—A pesar de que desde muy pequeña empecé a trabajar en el castillo y me gané la confianza de la Reina Krista, también fui la mano derecha del Rey Sebastián. Él fue como mi mentor; una guía en mi realidad. Llegué a confiar tanto en él que no dudé en contarles mis problemas, mis inseguridades, mi sueños e ideas. Era un gran confidente y al parecer él también veía eso en mi pues en sus últimos momentos, me reveló un secreto de su pasado... El Rey Sebastián fue un gran gobernante, pero en su juventud se consideró un hombre muy pasional. Antes de conocer a la Reina Krista, tuvo un amorío con una bruja del Imperio de la Noche y fruto de ese encuentro nació una niña... El Rey Sebastián nunca volvió a ver su amor del pasado, pero su hija sí que lo buscó, diciéndole que conoció a un hombre muy bueno y ambos estaban en la espera de una dulce niña. Él... siempre creyó que esa niña eras tu, ya que nunca se supo quién fue tu madre, y además... desde que te vio, dijo que te parecías mucho a ella. Tienen la misma mirada.
Lauren se quedó muda tras la declaración de la rubia. Sus ojos se quedaron mirando fijamente al suelo, pensando.
—Esto es... esto es demasiado. ¿El Rey Sebastián era mi abuelo? No puede ser posible mi padre me hubiese dicho la verdad.
Sabrina y Luke compartieron otra mirada ante la negación de la ojiverde con la esperanza de que ésta abriera un poco su mente.
—Yo sí lo creo.- dijo la morena recordando algo importante —Leí que los primeros habitantes de su imperio eran de clase alta, así que tenían el cabello blanco.
—Los habitantes de nuestro Imperio han evolucionado, los de esa clase ya quedan muy pocos.- comentó Luke no entendiendo muy bien a donde quería llegar Camila.
—Pero existen, y creo que Lauren puede ser uno de ellos. Tiene un mechón completamente blanco tras su cabello.- acto seguido, ella misma haló a la ojiverde por el brazo, abriéndose paso por el cuero cabelludo hasta encontrar el mechón y mostrarlo a los ojos de los presentes quienes abrieron sus bocas por la impresión.
—¡Esto es ridículo!- exclamó la ojiverde pasando sus dedos por el cabello para ocultar la anomalía —¡Son canas!
—Lauren, tengo entendido que nuestro difunto Rey ha platicado contigo sobre los dioses menores. En el pasado, los Dioses prohibieron la mezcla de sangre para evitar las creaciones de estos seres sumamente poderosos capaces de igualar la divinidad de ellos ¿entiendes lo que quiero decir?- seguidamente, Sabrina abrió el libro en una página específica donde resaltaba un dibujo especial en texturas verdes con flores silvestres y rayos solares iluminando la cabeza de un humano —Aquel ser que posea todas las cualidades de los Imperios existentes, será denominado el Dios de la tierra, defensor de los animales y todo mal que pueda fraccionar la estructura del mundo perfecto.
—Ahora sí perdieron la cabeza.- Lauren frunció las cejas empezando a enojarse por las exageraciones de los rubios.
—Piénsalo, Lauren, tu sangre está lo suficientemente mezclada para que tu seas ese Dios ¡Tienes todos los poderes!- exclamó Luke sin dejar replicar a la ojiverde.
—Aún está en duda sobre tu linaje. La única explicación que se me ocurre para que hayas sobrevivido al beso del sol de Camila, es que también tengas ese poder en la sangre.- razonó Sabrina.
—¡Suficiente! Me niego a creer en sus teorías fuera de lugar.
—Lauren.- habló Sabrina seriamente mirándola a los ojos —Eres la Diosa de la tierra y solo tu puedes salvarnos de la destrucción. Alejandro y Elena no van a parar hasta ver al otro muerto. Créeme, la ambición de ellos es muy fuerte por querer tener el poder absoluto.
Lauren negó lentamente y se levantó del sillón sin decir palabra alguna, caminó hasta la puerta y salió sin pensar en que podía ser vista por la Reina Krista, pero para su suerte, Luke corrió tras de ella mientras Sabrina y Camila se quedaron dentro de la habitación en un incómodo silencio.
—Ella entrará en razón.- dijo la morena pensando en las palabras de la rubia. Alejandro y Elena se odiaban, sí, pero ellos no eran la mayor preocupación para los habitantes de la Tierra. Camila sabía que Andrew era mucho más peligroso.
Sabrina sólo se limitó a mirarla subjetivamente mientras cerraba el libro y lo colocaba de vuelta en su lugar en la estantería. Camila notó el desplazamiento de la rubia, como ignorando la presencia de la menor.
—¿Tienes algún problema conmigo?- Camila decidió ser directa. El comportamiento de Sabrina le empezó a irritar desde que la conoció.
Por su parte, Sabrina decidió ser honesta.
—La verdad, sí. No eres bienvenida en nuestro territorio, Camila Cabello. Tu presencia pone en riesgo la integridad de todos, incluyendo la de Lauren.- dijo con la rabia creciendo dentro de sí —¿Crees que no sé quién eres? Tu alma debe estar tan podrida como la de todos en tu familia. Haz hecho mucho daño a seres inocentes por un mínimo de placer y estoy segura que los Dioses nunca han recibido una plegaria de tu parte donde muestres algún tipo de arrepentimiento ¿o me equivoco?
Los ojos azules de Sabrina se volvían cada vez más oscuros con cada palabra que salía de su boca.
Camila apretó la mandíbula, entrecerrando sus ojos devolviéndole la mirada. Sin duda, si antes le caía mal, ahora la odiaba con todas sus entrañas.
—Tu no sabes absolutamente nada de mi. Lo único que tienes que saber, es que soy capaz de hacer lo que sea con tal de conseguir lo que quiero y créeme, yo siempre consigo lo que quiero.
Sabrina soltó una risita.
—Tus amenazas no tienen validez para mi. Hoy estás jugando en mi mesa, así que, solo espera la próxima inducción.
Esta vez, el hielo no se derritió ante el fuego. Una nueva rivalidad se formó dentro de aquellas frías paredes.
***
Entre la yema de sus dedos se deslizaba los finos mechones blancos y negros pertenecientes a su propia cabellera, recordando las palabras de sus amigos que aún seguían flotando en su cabeza como par de burbujas.
Una Diosa.
¿Realmente lo era?
—¡Hey!
La voz de Luke le hizo despertar de su pensar, dándose cuenta del panorama a su alrededor ¿en qué momento sus pies llegaron al agua? Miró con aires de felicidad sus blanquecinos dedos jugar con los peces en un pequeño pozo de agua entre la capa de hielo del lago.
Su vestido se arrastró un poco al levantarse para enfrentarse al ojiazul.
—¿Estas demente? ¡Pudieron haberte visto!- dijo él con la respiración agitada.
—¿Te olvidas que ahora nadie sabe quién soy?
Luke sintió pena al notar la tristeza en su tono de voz. Él suspiró y se acercó a ella colocando la mano en su hombro en señal de apoyo.
—Cualquier decisión que tomes, te seguiré, Lauren.
Lauren bajó un poco la mirada, en sus ojos había duda y miedo.
—¿Tu crees... crees que soy una Diosa de verdad?
—Pues, tienes el porte de una.- dijo él bromeando, logrando sacar una pequeña sonrisa por parte de Lauren —¡Claro que sí! Los Dioses son hermosos, puros y fuertes. Tu eres todo eso.
—Gracias, Luke.
Ambos compartieron un abrazo amistoso que trajo un poco de paz en el corazón de la ojiverde.
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El Espacio Entre Nosotras (Camren)
Fanfiction"Soy la luz que invade el espacio de la Luna" (Universo alternativo) Aunque te sientas perdido en la oscuridad, siempre hay una luz rodeando tu alma para dejarte claro el camino por el cual vas caminando a pesar de que creas estar ciego de sensacion...
