanador tras el tercer día encerrada en el saco de dormir, y aceptó cuando el hambre había sido superado por más náuseas. George bromeaba con haber intercambiado roles. Eden trataba de reír, pero estaba demasiado cansada para seguir las bromas.

— ¿Has tomado alguna poción diferente estos días? —negó. Donna, la medimaga más cercana, anotaba todo—. ¿Algún alimento fuera de lo común? ¿Algo nuevo?

— Nada —negó—. Empezó de golpe. Un día estaba bien, al siguiente era incapaz de mantener la comida en el estómago por más de diez minutos. Solo con olerlo...

Donna alzó una ceja, y miró de reojo a Fred, sentado a un metro. Se mordía las uñas con inquietud.

— Necesito que te incorpores un poco, Eden — pidió—. Voy a hacerte un par de pruebas. Son inofensivas. Mira, si la varita se ilumina al tocar tu frente, es que tienes fiebre — probó. Nada se iluminó. Donna lo anotó—. Abre la boca... —anotó de nuevo—. ¿Cuándo fue tu última menstruación?

— Hace casi cuatro meses, con el estrés y la anemia dejó de llegar — murmuró.

— Vale, una prueba más... — esta vez, acercó la varita a su vientre. Eden vio como se iluminaba de un suave azul—. Positivo.

Donna y Eden hicieron contacto visual. La mujer alzó la varita aún iluminada, un suave brillo parpadeante de la punta que poco a poco se desvanecía. Eden negó ligeramente con la cabeza. Donna asintió. Fred miró a ambas, perdido en esa conversación no-verbal.

— ¿Positivo qué? — preguntó, nervioso—. ¿Es malo? ¿Tiene cura?

— Ven a verme cuando quieras hablar de tus opciones — dijo Donna.

— ¿Opciones? — repitió el Weasley—. Eden, preciosa, ¿qué opciones?

Donna salió de la tienda expandida, dejándolos solos. George había ido al pueblo a por cosas. Estaban solos.

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⏰ Última actualización: 9 hours ago ⏰

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𝗣𝗢𝗧𝗜𝗢𝗡 ━ 𝐹𝑟𝑒𝑑 𝑊𝑒𝑎𝑠𝑙𝑒𝑦Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora