(EN EDICIONES)
Dos familias.
Un pueblo, dinero, secretos y traiciones.
Romances que te dejan con el corazón pendiendo de un hilo y pasiones que arderán al punto de
quemarte.
¿Lo único seguro? Luego de su llegada, nada ni nadie saldría ileso.
Aque...
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Mi actividad favorita en el mundo es la lectura.
¿Conocen esa sensación de querer escapar de la realidad, aunque sea por unos breves instantes? Para mí, esa salida es leer.
Desde los doce años, cuando descubrí Wattpad, encontré la oportunidad de viajar a mundos extraordinarios.
Hace un año me armé de valor y escribí mi primera novela: "Siempre Mía". Ver cómo crece me llena de orgullo, y eso es, precisamente, lo que intento hacer en este momento: escribir.
Sigo en el instituto, específicamente en clase de matemáticas. Odio esta materia con todas mis fuerzas, y la profesora no ayuda.
Estoy concentrada redactando una escena donde mi protagonista le rapa el cabello a su archienemiga (se lo merece por maliciosa), cuando un sonoro golpe de regla impacta sobre mi mesa.
Doy un salto, enderezándome de inmediato. Hablando de brujas... la profesora Petrova —mejor conocida como Cruella de Vil— me fulmina con la mirada. Me detesta desde el primer día por razones que desconozco. Es la encarnación de Lucifer en versión femenina.
—Señorita White —comienza con su marcado acento ruso—, ¿cuándo será el día en que decida acatar las reglas y prestar atención a mi clase?
Petrova tendrá unos cuarenta años, pero aparenta mucho menos. Es alta, de piel tostada y melena rizada oscura. Es, básicamente, la fantasía sexual de la mitad del instituto. Para mí, es simplemente mi pesadilla escolar.
—Lo siento, profesora. Me distraje un momento —respondo con calma. Discutir con ella es perder el tiempo.
—No toleraré esto. Recoja sus cosas y abandone el aula —demanda con una sonrisita malévola.
El salón queda en silencio.
Zorra.
Intento defenderme, pero me amenaza con llevarme al director. Sin más, recojo mis cosas y salgo con la barbilla en alto.
Es una desgraciada.
Deambulo por los pasillos hasta que decido ir al baño a mojarme la cara. Paso por mi casillero, conecto mis audífonos y dejo que la voz de Ariana Grande reduzca mi estrés.
Al entrar al baño de damas, noto que está vacío. O eso creo. Me mojo el rostro, me retoco el labial y me arreglo la cadenita del cuello.
Justo cuando guardo mis audífonos, escucho un sonido ahogado. Un jadeo extraño proveniente del último cubículo.
Me quedo helada. ¿Se habrá desmayado alguien? Mi instinto me dice "huye", pero mi curiosidad (Esa que siempre me mete en líos) me obliga a investigar.
Saco un lápiz afilado de mi bolso.
Oye, un lápiz puede atravesar cráneos si se usa con determinación.