Capítulo 12: NEÓN (PARTE I)

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POV SKY:

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POV SKY:

04:18 a. m.

​Primera arcada...

​—Dios... —balbuceo agotada.

​Segunda arcada...

​—¡Jesucristo! —Me limpio el sudor de la frente.

​Tercera arcada.

​—¡Oh, Virgen María! —exclamo con un ardor sofocante en la garganta y el cuerpo destruido.

​Malditas sean las náuseas.

​—¿Quieres dejar de nombrar a Dios y a toda su bendita familia? —espeta el castaño a mi lado.

​Sostiene firmemente mi cabello sudado con la mano derecha, improvisando una coleta bastante lamentable.

​—¡Cállate, idiota! Todo esto es tu culpa —acuso aferrada al retrete, escuchando un largo bufido de su parte por encima del volumen atronador de la música.

​—No recuerdo haberte apuntado con una pistola a la cabeza para obligarte a beberte cada uno de esos malditos shots.

​Abro la boca para responderle impulsada por mi instinto asesino y terco, pero las náuseas me interrumpen violentamente. Por cuarta vez en la noche, me veo obligada a pegar la cabeza al borde del excusado para devolver todo el alcohol ingerido hace unas horas.

​Odio vomitar. Y mucho más en este tipo de lugares. Aunque, milagrosamente, este baño está en perfecto estado.

​Cinco estrellas de mi parte en Google Maps.

​—Demonios, Sky. Realmente das asco en este momento —confiesa el castaño con burla, ganándose un manotazo por grosero.

​Cuando por fin termino de vaciar el contenido de mi adolorido estómago, me levanto del suelo despacio y mareada. Camino con pasos temblorosos hacia los lavabos de cerámica blanca. Abro uno de los grifos y junto las manos bajo el chorro de agua helada para enjuagarme la boca. Luego tomo un poco más para mojarme el rostro y recuperar la dignidad.

​No puedo creer que haya llegado a este extremo.

​Todo por culpa de uno de los Clarck... y de mi maldito orgullo.

​Ya erguida y en una postura un poco menos patética, me me bajo el dobladillo del vestido negro de lentejuelas, que se me ha subido demasiado. Me giro sobre mis pies —los cuales arden gracias a unas hermosas pero tortuosas botas de tacón de diez centímetros— y lo descubro reflejado en el espejo, justo detrás de mí, observando cada uno de mis movimientos.

LOS CLARCK (I)✅Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora