—Siento que fuéramos a molestarte mientras estudiabas Ethan. —dije, mientras dejaba las cajas en el piso.
—No importa... la verdad es que no he podido concentrarme últimamente... —admitió, acomodando sus lentes.
—Yo tampoco. He estado fatal en las prácticas. —dijo Marc. Los dos se miraron y gritaron un: ¡Aww! para luego abrazarse dramáticamente. Solté una risita al verlos.
—Mathan es Mathan, después de todo...—murmuré. Mi celular sonó con un mensaje nuevo. Arreglé mi cabello con solo ver el nombre en la pantalla.
—¿Tu príncipe pelota de tenis? —preguntó Marc.
—Sí. Íbamos a salir hoy.
—Pues anda. Nosotros terminamos acá.
—Sí, ya ayudaste bastante Emma. —intervino Ethan—. En serio. Gracias.
Se miraron entre ellos y asintieron. Sonreí con todos los músculos de mi cara. Di saltitos hasta llegar a su lado. Me puse de puntillas para darle un beso en la mejilla a Ethan y luego a Marc. El primero se ruborizó y el segundo se tomó el cachete como si valiera oro.
—¡Los amo! —exclamé, corriendo por el pasillo.
—¡Nosotros igual!
Me lancé a sus brazos, sus manos rodearon mi cintura y dimos vueltas. Lo envolvía un olor rico que respiré con ansías. Cuando mis pies tocaron otra vez el suelo, posé mis manos en sus mejillas y lo besé. Sus ojos verdes pastañearon varias veces empequeñecidos con una sonrisa.
—Que lindo saludo... —suspiró levantando las cejas.
Nos vimos hace solo unos días, y sin embargo yo ya lo extrañaba. Apoyé mi rostro en su pecho, sintiendo su calor, sus palpitaciones. Corría un viento fresco en este atardecer de otoño.
—Lo siento, se me hizo tarde. —admití—. Estuvimos ocupados trayendo las cosas de Ethan.
—¿Todo bien con eso?
—Sí. Ya están bien. —rasqué mi oreja y sonreí—. Estaba preocupada por ellos y al final se aman más que nunca.
—Que bien.
Me encogí de hombros y miré sus cejas rubias.
—¿Y? A dónde vamos hoy. —pregunté, pensando que quizá tenía otra loca idea.
—A mi casa. —respondió. Abrí mis ojos como platos—. Hace poco me cambié de departamento, quería mostrártelo.
—Vale. Vamos.
Me estiró su mano y yo la tomé, entrelazando mis dedos con los suyos. Siempre he caminado detrás de él. Admirando su espalda ancha y su nuca. Ahora estar a su lado se sentía nuevo, refrescante. Parecía una enana y sin embargo me gustaba mucho la sensación.
Su departamento se encontraba bastante cerca del de Mathan, y tenía la misma dirección con vista al mar. Nos detuvimos en el octavo piso, antes de abrir la puerta al fondo del pasillo me miró levantando las cejas.
—Ahora sí tengo luz. —avisó. Rodé los ojos y solté una risita.
Y no sólo había luz, era mucho más amplio y moderno que el anterior. La cocina era entera blanca y de concepto abierto. Caminé por el living hasta la terraza, que aunque no era muy grande, tenía una bella vista del sol escondiéndose en el mar. Apoyé mis manos en al barandal y respiré profundo el aire fresco. Ryan llegó detrás mío y posó su mano en mi cintura.
—Cuidado. No te acerques tanto.
Sonreí al ver su preocupación. Me alejé dos pasos del barandal y me colgué de su nuca.
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EMMA
RomansaSEGUNDA PARTE DE JACK CALLEN. * Emma es una joven de dieciocho años que está por empezar una nueva etapa en su vida. Desechar traumas y recuerdos nunca es fácil. Sobretodo cuando aquel boxeador profesional aparece de nuevo en su vida con una propues...
