El sol ardía sobre el azul cielo cerca de la línea frontal entre el Imperio del Hielo. Las dos habían salido a la superficie para tomar un baño en la playa mientras los Obsidianos se preparaban para luchar junto a ellas en cualquier momento. Ambas jóvenes decidieron partir lo más pronto posible, pero antes de meterse de lleno a los problemas, pensaron que debían refrescarse un poco; sobre todo la ojiverde quien más necesitaba una dosis de agua. Camila por su parte, aunque detestaba la playa, debía admitir que su cuerpo le suplicaba un mínimo de higiene.
Lauren fue la primera en dar un paso hacia delante luego de que ambas se detuvieran en la orilla para remojar sus pies. Camila abrió sus ojos alarmada en el momento en el que la ojiverde empezó a despojarse de sus prendas y lanzarlas a la orilla, quedando totalmente expuesta como la trajeron al mundo.
—¡¿Jauregui, qué haces?!
Lauren se volteó, alborotando su cabello con las manos, riéndose de las mejillas rojas de la morena.
—¿No venimos a darnos un baño?
—Si, pero... pero ¡no desnudas!
Lauren rodó los ojos y, cual Diosa, se sumergió en las aguas de un solo clavado, emergiendo segundos después completamente mojada mientras la menor aún seguía de pie en la orilla.
—¡Ven, Camz!
La mayor gritó un par de veces más hasta que Camila decidió introducir su cuerpo lentamente. El agua le llegó hasta la cintura, pero Lauren se acercó lo suficiente para detener su paso, deteniendo su andar colocando la palma de su mano en el abdomen de la menor. Camila quiso preguntar el porqué de su acción, es decir, ¿por qué Lauren le detenía si había insistido tanto para que entrase? De repente, su confusión quedó en el olvido cuando advirtió el tono oscuro en los ojos de la pelinegra, sin embargo, la oscuridad de su mirada no era la misma que había visto con anterioridad todas las veces que Lauren dejó salir su lado malvado, aquella mirada profunda era la misma que vio en su estancia en el Imperio del Hielo, justo cuando ambas aceptaron sus sentimientos.
Misteriosamente el romper de las olas se detuvo, al igual que el mar y el viento. Una calma absoluta las absorbió, quedando atrapadas en una burbuja lo suficientemente conocida para las dos. Lauren sostuvo a Camila por la cintura, recorriendo la piel expuesta de su abdomen, subiendo con lentitud por detrás de su espalda hasta la costura de lo que anteriormente era un vestido para después romperlo con fuerza, dejando al descubierto los senos de la morena, quien suspiró pesadamente cuando la tela quedó flotando alrededor de ellas.
Las manos de la mayor siguieron su recorrido por el cuerpo de Camila. La castaña parecía no tener inconveniente alguno con la invasión y cercanía, es más, su interior parecía arder en deseo en cualquier momento. Las dos se adentraron un poco más en el agua hasta que el líquido les llegó a los hombros. La castaña no pudo resistir más y se lanzó al cuerpo de Lauren, sosteniéndose de su cuello y rodeándole la cintura con las piernas. El estar dentro del agua hizo que a la ojiverde se le hiciera fácil cargar el peso de Camila. Sus labios se encontraron con urgencia, una necesidad abrumadora que ninguna de las dos se dio cuenta de cuanto habían añorado. Camila sentía un éxtasis salvaje en el momento en que sus cuerpos chocaron, en el momento que se sintieron. Las manos de Lauren apretaron con fuerza sus nalgas. La agresividad de sus movimientos sólo aumentaba el calor de Camila. La quería más cerca, quería sentir a Lauren lo más cerca que estuviese permitido para dos seres humanos; así que invadió su boca con su lengua, devorando los carnosos labios a su placer y, una vez que ambas necesitaron algo de oxígeno, Camila solo continuó sus besos a lo largo del cuello blanquecino de la pelinegra mientras sentía su pecho subir y bajar con dificultad. El sabor salado del agua en la piel del Lauren se instaló en su lengua, pero aún así siguió saboreando y mordiendo mientras sentía las manos de la ojiverde apretar sus muslos, sin embargo, Lauren la dejó de tocar inesperadamente. Camila sintió su cuerpo tensarse y lentamente decidió bajar de ella para verla a los ojos; estos había vuelto a su tono verde natural ¿qué había pasado?
—Por favor...- se vio en la necesidad de suplicar. Sus manos aún hacian caricias por detrás de su cuello.
Solo así obtuvo una mirada de Lauren, quien sonrió con tristeza, pero igualmente en su rostro se admiraba el cariño.
—Lo siento, creo que no deberíamos hacer esto aquí. Alguien nos está viendo.
Camila también tensó su cuerpo, dándose vuelta lentamente, sintiendo como Lauren aún la mantenía cerca de ella, dejando las manos en su cintura. Vio a los lejos una figura oscura haciéndole señas desde la orilla. Normani parecía querer llamar su atención.
Camilla apretó la mandíbula enojada. Iba a matarla. Iba a matar a Normani luego de todo el asunto de Andrew.
Lauren la abrazó cuando supuso las emociones de la castaña.
—Tranquila.
—Voy a sacarle los ojos y se los daré a los cuervos, te lo juro.- Lauren rió ante el comentario.
—Creo que tenemos que salir. Vamos.- besó con ternura la mejilla de Camila, pero aún así su temperatura no bajó. La castaña seguía molesta, pero resignada, siguió a Lauren para salir del agua.
Las olas volvieron a bailar con ellas cuando caminaban hasta la orilla, solo así Camila se dio cuenta que Lauren estaba desnuda y ni hablar de ella.
—¡Espera! No podemos salir sin ropa.
—¿Por qué no?
Camila la miró indignada. Era obvio que Lauren nunca tuvo algún problema con exhibir su cuerpo, pero internamente, la preocupación de la menor era no querer que la de piel oscura se comiese a su ojiverde con los ojos.
—Mataré a Normani, de verdad.
***
Mientras Lauren y Camila se dirigían rumbo al castillo, por los mares navegaba los pocos guerreros del Imperio de la Noche junto a Elena, quien se encontraba algo más repuesta. Luego de haber sacrificado parte de su energía para desterrar el alma de Alejandro al mundo de los muertos, aún le quedaba un polizón pendiente en su libro de cuentos. Su fiel acompañante, Dinah Jane, soltó algunas verdades un poco tarde para su gusto, pero al menos sabía de la existencia de Andrew, quien decía ser aún más cruel que el difunto Rey del Imperio del Sol. Enfrentarse a aquel hombre sería como estar frente a frente al mismísimo Dios Sol y Elena esperaba que su Diosa Luna le diese la fuerza suficiente para aguantar una potente batalla. Sin embargo, Dinah también había comentado que Lauren Jauregui haría acto de presencia, así que dejaría que la más joven se hiciera cargo mientras ella se escondía para tal vez un golpe final. Quizás parecía una cobarde, pero tenía que jugar muy bien sus cartas. Además, no creía del todo que Jauregui tuviese la estrategia para luchar contra Andrew, ella podía portar la energía, la fuerza, pero necesitaba manejar muy bien esos dones. Elena le echaría una mano con los pocos guerreros que habían sobrevivido a la primera parte de la guerra.
Uno de sus tripulantes apuntó a lo lejos la silueta del castillo del Imperio del Sol. Las puntas de las torres se hacían más visibles en cada momento. Elena sabía que llegar vía muelle era una mala idea, pero Dinah jane le había asegurado que Andrew no era tan listo y se iba a asegurar que todos los habitantes estuviesen presentes en el momento de su coronación con Sofía. Eso les dejaría algo de tiempo para adentrarse en el pueblo y esperar el momento indicado, es decir, la irrupción de Lauren Jauregui... Elena solo esperaba que la joven de verdad apareciese, porque de lo contrario, iba a enfrentar la muerte más temprano que tarde.
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El Espacio Entre Nosotras (Camren)
Fanfiction"Soy la luz que invade el espacio de la Luna" (Universo alternativo) Aunque te sientas perdido en la oscuridad, siempre hay una luz rodeando tu alma para dejarte claro el camino por el cual vas caminando a pesar de que creas estar ciego de sensacion...
