A pesar de que la arena no estaba caliente, las ampollas que nacieron en sus pies descalzos fue debido a las horas y horas que llevaban caminando por el bosque.
Los mellizos se detuvieron frente a una choza de madera y palmas que parecía estar abandonada.
No eran conscientes de como funcionaba el tiempo en el Imperio de la Noche, sin embargo, sus cálculos decía que habían pasado casi dos días desde que salieron de su territorio, lo cual les dejaba tan sólo tres días para volver a su casa.
El barco en donde viajaban iba repleto de comida, pero una vez destruido, les tocó aguantar hasta encontrar algo decente pues ellos no estaban familiarizados con las frutas que crecían en esos árboles. Así que decidieron invadir la pequeña casa en busca de alimentos.
Dieron sólo un paso al frente con mucho cuidado de no ser escuchados, pero lamentablemente no llegaron muy lejos pues una voz a sus espaldas les hizo detenerse de golpe.
—¿Quién anda ahí?
Ambos se dieron vuelta lentamente. A unos cuantos metros en el jardín de la casa, vieron la sombra de un cuerpo encorvado de baja estatura, vestido con una túnica negra lo suficientemente grande para cubrirle medio rostro.
Una anciana.
La señora se fue acercando lentamente a donde había escuchado los ruidos.
Ellos automáticamente se pusieron en guardia. No es que pensaran en atacar a la anciana, pero si existía la más mínima posibilidad de ponerla inconsciente, lo harían. Cualquier habitante del Imperio de la Noche daría aviso a la Reina de que unos intrusos están invadiendo sus tierras y ellos no querían tener problemas de esa magnitud. Solo aprovecharían la desventaja de la mujer mayor para sacarle cualquier cosa que les pudiera servir en su viaje.
Harry fue el primero en revelarse, creando una bola de fuego en su mano derecha, listo para lanzarla.
—Oh, muchacho. Yo no haría eso si fuera tu.- dijo la anciana una vez fue consciente de los intrusos.
Harry trató de observar el rostro de la mujer y, esperando ver sus dientes torcidos y amarillos. Se sorprendió por la blancura de estos en perfecto estado en una sonrisa. Ojos oscuros brillaron tras la túnica que cubría su rostro.
Un remolino se instaló en su estómago, haciéndolo inclinarse del dolor. Camila salió de entre las sombras para auxiliar a su hermano; su mirada furiosa buscó los ojos de la anciana que seguía sonriendo, sin embargo, aquella mujer no era una simple anciana.
Quizás podrían estar en problemas.
***
Lauren suspiró observando la luna en su máximo esplendor sobre ella. Realmente era hermosa.
Poco a poco, su vida se adaptaba a su nuevo entorno. Extrañaba a su familia, pero el hueco que ellos habían dejado fue sustituido por un extraño círculo de personas que veían por su bienestar. La Reina Elena, a pesar de su carácter estricto, le tenía un leve aprecio a la ojiverde. A veces ambas se paseaban alrededor del jardín, simplemente aspirando el aire fresco. No hablaban en absoluto, pero Lauren ya no sentía rencor por ella, incluso se sentía cómoda con su presencia. Elena irradiaba poder con cada paso que daba, era inteligente y audaz. Lauren pudo darse cuenta de eso y era algo que ella admiraba. Pero también había notado el rencor y el desprecio hacia el Imperio del Sol. Su odio era tan grande que inclusive nublaba cualquier rastro de sentido común en ella.
Luego estaba Dinah, la joven bruja que ahora podría considerar una hermana y amiga.
No eran una familia y, por supuesto, no era la suya, pero ellas eran las únicas personas en las que podría confiar dentro de aquel lugar.
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El Espacio Entre Nosotras (Camren)
Fiksi Penggemar"Soy la luz que invade el espacio de la Luna" (Universo alternativo) Aunque te sientas perdido en la oscuridad, siempre hay una luz rodeando tu alma para dejarte claro el camino por el cual vas caminando a pesar de que creas estar ciego de sensacion...
