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Sus ojos verdes observaron con fascinación y horror el inmenso cráter con un líquido burbujeante y caliente reposando en la superficie. Más arriba, con algo de dificultad, logró divisar el cielo azul. Parecía ser un agujero. Lauren imaginó como sería si alguien cayera por él pues inmediatamente se hundiría en la lava y moriría.

Justo como lo haría ella.

Su pecho se infló en un suspiro derrotado. Era obvio que no saldría viva de allí, pero de igual manera daría la cara por los Obsidianos. Tenía que intentarlo. Ya estaba todo listo para el ritual que, según Normani, no tomaría mucho tiempo. Consistía simplemente en recibir la bendición de toda la tribu antes de lanzarse al líquido caliente, sin embargo, tras obtener las últimas palabras de aliento por parte del jefe mayor y padre de Normani, Galeo, un extraño ruido zumbó dentro de la cueva que hizo temblar las paredes, fue tan repentino y con tanta fuerza que su cuerpo se tambaleó, incluyendo también la lava dentro de la fosa, desbordándose un poco. Todos se alejaron cuando vieron que una parte del techo se abrió, dejando caer algo... Un cuerpo. Un cuerpo humano.

El cuerpo cayó e impactó con fuerza en la lava soltando burbujas por todas partes. Granos de arena también cayeron del techo, dejando un hueco enorme por encima de sus cabezas y al cielo descubierto. Luego del inesperado suceso, los Obsidianos se acercaron a la fosa para observar. Lauren también se acercó lo más que pudo sin repeler el calor.

Quien sea que haya caído, fue una muerte segura.

Sin embargo, sus lamentos se dispersaron cuando divisó una mancha negra acercarse al borde desde lo profundo... seguramente el cuerpo sin vida del individuo, pero una vez más fue sorprendida cuando de entre la lava emergió una figura brillante para sus ojos, tan brillante que iluminó toda la cueva. Lauren la vio, una silueta familiar pero que parecía ser una Diosa ante su realidad.

Era una mujer. Una mujer conocida para ella.

Camila.

La joven castaña se levantó como pudo como si hubiese renacido de entre los muertos. La energía que rodeaba su aura era tan palpable en el ambiente que todos sintieron la necesidad de arrodillarse. Normani fue la primera en hacerlo junto con su padre, seguidamente de los demás Obsidianos. Lauren también se arrodilló ante la presencia de Camila que aún no se atrevía a salir de la fosa. Los ojos anteriormente oscuros fueron el foco de atención de la pelinegra. Alrededor de sus iris bailaba una llama roja tan potente que pudo sentir el calor atravesar su piel.

Camila por su parte mantenía su rostro serio y parecía estar en una especie de trance, sin embargo, cuando escaneó el lugar y su mirada conectó con un par de esmeraldas, algo dentro de ella creció. Una explosión de emociones inundó el lugar para luego ser absorbidas por su cuerpo en una inédita transición.

—¡Lauren Jauregui!

La voz de la castaña hizo eco en la cueva y atormentó tanto los sentidos de la ojiverde que tuvo que bajar la cabeza. Eres respeto. Era admiración.

Camila salió de la lava sin una quemadura dañando la delicadeza de su piel morena. Incluso parecía ser que el baño de lava la hubiese hecho más hermosa, más reluciente. Se acercó a Lauren quien seguía de rodillas y con el corazón en la garganta y, con rudeza, la tomó por el cabello levantándole la cabeza para que ya no huyera de su mirada. La ojiverde no se quejó por la agresión, de hecho, algo se encendió dentro de ella cuando vio el rostro de la morena desde abajo.

—¡Eres una imbécil. Pensé que habías muerto!- gritó levantándola del suelo. Esta vez Lauren sí se quejó, saltándose del agarre.

—¡¿Pero por qué me agredes?!

El Espacio Entre Nosotras (Camren)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora