Ambos bajaron la escalera principal entre tropezones y empujones. Andrew, quien venía de estar con el Rey; los vio casi caer por las escaleras y negó con decepción. Quizás, cuando próximamente esté gobernando, enviará a esos mocosos a una especie de internado donde los pondrá a trabajar en cualquier cosa con tal de no molestarle con su sola presencia.
—¡Andrew!- ambos gritaron al mismo tiempo que se acercaron al pelirrojo —¡Dile a Harry que Lauren Jauregui estuvo aquí!
—¡Dile a Camila que está loca!
Él levantó una ceja mientras intercalaba su mirada en ambos jóvenes.
—No sé de qué están hablando.
—Camila se ha inventado que el Rey Christopher tiene una hermana y que la secuestraron y que antes estuvo aquí en el castillo y y y...
—¡No son inventos!- chilló la morena —Andrew, hazle recordar que Lauren sobrevivió a mi beso del Sol ¡él ha perdido la memoria!
Andrew los miró sin ninguna expresión en el rostro. Parándose derecho y apretando sus manos detrás de su espalda, se dirigió a Camila.
—El Rey Christopher no tiene una hermana. Esa familia no ha pisado nuestros suelos. Nunca.
—¡Te lo dije! Estas loca.- acusó Harry.
Camila observó a ambos hombres. La típica seriedad del pelirrojo le hizo saber que no tenía idea de lo que estaba hablando. Creía que su hermano le estaba jugando alguna broma ¿pero Andrew? Él no haría eso. No tenía motivos. Él no tenía sentido del humor para unirse a los juegos de Harry.
Entonces, ¿qué estaba pasando?
Empujó a ambos por el pecho para pasar entre ellos e ir directo a ver a su padre, el cual le dio la misma respuesta. Su madre, su hermana, los empleados del castillo, los guardias; incluso se rebajó a hablar con algunos habitantes del pueblo y todos le dieron la misma respuesta: no existe una Lauren Jauregui.
—¡Maldita sea!
Camila cayó de rodillas en la arena. Había ido a un lugar desierto para pensar con tranquilidad, pero fue todo lo contrario. Su cabeza palpitaba al tratar de recordar el encuentro de la familia Jauregui en el castillo. Intentó recordar los gritos de la hija de Arthur, sus lágrimas, el color de su cabello, su voz... pero se le dificultaba, como si aquel episodio hubiese ocurrido hace mil años y no hace unas semanas.
Tomó un puñado de arena para ver cómo se deslizaba entre sus dedos, así mismo estaba ocurriendo con sus recuerdos... lo único que tenía muy presente era la sensación electrizante que le causó al ver los penetrantes ojos verdes de Lauren.
—No estoy loca.
***
De un fragmento del corazón de la Luna salieron cinco mujeres fuertes y hermosas de complexión similar. Las hermanas de Chía, hijas directas de la Diosa Luna, tenían una misión en la tierra. Al pasar los años, cada una tendría la oportunidad de gobernar el Imperio de la Noche, contribuyendo en la construcción de la paz en el mundo.
El reinado de las sangre pura terminaba en la más joven de las hermanas; Elena. Una mujer que reunió todos los conocimientos de sus hermanas, estudiando las buenas estrategias y aprendiendo de todos los errores que se han cometido a lo largo de los años bajo el cielo oscuro del lugar que brindaba honor a su Diosa. Debía ser un lugar digno... algo que sus hermanas no habían conseguido hasta ahora según ella ¿por qué el Imperio del Sol sobrepasaba los demás imperios? Sólo necesitaba una buena planificación, una oportunidad de cambiar las cosas; y esa oportunidad era esa chica de ojos verdes con un poder exorbitante dormido dentro de sus entrañas... nada más hay que despertarlo.
Su ojo curioso no dejó de palpitar cuando vio aquel cuerpo regordete y pequeño sobre la cunita de cristal el día de su 'nacimiento' hace 20 años. Su difunta hermana Selena también lo notó, pero esta dejó el tema por muerto; pero Elena, Elena pasó años y años investigando el origen de Lauren Jauregui, llegando a lo que tanto sospechaba. La joven era una de ellos, podía sentir el poder lunar oculto tras sus ojos y el hecho de que su sangre estaba contaminada con los del Imperio de la Lluvia, le hacía más poderosa. Sabía que la muchacha era fuerte. Pasó toda su vida usando sus poderes de agua y eléctricos... era hora de hurgar más allá y explotar sus otros dones, y cuando esté lista, comenzaría su plan de derrotar al ser más repugnante que existió en la tierra; Alejandro Cabello, hijo del Sol. Ella era consciente de la guerra que se formaría y la sangre que correría por tales actos, pero estaba dispuesta a aceptar las consecuencias.
—¿Mi Señora?
Elena salió de su trance al escuchar la voz suave de una de sus más fieles seguidoras. La joven, pero potente bruja Dinah Jane, era una mina de oro sin límites.
—Puedes hablar ¿qué tienes para mi?
Dinah se movió nerviosa en su sitio. No estaba del todo segura de entrar a la pequeña habitación de la Reina, pero al verla tan concentrada mirando por la enorme ventana, no dudó en acercarse un poco. De todas formas, la mujer la estaba esperando. Así que se aclaró la garganta y se sacudió una pelusa inexistente en su túnica de seda.
—Los cambia formas han vuelto e informan que han cumplido su objetivo. El polvo del olvido ha sido esparcido por toda la tierra.
—¿Incluido los mares?- Dinah frunció el ceño y negó —¿Entonces qué esperan? Que sea lo más rápido posible.- dijo haciendo un ademán con la mano.
—Necesitamos más flores de loto, señora.
—Ordenaré a que corten todo un prado ¿eso será suficiente?
—Sólo quedan pocas flores de loto... si las cortamos todas, ya no existirán y les tomará tiempo volver a crecer. No podemos usarlas todas.
—¡No me importan las flores!- gritó, haciendo que la mandíbula de la joven bruja se apretara —¡Corten todas las flores que quedan!
Dinah asintió sin decir otra palabra y salió de la habitación rápidamente, creando una débil capa de viento que hizo temblar las llamas de las velas que iluminaban el lugar.
Elena se frotó los laterales de la cabeza con las yemas de sus dedos. Tenía que tener paciencia para que todo saliese perfecto. Lauren era su arma secreta y nadie podía saber de ello, es por eso que para cumplir su plan, debía jugar un poco sucio. Le había tomado semanas y una gran cantidad de oro y favores reales para pagar el trabajo de todos los cambia formas, más los servicios de los brujos al hacer polvo del olvido, algo que sus hermanas y ella mismas había prohibido dentro de sus tierras. Estaba siendo ilegal, luchando contra sus propias reglas, pero cada sueño requiere sacrificios y ella estaba dispuesta a ir con todo.
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El Espacio Entre Nosotras (Camren)
Fanfiction"Soy la luz que invade el espacio de la Luna" (Universo alternativo) Aunque te sientas perdido en la oscuridad, siempre hay una luz rodeando tu alma para dejarte claro el camino por el cual vas caminando a pesar de que creas estar ciego de sensacion...
