Envuelta en una fina capa de sudor, Lauren se despertó asustada sobre una cama grande y atada de pies y manos, estas últimas cubiertas por unos sacos de una extraña tela, impidiendo así el uso de sus poderes.
—Al fin despiertas, preciosa.
Su cabeza giró hacia donde provenía la voz. De pie frente a ella, estaba un chico bastante joven, como de su edad, piel lisa como de porcelana, cejas perfectas, ojos rojos oscuros y vestido de negro. La verdad era bastante guapo. Su instinto fue atacar al desconocido, suponiendo que quizás él había sido el que la sujetó a la cama, pero sus poderes no funcionaban. El chico sonrió con gracia, mostrando unos afilados colmillos.
Vampiro.
Con dificultad, obligó a sus cuerdas vocales a hablar sin que se notara su nerviosismo.
—¿Don... Dónde estoy? ¿Quién eres tú?
Su mirada rodó por la habitación. No había ninguna ventana; la única fuente de luz eran las velas que se encontraban en cada superficie del cuarto, haciendo el lugar algo sofocante y caluroso. El techo era bajo y las paredes tenían un color hueso. Todo se veía tan... antiguo. Viejo.
La mirada del vampiro bajó por un momento hacia sus piernas descubiertas. Sólo así, Lauren se dio cuenta que portaba un camisón blanco como del siglo pasado. Inmediatamente quiso cerrar las piernas y recogerse, pero no podía.
Él se rió.
—No te preocupes, preciosa. Aunque quisiera, no podría hacerte nada.
—Porque la Reina te mataría.
De la nada, una chica vestida de negro y con el rostro semicubierto por una capucha, apareció dentro de la habitación... por arte de magia.
—¿Por qué mejor no te callas, Dinah?
—¿Por qué mejor no cumples tu labor, Flexi? Lauren despertó hace rato, podrias avisar al menos, en vez de estar incomodando.
El vampiro apretó la mandíbula, fulminando con la mirada a la tal Dinah y salió por una puerta que Lauren anteriormente no había visto.
—¿Puedes decirme por qué me tienen aquí?, ¿Quién eres tu?, ¿Quién era él?, ¿Dónde está mi familia?
—Woah, esas son muchas preguntas.
La chica se tomó la libertad de sentarse en el borde de la cama, cruzando las piernas mientras se quitaba la capucha de sus ojos, revelando así una melena de cabellos oscuros y algo despeinados. Ella se pasó las manos para tratar de aplacar el desastre. Lauren vio sus largas y afiladas uñas, pintadas de negro.
—Lo siento, la Reina Elena me obliga a usar estos harapos.
—¿La... La Reina Elena?, ¿estoy en el Imperio de la Noche?- la ojiverde preguntó asombrada —Pero... pero...
—Lauren Jauregui, hija de la Luna.- Dinah se levantó de un saltó, caminado por la habitación tranquilamente mientras jugaba encendiendo y apagando las velas con sus dedos —Yo soy Dinah Jane, una bruja. Yo te puse ahí en esa cama. Esos sacos que cubren tus manos, están hechos de una tela especial para neutralizar tus poderes.- explicó, señalando dichos objetos —Debo admitir que fuiste muy resistente, chica. Soy la bruja más poderosa de todo el Reino y créeme, ni con mis mejores hechizos pude apagar todo el poder dentro de ti, pero siempre tengo un as bajo la manga.- Dinah la miró divertida sentándose otra vez en la cama, pero está vez del otro lado —Eres fuerte. Poderosa.
—Yo... No entiendo... ¿puedes soltarme?, ¿Dónde están Christopher y mi padre?
—De que puedo soltarte, puedo, pero seguramente me condenan si lo hago. Y no te preocupes por tu familia, ellos están bien, quizás tu hermano este algo confundido y enojado, pero tu padre ya debió haber hablado con él.
—¿Mí padre?
Dinah frunció el ceño, viéndola. Luego la miró con lástima. Una de sus largos y delgados dedos rozaron la mandíbula de Lauren.
—Ay, nena. Veo tanta confusión en estos bellos ojitos. Pensé que tu padre te había puesto al tanto del todo.
—Dinah.
La joven se tensó al oír la voz de la Reina Elena dentro de la habitación e inmediatamente quitó su dedo de la piel de Lauren. Ninguna de la dos se dio cuenta de su presencia.
—¿Qué relación tiene usted con mi padre y por qué estoy atada? ¡le exijo que me suelte ahora!
La mujer mayor se acercó con cautela a la más joven. Y ordenó con una mirada a Dinah que deshiciera las cadenas de sus pies.
—Verás, Lauren... hubo un pequeño error en tus genes. Tu padre tuvo un romance con una de mis hijas, de ahí saliste tu. Eres hija de la Diosa Luna. Perteneces aquí. Este es tu hogar ahora.
—Eso es... es imposible. Yo tengo poderes eléctricos como mi padre. ¡Usted está mintiendo! Todo esto debe ser una pesadilla, sí, eso debe ser.
—Los tienes, pero los genes de la Diosa son mucho más fuertes. Ya estás en la edad del desarrollo de ellos, aquí aprenderás a descubrir quien eres.
—¡Yo ya sé quien soy!- gritó —Soy de la familia real. Soy del Imperio de la Lluvia. Usted no puede simplemente cambiarme. Quiero volver a donde realmente pertenezco, con mi familia.
La mirada de Elena se oscureció.
—Tu padre ha estado de acuerdo con que lo mejor para ti es quedarte con nosotros.
—Mi padre jamás estaría de acuerdo con separarme de mi hogar.- dijo enojada.
Entonces le mostró un contrato real donde claramente se veía la firma de su padre en la esquina inferior derecha. Su corazón empezó a latir rápidamente. Las lágrimas acumulandose en sus ojos debido al dolor que sintió en su pecho. Podría decir que el contrato era falso, un truco de Dinah, pero había leído sobre ellos en la biblioteca. Los contratos reales eran imposibles de falsificar, así que este era verdadero, completamente verdadero ¿por qué su padre le haría tal cosa? No se le creía ¿de verdad era hija de la Luna?, ¿ahora tendría que vivir aquí... con estos monstruos?
Lauren tenía mucha información que procesar, así que Elena la dejó sola, pero antes de salir, le pidió a Dinah darle un poco de comida a la ojiverde. La joven bruja rodó sus ojos, no le agradaba que le trataran de sirvienta, pero aún así con un chasquido de dedos, hizo aparecer una mesita con una bandeja llena de frutas, pan, queso y jugo de naranja.
—Deberías comer algo.- dijo Dinah acercándole la bandeja.
—¿Cómo lo hago si tengo las manos atadas?
Entonces, Dinah no supo qué hacer.
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El Espacio Entre Nosotras (Camren)
Fanfiction"Soy la luz que invade el espacio de la Luna" (Universo alternativo) Aunque te sientas perdido en la oscuridad, siempre hay una luz rodeando tu alma para dejarte claro el camino por el cual vas caminando a pesar de que creas estar ciego de sensacion...
