Los ojos oscuros divisaron el rápido lanzamiento de otra daga hacia su propio rostro. Por suerte, logró dar un paso atrás para esquivar el ataque, aunque de todas formas un pequeño ardor se instaló en su barbilla, notando el ligero corte en su mentón. El monstruo de Andrew aprovechó la pequeña distracción del castaño para tomar a la morena con sus manos y levantarla del suelo. Camila miró su rostro con algo de dificultad por la inmensa cantidad de brillo en él, pero aún así notó la mitad de su cara derretida, como una especie de mancha de barro viscoso donde la bola del ojo derecho caía de forma desproporcional de su sitio original.
Desde abajo, la joven pelinegra quiso hacer algo para salvar a la menor, pero antes de siquiera intentar, unos brazos la rodearon impidiendo su salida. Sobre su hombro vio a Dinah quien le devolvió la mirada de forma seria.
—Déjala.
—Está en problemas ¡puede salir lastimada!- le gritó intentando zafarse de su agarre —¡Suéltame, maldita sea!
Pero la joven rubia mantuvo su firme agarre y sabía que Lauren no sería capaz de usar sus poderes contra ella para ir hacia la castaña pues presentía que Lauren entendía perfectamente la situación de aquellos dos en el terreno de juego.
Camila soltó un quejido de dolor cuando Andrew apretó más su agarre. Se sentía como cuando pisaba alguna ramita de madera. En cualquier momento aquel monstruo rompería sus huesos y ella no sabía qué hacer porque sus manos estaban atrapadas también junto a su cuerpo.
—¿Tu eres la Personificación de nuestro padre?- dijo Andrew con la voz más gruesa de lo normal —No me hagas reír, mocosa. YO SOY EL DIOS SOL.
Sangre empezó a salir de su boca cuando Andrew apretó su cuerpo. La visión de Camila poco a poco se fue nublando hasta el punto de no verse afectada por el brillo de Andrew. Sus pulmones le pedían algo de oxígeno para seguir funcionando y todos sus sentidos hicieron un remolino dentro de su estómago.
Estaba muerta. Lo presentía.
Perdón por no poder ser lo que se esperaba de mi...
Rezó a todos los Dioses, ángeles y a todo aquel ser místico que su cerebro pudiese recordar. Ni siquiera imploró por misericordia. Simplemente se dejó ir hacia el más allá, esperando que en algún momento su alma decidiera salir de su cuerpo hasta el cielo o hasta el infierno.
Seguramente al infierno.
De todas formas tenía que pagar las maldades que hizo en su niñez y parte de su juventud. Así que la castaña no hizo más que rendirse ante el monstruo de piel brillante y ojos diabólicos; sin embargo, algo bombeó en su pecho cuando logró sentir un cosquilleo en el oído.
¡Camila!
Ahí, la voz de un ángel invadió sus tímpanos y recorrió por todo su sistema hasta llegar a su corazón para hacerlo latir como sólo una sola persona podría hacerlo.
¡Camila!
Lauren Jauregui ¿quién más gritaría su nombre con tanta pasión? Camila rió por dentro pues pensó que su nombre nunca había sonado tan bonito antes de que Lauren lo pronunciera.
Lauren. La joven de ojos verdes que logró transformar una parte de su ser en una Camila que desconocía pero que estaba empezando a salir a flote. Y le gustaba. Le gustaba el calor que crecía dentro de ella con tan solo admirar su sonrisa.
No podía perder ese privilegio. No podía dejar a la ojiverde sola. Se necesitaban mutuamente, así lo decía la profecía ¿no es así?
El calor en su interior se intensificó cuando los gritos de Lauren volvieron a perforar sus oídos. En definitiva, no quería morir de esa manera, no quería que los gritos de la pelinegra fuesen lo último de lo que sería consciente. Así que llamó lo que sea que se estaba formando dentro de sí con las pocas fuerzas que le quedaban.
¡Camila!
El agarre de Andrew se aflojó cuando sintió su piel hervir y no de una buena manera. Así que con la otra mano terminó de cubrir a la castaña, a punto de arrancar su cabeza, pero ahí estaba otra vez ese calor desprendiendo de su ser hasta quemar.
¡Camila!
De repente su fuerza empezó a disminuir al igual que su cuerpo ¿qué demonios estaba pasando? El brillo de su piel se apagó como el soplo de una vela. El color de su cabello rojizo se volvió negro como el carbón y sentía como sus miembros dejaban de estar unidos a su cuerpo.
—¿Qué demonios...? ¿De dónde... de donde viene esa luz?- susurró para si mismo cuando sus piernas tocaron la base de obsidiana.
La luz provenía de nada más y nada menos que la castaña frente a él.
Todos miraron expectantes el cambio de imagen entre aquellos dos. Camila brillaba igual o incluso más que Andrew y el calor que desprendía su aliento llegaba a derretir el océano del Imperio del Hielo.
—Creo que hay que correr.- advirtió Dinah.
Los Obsidianos, los guerreros sobrevivientes y el grupo de Dinah salieron despavoridos del Imperio del Sol, dejando que la castaña se hiciera cargo de Andrew, o más bien, lo que quedaba de él.
Camila no hizo más que brillar. Su luz fue tan potente que llegó a iluminar todo el universo. Andrew se consumió por el calor de la menor, dejando un rastro de piel y sangre en el suelo que posteriormente se convirtió en cenizas al igual que la estructura del castillo; las casas de los habitantes, y todo objeto a su alrededor, fue quedando en simples recuerdos pulverizados en aquel desastroso momento de la historia del Imperio del Sol.
El agua del océano de la frontera empezó a hervir debido a las altas temperaturas y de sus profundidades se elevó una pequeña capa de tierra formando una pequeña isla en forma de media luna que ninguna de las protagonistas pudo divisar ya que se formó justo en el medio del mar.
La joven bruja sintió un pinchazo en su corazón, pero lo ignoró inmediatamente pues sabía que no era el momento indicado. Por ahora, debía corroborar que la morena estuviese bien.
Todos se adentraron en la capa de humo que se formó tras notar que la luz poco a poco se iba apagando. El silencio se hizo más presente entre los escombros del castillo y la pregunta del millón era ¿donde estaba Camila?
Lauren miró por todos lados sobre los restos de obsidiana en el centro de las ruinas del castillo y, a lo lejos, vio una figura caminar hacia ella, pero el humo le dificultaba distinguir de quien se trataba ¿acaso sería Andrew?
—¿Camz..?- susurró en medio de una tos y los ojos achinados.
Lauren logró ver lentamente como frente a ella apareció la personificación del Dios Sol, o en este caso, una Diosa.
—¿Camila?
No lo podía creer ¿aquella mujer realmente era su Camila? La figura ante sus orbes tenía la piel más morena sin perder su característico tono tostado, sin embargo, aquellos iris oscuros que conoció se volvieron de un color más claro, como la canela y el cabello castaño reflejaba algunos mechones rojizos que se apreciaban más con los rayos del sol.
—Cierra la boca, Jauregui. Estas babeando todo el lugar.
La pelinegra rápidamente cerró sus labios aun confundida con la presencia ante ella.
—¡Pero mira que pelo tan bonito!- gritó Dinah al llegar a ellas —¡Te queda fabuloso!
Camila sonrió de lado antes de ir hacia la ojiverde y tomar su mano tranquilamente.
—Creo que ya hemos acabo. Tenías razón, bruja. Siento el poder correr por mis venas.
Dinah sonrió tras la palabras de la morena.
—¿Alguien me puede decir qué está pasando?
—Pasa que ahora tienes una Diosa por novia.
Las mejillas de ambas se tiñeron de rojo al oír a la rubia, pero aún así no soltaron sus manos.
—Entonces por fin ha acabado este infierno, ¿no es así?
Dinah asintió, pero algo en su mirada hizo a Lauren dudar de su sinceridad, aunque no sabía a ciencia cierta si era el miedo de que algo malo pudiese ocurrir de nuevo o si de verdad la joven bruja estaba siendo completamente honesta.
—Muy bien, creo que tenemos que arreglar todo este desastre.- susurró Camila, pensando en cómo iban a unir de nuevo a los Imperios y levantar el suyo propio.
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El Espacio Entre Nosotras (Camren)
Fanfiction"Soy la luz que invade el espacio de la Luna" (Universo alternativo) Aunque te sientas perdido en la oscuridad, siempre hay una luz rodeando tu alma para dejarte claro el camino por el cual vas caminando a pesar de que creas estar ciego de sensacion...
