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Sus ojos ya se habían acostumbrado a la leve claridad que iluminaba la amplia habitación. Le dolía ligeramente la cabeza debido a la falta de sueño. Lo intentó de muchas maneras cambiando de posición y sin embargo, parecía ser un imposible. La ojiverde se sentó en la orilla de la cama volviendo a dirigir su vista a una dormida Camila que descansaba profundamente a su lado. No era la primera vez que dormían juntas, pero era la primera vez que Lauren no podía dormir por otras razones diferentes a la preocupación sobre Andrew, Alejandro, Elena o la extraña sensación oscura que le rodeaba la mente en momentos inexactos. Esta vez, el insomnio lo estaba provocando aquel ser que parecía un dulce ángel durmiendo, pero que que podía llegar a ser un verdadero demonio si se lo proponía. Sus pensamientos volaban al no poder evitar admirar la belleza de la morena porque, a pesar de que unas bolsas negras relucían bajo sus ojos y su piel tostada ya no se caracterizaba como la primera vez que se vieron, Lauren aún la encontraba hermosa. Como toda una princesa. La ojiverde se rió de sí misma al pensar en el odio abismal que ambas se tenían ¿cómo pudieron sus sentimientos cambiar tan drásticamente? Entonces, pensó en que tal vez nunca odio a Camila. Lauren en realidad no podía odiar a alguien en particular. Su alma era demasiado buena para gastar energía en desear el odio, aunque últimamente sentía todo lo contrario. Últimamente sentía que sus sentimientos no eran los mismos. Que ella no era la misma.

Lauren ya no podía esconder más lo que su corazón gritaba con tanto afán. No creyó que caería tan fácil ante la actitud de la menor, pero ahí estaba ella haciendo un juramento interno. Lo había aceptado mucho antes de que Dinah se lo dijera. Al principio le había parecido gracioso, pero nunca lo negó... sólo lo escondió lo mejor que pudo y, ahora que Camila parecía estar cambiando de alguna manera igual que ella, no tenía sentido pelear.

Lauren ya se había rendido pero, ¿lo haría Camila también?

—Estaré aquí.- susurró sobre la frente de la menor para posteriormente dejar un suave beso sobre ésta.

La ojiverde sabía que aquellas palabras valían más. Ella no solo esperaba estar ahí cuando Camila despertase, sino estar para ella en cualquier ocasión... o mejor aún, para siempre.

***

Una agradable sensación familiar hizo que despertara con tranquilidad aunque igualmente estaba desorientada ¿dónde estaban? Lo último que recordaba Camila era intentar seguir el ritmo de la ojiverde por aquel sendero cuando no pudo soportar más el frío. Después de eso, algunas palabras se refrescaban en su mente; la voz de Lauren estaba presente, pero había otras voces que no supo identificar.

Estiró un poco su cuerpo sin mucho ánimo. Había dormido como nunca antes. Fue entonces que se dio cuenta en qué posición se encontraba. No sólo estaba en una habitación desconocida, sino que su maravillosa noche de sueño fue gracias a una increíble y cómoda cama ¿desde hace cuánto no dormía en una? Camila quería llorar, sin embargo, la sorpresa mayor fue sentir un brazo rodear su cintura.

¡No otra vez!

Camila maldijo por dentro, moviendo bruscamente el brazo de la ojiverde quien por la acción se despertó de golpe.

—¿Qué demonios crees que haces?- preguntó enojada la menor, pero a Lauren no le dio tiempo de responder pues unos toques en la puerta llamaron su atención.

Sabrina asomó su cabeza primero dando una rápida escaneada a la habitación en busca de algún peligro y, cuando observó que el único peligro parecía ser el rostro enojado de Camila, decidió entrar con la mejor actitud.

—Buenos días.

La voz de la ojiazul hizo que Camila detallara con curiosidad a aquella mujer desconocida.

—Buen día, Sabrina.- respondió cordialmente la ojiverde con una ligera sonrisa que la ojiazul correspondió.

Camila observó la interacción de ambas con muchas preguntas en la cabeza ¿Quién era esa mujer de sonrisa especialmente blanca y cabello sedoso? Y lo más importante ¿por qué Lauren la conocía?

—Espero que estén listas para lo que se viene. Especialmente tu, Lauren.- sus ojos parecieron brillar de emoción con lo último — Mientras tanto, sería bueno que comieran algo. Aquí les he traído ropa y alimento.

—Estaremos listas.

—Muy bien. Les daré tiempo.- dijo dándose la vuelta —Te estaré esperando aquí afuera, Jauregui. Creo que alguien tenía más ganas de verte que yo.

Lauren rió ante el comentario de la rubia, suponiendo lo que estaba tramando.

La elegancia de Sabrina y el como parecía bromear con la ojiverde hizo que Camila sintiera un pinchazo en el pecho. No podía negar que era hermosa; con ese cabello rubio ordenado perfectamente en una trenza y unos ojos azules que podrían deslumbrar a cualquiera... incluyendo a Lauren.

—¿Estás bien?- preguntó la ojiverde preocupada. Intuía que Camila tenía varias preguntas —No te preocupes, estamos bien aquí. Sabrina, la mano derecha de la Reina Krista parece estar de nuestro lado. Creo que podemos contarle algunas cosas... Ella podría ser una gran aliada si logramos convencerla.

Camila apretó la mandíbula. No quería estar ahí. Quería volver a la aldea en la frontera con Allyson y Bryson o en cualquier otro lugar donde no tuviera que soportar a Lauren y a su nueva amiga.

Lauren por su lado decidió ignorar la negatividad de la menor pues ya era un comportamiento constante por su parte.

Fue una completa sorpresa encontrarse con un pequeño baño dentro de la habitación, incluso tenía una tina y agua caliente. Ambas jóvenes tomaron turnos para lavar sus cuerpos que pedían a gritos volver a la vida con un poco de agua.

Sabrina había sido muy selectiva a la hora de escoger sus prendas pues por obvias razones no querían ser descubiertas, así que optaron por un par de vestidos azules, aunque en el caso de la morena, su vestimenta cubría casi en su totalidad la piel expuesta de los brazos, piernas y cuello junto a un gorro para cubrir su cabello. Todo esto con la intención de pasar desapercibidas ante la vista habitual de los residentes.

Ya al abrir la puerta, el primer enfoco de la ojiverde fue hacia un cuerpo blanquecino, delgado y con ojeras, pero con el mismo brillo en los ojos como todas la veces que conversaban. Allí estaba su gran amigo, Luke, quien no podía esconder la emoción de volver a ver a su amiga, a la cual buscó lo más que pudo, arriesgando su propia vida al invadir un terreno que no era suyo.

—¡Lauren!- ambos se fundieron en un abrazo amistoso —Cuando Sabrina me dijo que estabas... que estabas aquí, no lo podía creer. Yo pensé que tu... que habías...

—Luke.

El joven de ojos azules fue interrumpido por Sabrina, quien le dio una mirada de advertencia que no pasó desapercibida por la morena.

—Lo siento. Estoy emocionado de verte.- dijo él con afán y los ojos llorosos.

—También me da mucho gusto verte, amigo mío.- respondió con alegría la ojiverde —Aquí, te presento a Camila Cabello. Ha sido mi compañera en este viaje.

Camila se sorprendió al ser presentada de esa manera. No creía en los formalismos y más ahora en la situación en la que se encontraban. De igual manera no le interesaba saber sobre aquellas personas, lo que más quería era huir rápido de aquel lugar junto a Lauren, pero debía admitir que necesitan un plan para su siguiente paso y aquellos jóvenes parecían ser una pieza clave.

—La princesa Camila Cabello, hija del Rey Alejandro en el Imperio del Sol, claro que si recuerdo tu nombre, tu fuiste la que intentó matar a mi amiga Lauren.

Camilla se sonrojó un poco ante la indiscreta acusación del ojiazul. Había olvidado aquel momento y las consecuencias que tuvo su acción tras haber lastimado a Lauren.

—Luke.- regañó Sabrina —Dejemos los rencores, por favor.- ordenó con el ceño fruncido —Ahora sigamos. Tengo algo que mostrarles.

El Espacio Entre Nosotras (Camren)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora