Hora del té

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La suegra tuvo mejor aceptación de la esperada así que en este capítulo podremos conocerla mejor :) espero que os guste el capítulo de esta semana ^^

Sexagésimo noveno capítulo

Hora del té

Mutsu no podía creerse la extraña situación en la que se encontraba. Después de quedarse dormida en el bosque, acabó encontrando a la madre del idiota de Tatsuma. Por si no fuese suficiente, ella la invitó a su casa a tomar el té.

La mayor había servido la bebida caliente en unas hermosas tazas bastante valiosas mientras que la joven tenía miedo de romper cualquier cosa que tocase, todo parecía bastante frágil y no quería causarle una mala impresión a la mujer.

La joven sirena se sentía como pez fuera del agua y aquello era ya de por sí bastante irónico.

- No tienes que estar tan nerviosa, siéntete como en casa - dijo la mujer con una sonrisa amable al ver que Mutsu no se movía de su silla

Definitivamente parecía que la mujer era igual de benévola que su hijo.

- Lo siento, estoy segura de que usted tiene muchas cosas mejores que hacer que perder el tiempo conmigo - añadió Mutsu sintiéndose una molestia y por ello desviando la mirada hacia la mesa y la taza del té

- No tienes que ser tan formal conmigo, puedes llamarme Nanami, de todas maneras, todos me llaman por mi nombre - explicó la mujer

Nanami Sakamoto era demasiado buena y eso solo hacía sentirse peor a Mutsu.

- Yo creo que no debería ser tan amable conmigo - se quejó Mutsu

- Tonterías, algo me dice que eres una buena persona, además de que es la primera vez que una chica viene en busca de mi hijo - explicó Nanami

Mutsu tragó saliva, tendría que contarle lo sucedido a la mujer o peor aún si Tatsuma ya se lo había contado.

- Me imagino que tendrá muchas preguntas al respecto - dijo Mutsu, intentando descifrar el rostro de la mujer

Nanami parecía más ofendida por la manera respetuosa de Mutsu al hablar que por cualquier otra cosa.

- ¿Preguntas? Para nada, encantada te daría a mi hijo si me lo pidieses - añadió Nanami con una sonrisa despreocupada

Mutsu eligió un mal momento para pegarle un sorbo a su té, por lo que ante aquella confesión acabó atragantándose y comenzó a toser.

- ¿Estás bien? - preguntó la adulta bastante preocupada

- ¿Cómo puede hablar del futuro de su hijo de una manera tan despreocupada? - preguntó Mutsu cuando finalmente pudo respirar

Nanami pareció meditarlo y finalmente dejó de sonreír.

- ¿Le harías daño? - preguntó la mujer

Mutsu se sorprendió ante la pregunta, pero respondió inmediatamente y sin pensar.

- Nunca -

- Entonces no entiendo cuál es el problema - dijo la mujer mientras volvía a sonreír -

Mutsu realmente no era capaz de entender a la mujer, no todo era tan fácil como ella lo hacía parecer.

- Yo no puedo simplemente venir aquí y llevarme a su hijo, eso no funciona así - explicó la sirena

- ¿Necesitas una cuerda para atarlo? - preguntó la señora Sakamoto

En estos momentos, Mutsu podía reconocer perfectamente de dónde venía lo testarudo y loco de Tatsuma.

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