El Rey Sebastián tosía constantemente mientras hablaba con la joven de ojos verdes. Sentía una opresión en su pecho, pero eso no impedía la felicidad que recorría por sus venas al ver el rostro de Lauren. Sus ojos tenían un brillo especialmente familiar y su sonrisa transmitía calidez. La joven le había preguntado varias veces si se encontraba bien y eso significaba que tenía un corazón noble y bondadoso. Lo podía sentir en su aura, pero aún así, el misterio que le rodeaba seguía siendo notable para él y podía afirmar que no era el único que se había dado cuenta de tal cosa. La opresión en su pecho aumentó al ser consciente del destino que le esperaba a la joven Lauren.
—Estoy bien, sólo es la vejez. Aunque quisiera estar tan bien como tu. Sé que sobreviviste al beso de sol de la princesa Camila, y mira tu rostro, haz quedado igual y quiero creer que hasta más hermosa.
Un leve sonrojo se instaló en sus mejillas, aunque el recuerdo de ese incidente le causaba terror aún.
—Creo que sólo fue suerte.
—Oh muchacha, nunca dudes de tus habilidades. Si sobreviviste es porque eres igual de fuerte que ella.- Lauren bajó la cabeza. Aún le inquietaba ese tema.
—¿Qué representa ese cuadro?- preguntó para cambiar la conversación. De igual forma era algo que le llamaba la atención anteriormente.
—Ah, siempre fui creyente de las leyendas sobre nuestro mundo y nuestra sangre. Los seres que están a su alrededor, son los Dioses de nuestro planeta ¿No te has preguntado por qué sólo son los dioses Sol y Luna? La leyenda dice que su deber siempre es estar juntos, por eso comparten este universo, pero como son tan diferentes entre ellos, se tuvieron que crear otros dioses, los cuales representan a nuestros imperios ¿nunca has pensando si nosotros tenemos dioses propios? Si no es así ¿por qué existimos y cuál es nuestro deber en esta vida, sólo servir al Imperio del Sol y la Luna?
—La verdad es... que yo nunca me lo planteé.
—Los Dioses Sol y Luna son un misterio, Lauren. Hay miles de teorías sobre su función y el principio de su rivalidad. Algunos dicen que se odian y otros dicen que se aman, pero por obvias razones, no pueden estar juntos. Son muy diferentes. El Sol siempre se ha descrito como el más poderoso por ser grande y destructivo, mientras que la Luna es más tranquila y estratégica.
—Eso lo sé. Incluso hay quienes creen que en algún momento, el Imperio de la Luna fue más poderoso que el Imperio del Sol.
—Ahí está su problema. Ambos son fuertes, pero ya sabes, siempre uno tiene que dominar.- suspiró —Quiero creer... que pueden existir más seres poderosos en algún lugar; incluso la tierra misma puede ser un Dios o una Diosa, no lo sé. Más poderoso que ellos por el simple hecho de ser la mezcla de poder de todos los imperios.
—Disculpe que lo contradiga, señor. Pero eso es imposible.
—¿Quién lo dice?
—Pues la historia...
—Cada año se renueva la historia.- interrumpió —Tu Imperio es el ejemplo de ello. Tengo entendido que tienen poderes eléctricos cuando antes no. Son cosas que están ahí pero no han sido descubiertas todavía, Lauren.
La ojiverde frunció el ceño. No quería admitir que las palabras del Rey Sebastián tenían algo de sentido. Miró el cuadro de nuevo, detallando las figuras masculinas primero. Realmente tenía algo de sentido, pero aún así había algo que no cuadraba.
—Usted dice que podrían haber más dioses, siendo uno de ellos la mezcla de los todos los imperios... pero ¿para eso no tendría que haber una mezcla de sangre? Hasta el momento, no sé han encontrado registros de tal barbaridad. Por eso está prohibido mezclarse entre nosotros.
—¿Y nunca te has preguntado por qué está prohibido? La teoría dice que los dioses Sol y Luna destruirán a dicho ser si llegase a existir. Nuestro universo sería destruido.- explicó —Y siempre me pregunto, por qué suponen que todo lo desconocido es negativo.
—Creo que es el miedo de salirnos del protocolo. Ya estamos acostumbrados a este estilo de vida... relacionarnos entre todos formaría descontrol.
Sebastián estaba dispuesto a responder cuando un ataque de tos se lo impidió. Sus pulmones no estaban dispuestos a colaborar y cada cierto tiempo se preguntaba cuánto tiempo le quedaría de vida.
Sabrina entró rápidamente con una bandeja de aluminio y sobre ella estaba un vaso de agua, un par de guantes, algodón, un frasco pequeño con algún extraño líquido azul, una pastilla y una jeringa muy grande.
Con rapidez y destreza, la joven rubia recostó a su Rey en la cama mientras él aún seguía tosiendo fuertemente. Se colocó los guantes y ya habiendo desinfectado todo, clavó la aguja en su brazo izquierdo mientras el líquido azul era introducido lentamente en su organismo.
El grito de dolor por parte del Rey hizo a Lauren despertar del Estado de shock en el que se encontraba. Se asustó mucho al ver la situación del hombre mayor. Pensó en algún momento que se estaba yendo de esta vida.
—¿No... No se supone que eso le quita el dolor?- preguntó luego de ver como el Rey se veía peor de lo que estaba.
—El gel es demasiado espeso y ácido.- fue lo que explicó Sabrina mientras le hacía tomar una pastilla rosada a su líder para después quedarse dormido.
—¿Puedo saber qué es lo que tiene? ¿se va a poner mejor?
—El Rey ya tiene muchos años de vida. Su vejez le está pasando factura y no sabemos si se va a recuperar del todo. Estos medicamentos son para aliviar el dolor y alargar un poco más su estancia con los mortales.
La rubia sugirió dejarlo descansar, así que Lauren se despidió del Rey dándole una suave caricia en el dorso de su mano. Rezando internamente a los Dioses que por favor no se lo llevaran pues tenía el presentimiento que tras cada palabra que salía de su boca, había un secreto queriendo salir.
En tantos años de vida, se pudieron haber experimentado muchas cosas.
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El Espacio Entre Nosotras (Camren)
Fanfiction"Soy la luz que invade el espacio de la Luna" (Universo alternativo) Aunque te sientas perdido en la oscuridad, siempre hay una luz rodeando tu alma para dejarte claro el camino por el cual vas caminando a pesar de que creas estar ciego de sensacion...
