La incomodidad se había instalado sobre los hombros de la morena tras ser bombardeada por los desafiantes ojos azules de Luke, quien no paraba de mirar a Camila con curiosidad mientras el grupo caminaba silenciosamente por los pasillos del castillo.
Luke aún desconocía la historia que obligó a las aguas de Lauren y Camila unirse en un mismo río dentro del Imperio del Hielo. Los chismes y las habladurías que recorrían las calles del territorio daban mucho de qué hablar sobre la situación de ambas porque para la Reina Krista y los habitantes del pueblo, la presencia de su amiga podría pasar un poco desapercibida debido a que su rostro era un borrón en los cerebros de muchos; no obstante, su nombre parecía valer oro gracias a los negocios con la Reina Elena; pero ¿qué hay de Camila? El saber el paradero de la princesa era algo contraproducente pues los vientos traían consigo rumores de que el alma de la morena ya no figuraba en la tierra y por esta misma razón se había iniciado una guerra entre los Imperios más poderosos. Así que Luke no sabía del todo los planes de Sabrina como para adivinar para qué usaría dicha información.
Sus cejas casi se juntan al recordar la cantidad de veces que visitó el Imperio de Lluvia por asuntos laborales, pero con la intención de ver a su amiga como siempre hacían. Él la esperó en el muelle ese día, y los siguientes en los que se le dio la oportunidad de ir y, extrañamente, Lauren nunca estuvo en el muelle ni en ningún otro sitio. Luke preguntó en varias ocasiones por la princesa a los guardias que recibían la mercancía, incluso se arriesgó al intentar colarse dentro del castillo del nuevo Rey Christopher pensando que quizás su amiga estaría encerrada en su propio hogar, pero sus dudas fueron descartadas al recibir las curiosas palabras de desconocimiento ante el nombre de Lauren. Los guardias se reían de él y en cada ocasión lo echaban a patadas, ocasionando infortunios en su trabajo y, aunque sus dudas para ese entonces no fueron aclaradas y había perdido su trabajo en el castillo, Sabrina se volvió una especie de columna en su vida ofreciéndole su ayuda, descubriendo con el pasar de los días que ambos tenían cosas en común y varios secretos que querían revelar. Fue así como con el pasar de los días, ambos estaban caminando en una línea recta completamente conscientes de las situaciones que pudieran ocurrir en un futuro cercano.
Ahora, los cuatro jóvenes se detuvieron en una esquina que dividía dos pasillos. Lauren echó una ojeada por las paredes, reconociendo los mosaicos dibujados en estas, recordando ya haber pasado por ahí anteriormente. Concluyó que se dirigían a la habitación del difunto Rey.
Al llegar a la enorme puerta, Sabrina sacó de la manga de su vestido una llave dorada para abrir la cerradura. Al pasar todos, pudieron sentir la helada temperatura chocar en sus rostros. Lauren suspiró al notar la cama de la habitación vacía y en perfecto estado como si el Rey Sebastián nunca hubiese estado ahí. Recordó que él tenía la mente de un chiquillo risueño porque aún estando en un estado agónico debido a su enfermedad, sus ojos claros parecían brillar, riendo con gracia al contarle las historias de los mitos en los que él creía firmemente.
Fue inevitable que un par de lágrimas se acumularan en sus ojos, pero ¿por qué? ¿por qué de repente le dolía tanto su pérdida como si lo hubiese conocido desde muchos años antes? La ojiverde lo relacionó con los cambios que estaba experimentando su cuerpo previamente.
La mujer de cabellos rubios los invitó a sentarse en un sillón acolchado, justo debajo del intimidante cuadro del Sol y La Luna mientras ella sacaba de un estante de madera un grueso libro de tapa dura.
—De acuerdo, antes de contar la verdad, las pondré al tanto de lo que está pasando en el presente. Verán, cuando se emitió un comunicado general sobre la desaparición de Camila y Harry, el Rey Alejandro junto con sus armadores decidieron invadir el Imperio de la Noche. Lo sorprendente es que lo acompañaba una parte del ejército del Imperio de la Lluvia. Fue un altercado menor, pero el Rey Alejandro está muy seguro de que sus hijos han sido secuestrados por la Reina Elena, por tanto, le ha declarado la guerra. No sabemos con exactitud cuándo comenzará la masacre... podría ser ahora mismo incluso. Lo peor es que los Imperios menores han escogido involucrarse. Nuestra Reina Krista ha tenido mejores tratos con la Reina Elena, así que ha ofrecido refuerzos y total disponibilidad... aunque los vientos aseguran que no tenemos oportunidad de vencer si el Imperio de la Lluvia colabora con el Rey Alejandro.
—¿Por qué mi hermano estaría de acuerdo en participar en una guerra y más aún siendo un seguidor de Alejandro? Me parece muy inapropiado por parte de él.- Lauren expresó su desacuerdo con respecto a las decisiones de su hermano mayor.
Sabrina y Luke compartieron una mirada sospechosa.
—El Rey Christopher ha tenido una actitud... diferente, desde que se volvió el gobernante del Imperio de la Lluvia. Sus tratos con los demás Imperios bajaron, haciendo que la organización de sus tierras se descontrolara un poco. Hay muchos casos pobreza y poca producción para sustentar a las personas. Sin embargo, creemos que es por alguna causa, pues ocurrió luego de que te fuiste al Imperio de la Noche.
—¿Por qué te separaste de tu familia, Lauren?- preguntó Luke con interés.
La ojiverde bajó la cabeza con decepción al recordar el papel con la firma de su padre en las manos de Elena como prueba de que había sido entregada a ella. Había sido vendida por su propio padre. Y a pesar de que no le guardaba rencor por hacer lo correcto al llevarla con los de su misma especie, aun estaba esa grieta en su corazón únicamente brotando dolor al tener que separarse de su familia.
—¿Los habitantes del Imperio de la Noche no te dijeron nada ante tu llegada? ¿sólo te aceptaron así como así?- Preguntó esta vez Sabrina tras escuchar la historia de Lauren. Sabía las costumbres de cada Imperio y aceptar a una impura dentro de sus tierras era como un pecado para ellos y más cuando Lauren se refugiaba en las faldas de la Reina Elena.
—Siendo honesta, no le puse atención a lo que los demás decían de mí. Me tenían encerrada en una habitación por días hasta que Elena decidió llevarme al bosque en Luna llena. Esa noche, esas personas... todos ellos, me miraron de una forma extraña como si no me conocieran... pero asumí que era porque vivía en el castillo.- en ese momento la morena interrumpió su relato con un repentino ataque de tos —¿Estas bien?- le preguntó Lauren dándole unos golpes en la espalda.
Sabrina observó el gesto y la reacción de la morena con atención.
—Si. Yo solo pensé...
—¿Que eras la única? Si, Luke y yo pensamos lo mismo.- interrumpió Sabrina.
—¿De qué están hablando?- la ojiverde ahora se encontraba confundida.
—Días atrás, cuando pensé en verte en el muelle y no estabas, empecé a preguntar por ti a varios habitantes. Incluso guardias y todos me daban la misma respuesta: no conocían a una tal Lauren Jauregui. Me pareció tan extraño que simplemente llegué a creer que de verdad habías sido secuestrada por ese clan de vampiros y desapareciste. Te busqué muchas veces hasta que me di por vencido. Fue ahí cuando empecé a hablar con Sabrina y empezamos a investigar, descubriendo que se lanzó una clase de hechizo del olvido. Un hechizo para que todos te olvidaran.
—¿Qué?- Lauren estaba incrédula.
—Yo lo creo. Concuerda con mi historia de cómo mi hermano y yo llegamos a ti.- intervino la morena —Había salido un artículo en el periódico sobre tu secuestro... aunque no estaba del todo confirmado que habías sido tu; luego el periódico desapareció por arte de magia. Tuvimos una discusión con Andrew, lo recuerdo. Él negó conocerte. De repente todos habían olvidado cualquier acontecimiento que tuviera que ver contigo, Lauren. Pensé que estaba perdiendo la cabeza, es por eso que te busqué junto con Harry... quería demostrar que no habías sido una ilusión de mi cabeza.
Lauren parpadeó sorprendida ante las declaraciones.
—Entonces... ¿nadie sabe quién soy? ¿por qué a ustedes no les afectó el hechizo? ¿por qué no me dijiste nada, Camila?- le reclamó a la menor.
—No sabía lo que pasaba, Jauregui. Por si no te has dado cuenta, todo alrededor de ti es extraño.- dijo rodando los ojos.
—Luke y yo sabemos la verdad, pero es un poco fuerte para ti, Lauren.
—No quiero más rodeos ¿qué es lo que tienen para decirme?
Sabrina cruzó sus piernas con elegancia y, sosteniendo con fuerza el libro sobre sus muslos, se aclaró la garganta antes de comenzar la historia.
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El Espacio Entre Nosotras (Camren)
Fiksi Penggemar"Soy la luz que invade el espacio de la Luna" (Universo alternativo) Aunque te sientas perdido en la oscuridad, siempre hay una luz rodeando tu alma para dejarte claro el camino por el cual vas caminando a pesar de que creas estar ciego de sensacion...
