Era hora de dar la cara.
Esos barcos ya habían llegado a las costas de su imperio y aunque aún no habían encontrado a Lauren ni a Dinah, no estaba dispuesta a rendirse fácilmente. Sabía que Alejandro venía por una cosa, o más bien, por dos. Sus hijos. Lo que él no sabía, era que Harry ya no existía y eso es un punto a favor de Elena. Sólo tenía que trasladar a la mocosa a otro sitio, uno en donde nadie pudiese encontrarla.
Y Elena era una experta en desaparecer personas.
La situación era fácil. Si Alejandro encontraba a su hija, se desata una guerra; pero si no lo hacía, no habrían pruebas ni razones para destruir el Imperio de la Noche.
Así que bajó rápidamente hacia el calabozo, ignorando por completo los cuerpos dormidos de sus guardias de seguridad. Llegó hasta la celda donde se suponía tenían a la princesa y, bueno, el panorama no era el mejor, ciertamente.
Con toda la rabia que pudo acumular su cuerpo, gritó el nombre del responsable de tal tragedia.
—¿Si?
La voz retumbó en las paredes del calabozo. La mujer observó por todos lados en busca del vampiro.
Flex estaba colgado en el techo; sus pequeños ojos rojos eran lo único que se podían ver. Él voló hasta su reina, consciente de la situación y de lo que le esperaba.
—Sólo te pedí una cosa, pedazo de inútil. Vigilar a Cabello ¡Y no lo pudiste hacer!- gritó —¡¿Tienes idea del problema que me espera ahí afuera!?
El vampiro se encogió de hombros.
—Salí un momento por comida y cuando regresé, ya no estaba ¿qué querías que hiciera?
La reina se frotó la frente perdiendo la paciencia y tomó a Flex de su chaqueta hasta levantarlo del suelo. Esta vez, el vampiro sí se asustó.
—Escúchame bien, mariposa. Vas ir allá fuera y no volverás por estos lugares sin la princesa Camila ¿entendido? Si osas a aparecer sin ella, tu y todo tu clan me conocerán. No tendré piedad de ustedes.
Flex pasó saliva con nerviosismo captando la orden. Se zafó de las manos de su reina y emprendió el vuelo en busca de la morena.
Mientras tanto, Elena no tenía más opciones que confiar en su destino. Su plan B estaba muy lejos de ahí y siendo honesta consigo misma, no era tan poderoso como la misma Lauren.
Dio un suspiro cruzándose de brazos, reuniendo fuerzas para enfrentar a Alejandro Cabello.
—Oh mi Diosa Luna, ten piedad de mí y ayúdame.
A las afueras del castillo, la multitud salía de sus casas para mirar el escándalo; otros simplemente presentían malos augurios para su territorio y buscaban refugio para esconderse.
La Reina Elena se trasladó hasta el muelle de su bahía, donde la estaban esperando los barcos listos para atacar. Sólo allí se dio cuenta que no eran típicos barcos de transporte para los guerreros, sino que estos venían equipados con todo tipo de armas a larga distancia. Y Elena sabía que ese tipo de tecnología no la tenía el Imperio del Sol. Christopher Jauregui tenía sus manos metidas en esto.
—Lo que faltaba.- susurró para sí. Tenía a dos imperios encima listos para destruirla.
Una vez en el muelle, rodeada de algunos guardias, la mujer levantó las manos a sus costados indicando la señal de que eran recibidos en sus tierras.
El gran buque del Imperio del Sol abrió sus puertas, deslizando un pequeño puente hasta tocar el muelle. De ahí salió Alejandro Cabello y detrás de él, un hombre al que nunca había visto, pero viendo directamente su cabello rojizo, sintió un terror en las entrañas. Su sonrisa discreta lo delató. No había duda de que era Él en una forma humana.
—Elena.
La voz de Alejandro le hizo desviar su mirada del pelirrojo.
—Alejandro. Desconozco los motivos del porqué de éste asalto tan inesperado.- dijo con sarcasmo.
—Dejémonos de rodeos, Elena. Sé que mis hijos están aquí ¡han sido secuestrados por ti!
La mujer rodó los ojos ante las palabras del hombre.
—No habría una razón de hacer tal acto, pero yo no secuestré a tus hijos. Como siempre, Alejandro, estás equivocado.
—Dime dónde los tienes o haré volar todo tu Imperio y créeme, ganas no me faltan.
—¡No tienes derecho!
—¡Por supuesto que sí!
Ambos se acercaron hasta que sus rostros quedaron muy cerca. Se miraron con rabia el uno al otro mientras que Andrew formaba una "o" con su boca, viendo el espectáculo desde la puerta del buque con los brazos cruzados. La escena le parecía algo graciosa.
—Muy bien.- Elena acomodó su túnica recuperando la compostura —Haz hecho una acusación contra mí, así que tienes la autorización de comprobar mi inocencia. Tu y tus guardias tienen libre albedrío en mi territorio para buscar a tus hijos a partir de ahora... pero eso sí, tienen hasta mañana para hallarlos, de lo contrario, te sacaré a la fuerza.
Alejandro sonrió y dio una señal con sus dedos para que los barcos del Imperio de la Lluvia tocarán tierra mientras sus propios guardias salían del buque.
—Un momento.- Elena detuvo al Rey Alejandro por el pecho —Sólo tu gente podrá entrar. No quiero a los de Christopher Jauregui aquí.
Alejandro se acercó a la mujer y susurró en su rostro con diversión.
—Ellos son mis guardias también. Trabajan para mi. Así que, si me permites...
Elena se hizo a un lado mientras maldecía por lo bajo. Lo único que hizo fue rezarle internamente a su Diosa, porque realmente no tenía más opciones.
Cuando los barcos del Imperio de la Lluvia terminaron de atracar, los guardias empezaron su misión de prestar apoyo al Imperio del Sol mientras secretamente buscaban a otra persona. Una mujer joven que según el general Michael pertenecía a la familia real. Esas eran órdenes directas de su Rey.
El general Michael sólo estaba dispuesto a buscar a Lauren. No sabía quién era la hermosa joven, pero algo le decía que era alguien importante para él y para todos en su mayoría.
—¡General!- llamó uno de sus soldados —Tiene que ver esto, señor.
Michael caminó junto al hombre por la orilla de la playa hasta llegar a una zona donde más de sus soldados estaban reunidos.
—¿Qué está pasando?- preguntó abriéndose paso entre los hombres.
Ahí estaban algunos restos de un pequeño barco, el cual rápidamente reconocieron como el que fue robado hace unos días de su Imperio. Más allá, estaba un cuerpo en descomposición y, por los restos de su vestimenta, admitieron que era un guardia del castillo.
—¿Qué hacemos?
Michael dudó un segundo y ordenó recoger los restos y llevarlos a uno de sus barcos.
—Mantendremos esto en secreto. Al menos, hasta que haya alguna noticia de los hijos del Rey Alejandro.
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El Espacio Entre Nosotras (Camren)
Fanfiction"Soy la luz que invade el espacio de la Luna" (Universo alternativo) Aunque te sientas perdido en la oscuridad, siempre hay una luz rodeando tu alma para dejarte claro el camino por el cual vas caminando a pesar de que creas estar ciego de sensacion...
