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Estaba nerviosa y asustada de lo que ellos podían hacerle.

Sentada en una silla, o más bien, atada. Lauren le suplicó a los Dioses que por favor detuviera a esos jóvenes antes de que las cosas fuesen a peor. Al parecer, ellos no eran conscientes de lo que hacían. Conocía perfectamente a su padre y si se enteraba de lo que estaba pasando, atacaría al Rey Alejandro, desatando así una guerra entre los imperios. Eso definitivamente no era un buen plano.

—¿La hija de papi está asustada?- se rió Harry al mirar el terror en los ojos de aquella joven.

Sin una pizca de remordimiento, hizo un aro de fuego alrededor de la silla donde se encontraba Lauren, quien al ver las llamas empezó a gritar como podía, pues un pañuelo y cinta adhesiva cubrían su boca. Era tanta la desesperación que empezó a agitarse en la silla para tratar de soltarse. Sus manos estaban cubiertas, por lo tanto no podía usar sus poderes y estaba tan aterrada que no podía concentrarse en invocar al menos una gota de agua.

El fuego poco a poco se acercaba a su cuerpo y a pesar del calor que había en aquella habitación...

—¡¿Por qué no estás sudando, maldita sea?!- gritó Camila viendo cómo gruesas gotas de lágrimas caían de los ojos de la hija del Rey Arthur —Vigila la puerta.

—¿Qué harás?- preguntó Harry viendo cómo su hermana prendía fuego a todo a su alrededor, pero aún así le hizo caso.

Camila estaba desesperada. Normalmente le gustaba hacer sufrir a la gente abusando de su poder, no sólo por ser hija del Rey, sino desafiando a varias personas en duelos de poder pues sabía que ella era fuerte. Muy fuerte. Por eso no entendía como alguien del Imperio de la lluvia podía resistirse al calor sofocante de sus llamas. Era completamente ilógico.

En pocos minutos, pequeñas gotas de sudor se mezclaban con las lágrimas de Lauren Jauregui y aunque sabía que era en vano, la pobre no se había cansado de gritar.

Camila sonreía viendo el desespero en la mirada azulada de la hija del Rey Arthur, pero aún así no le parecía suficientemente dolor. Ella quería ver su piel al punto de quemarse, quería verle suplicar con los ojos que la soltaran.

La morena alzó su dedo índice, sonriendo al ver como la yema de éste se tornaba de color rojo. Abriéndose pasó entre las llamas, puso su dedo en el pecho de la mayor, marcandola como si fuese un animal. Lauren gritó y está vez gritó de verdad. Un grito tan potente que los mellizos juraron que se escuchó en todo el Imperio. Ella se retorció en dolor aún sintiendo el dedo de la morena en su piel.

De repente, en un sacudida del cuerpo de Lauren, una onda de color azul se expandió por el suelo. Los reflejos de los mellizos advirtieron la onda eléctrica, dándoles el tiempo de saltar y tomarse de unas cuerdas que colgaban del techo. Cuando la onda explotó, hizo temblar las paredes.

—¡Esa estúpida! Pudo habernos matado con esa descarga.- dijo Camila enfurecida con la chica quien aún seguía atada en la silla —¡Me las pagarás!

—¿Camila, qué estás haciendo?- preguntó Harry una vez comprobaron que el suelo era un lugar seguro.

La piel de Lauren empezó a tomar un tono rojizo por la cercanía de las llamas a su alrededor.

Camila se acercó a su víctima con una furia que se desbordaba por los poros. Cuando Harry vio como su hermana producía una bola de energía grande en su mano, abrió sus ojos asustado. Sabía que el núcleo de poder de su hermana estaba a punto de formarse.

—¡¿Camila estás loca? No puedes darle el beso del Sol. La vas a matar, y si lo haces, papá nos matará a nosotros. Para ya, o vas destruir toda el ala este del castillo!- gritó Harry una vez el fuego tomó fuerza en su entorno. Sentía la presión en su cuerpo por presenciar tal poder. Debía detener a su hermana antes de que cometiera una locura, pero era demasiado tarde para avanzar. El poder de Camila era tan grande que impedía el movimiento de su cuerpo. El brillo de su núcleo era como un campo de fuerza.

La rabia le recorría las venas. Aquella chica de ojos azules la había sacado de su órbita y no sabía porqué tanto odio hacia su persona, pero quería destruirla, quería sentir su piel quemándose en su palma.

Y así fue.

La morena estrelló la bola de fuego, o núcleo de poder, como realmente se llama, en el rostro de Lauren Jauregui quien advirtió el movimiento y giró su cara lo más que pudo, pero el choque le pegó en la parte izquierda de su cabeza.

Camila podía ver la cantidad de sangre que escurría entre sus dedos y sonrió al saber que Lauren Jauregui estaba sufriendo por su culpa.

—¡Suelta a mi hija ahora!

Ni siquiera le dio tiempo de reconocer la voz cuando un fuerte ahorro de agua la lanzó contra la pared dejándola inconsciente e inundado toda la habitación para apagar el fuego.

El Rey Arthur corrió en auxilio a su hija quien estaba tirada en el suelo inconsciente. Su ropa estaba hecha jirones debido a las quemaduras y en su cabeza había una herida demasiado grande para creer que aún podía seguir con vida, pero poco le importó. Tomó a su hija en brazos y a velocidad de un rayo, corrió hacía el Imperio de la lluvia con una idea en mente para resucitar a su hija, pues Arthur Jauregui tenía muy claro que Lauren estaba muerta.

***

Luego de haber escuchado el grito de una mujer y el estruendo que vino después, sacudiendo todo el castillo, Christopher Jauregui sabía que algo había pasado y no necesitaba confirmarlo en la mirada de su padre para comprobar que ese algo tenía que ver con su hermana. Rápidamente buscaron por todo el castillo el paradero de Lauren y cuando dieron con el, la sorpresa fue tanto que él aún seguía en shock por aquella escena. No podía asimilar que el cuerpo de su hermana estaba en ese estado. No lo soportó. Incluso su mujer, Diana, había vomitado luego de ver la herida en la cabeza de Lauren.

—¡Voy a matarte!- gritó hacía Alejandro Cabello quien sólo lo veía fijamente sin expresión alguna.

—Más te vale que te calmes o mis guardias aplicarán más fuerza.

Chris y Diana eran sometidos por unos guardias reales luego de que el futuro Rey del Imperio de la lluvia quería descargar toda su ira contra el Rey Alejandro ante el abuso hacia su hermana.

—¡Tus hijos mataron a mi hermana!

—Y ellos ya recibirán su castigo por tal acto.- respondió como si no fuese tal cosa.

—¡Pagarán por ello. Te lo juro!

Alejandro rió ante las palabras del joven.

—Tu no harás nada contra mi, muchacho. Eres débil al igual que los de tu Imperio. Jamás podrán derrotarme.

Chris lo miró con enojo sabiendo que tenía razón, pero igual tomaría venganza.

—Caerás. Eso te lo prometo. Tú y tu familia caerán algún día y yo me encargaré que todos ustedes paguen por cada lágrima que derramó mi hermana.

Alejandro volvió a reír, esta vez dándole una mirada a un pelirrojo que estaba parado firmemente al lado suyo.

—Mi legado está en buenas manos, muchacho. Ahora, no tengo tiempo para tus promesas absurdas.- con una orden, obligó a los guardias a llevar al resto de la familia Jauregui de vuelta al Imperio de la lluvia.

—¿Qué pasará ahora, señor?- preguntó Andrew una vez se quedó sólo con el Rey.

—Ya rendiré cuentas con Arthur. La muerte de su hija no estaba en mis planes, pero de todas formas no importa. Lauren Jauregui era un ser insignificante.- le restó importancia al asunto para después tomar asiento en su trono.

—¿Y si la muchacha sigue con vida?

Alejandro rió por aquella suposición.

—Es imposible que haya soportado el beso de mi hija.- el pelirrojo hizo una mueca —Pero en dado caso de que así sea, ellos no pueden hacer nada.- terminó dando una sonrisa de dientes blancos.

Andrew suspiró ante la confianza del Rey. Él pensaba que Alejandro no debía cuestionar demasiado rápido las cosas, sobre todo a las personas.

Mientras más lo pensaba, más se daba cuenta que Alejandro era un completo idiota que no merecía el lugar que poseía. Él no era un buen Rey. Los buenos Reyes siempre tienen un plan B, algo que Alejandro no tenía, Pero Andrew si, y en ese plan no había cupo para el nombre de su líder.


El Espacio Entre Nosotras (Camren)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora