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2:00 am. Luna menguante.

En esta ocasión la maldición se hizo presente, caminaba de un lado a otro en su forma animal y sin saber qué hacer. Sí, ya había probado esos labios antes, pero esa última vez lo terminó por condenar al probar esa piel y esa lengua húmeda, ese sabor aún estaba en su boca, era tan fuerte que desde entonces no ha tenido deseos de estar con alguien más, las otras chicas con las que se había acostado antes no eran nada comparadas con ella. No quería estar lejos de ella, pero sin embargo se mantuvo distante evitándola por varios días pues el recuerdo de aquella noche en que casi la asesina lo atormentaba, temía que volviera a pasar ¿Pero por qué le preocupaba algo así? ¿Por qué esa necesidad de protegerla? Y peor aún ¿Cuánto más iba a soportar estar lejos de ella?. Ese olor a flores de loto estaba ligeramente presente en esa habitación, recordándole su ausencia haciéndolo aullar por ella <<¿Por qué tenías que ser tú? ¿Qué me has hecho?>> No podía evitar lamentarse amargamente por no estar con ella, se sentía tan solo.

Clown salió de su habitación y se dirigió a donde estaban unos ninjas que hacían el cambio de turno para seguir custodiando aquella puerta.

—Maldita sea ¿Si le dieron de comer?

—Sí, le dimos como cuatro kilos — respondió uno entre bostezos.

—¿Entonces porqué aulla tanto?

—Se escucha tan triste — dijo una linda voz.

Todos voltearon a ver a Chief que salía de la misma habitación de donde vino el pelirrojo quien se acercó para abrazarla y besar su frente.

—Cariño, no te hubieras levantado.

—Da igual, de todos modos no puedo dormir — suspiró.

Vieron a Shaman, que también había salido de su habitación y se frotaba el entrecejo.

—Mala noche para todos ¿eh? — bostezó — Iré a ver qué le pasa.

—Tarado, eso debiste hacer hace una hora, dale algo para que se duerma.

Shaman decidió ignorar al pelirrojo y fue con los ninjas que retiraron las vigas que bloqueaban la puerta para dejarlo pasar, pero de inmediato fue embestido por el lobo que corrió escaleras abajo y con otra embestida consiguió abrir la puerta principal logrando escapar. Al escuchar el estruendo todos los ninjas salieron de las habitaciones listos para capturarlo.

Su forma animal le permitía correr más rápido, debía llegar hasta donde estaba ella, se detuvo de golpe frente a esas enormes puertas ¿Derribarlas? «Mala idea» camino hasta donde pudiera visualizar la ventana entreabierta, que sabía correspondía a la habitación de ella, tomó su forma híbrida y trepó hasta allí, algo torpe, y entró, era bastante sigiloso. Manteniendo su forma híbrida, pero apoyado sobre sus cuatro extremidades, se acercó a la cama y la vio profundamente dormida, acercó la nariz a su cuello y respiro profundo, como le encantaba ese aroma, recorrió ese esbelto y pequeño cuerpo con la mirada, no lo resistió y apenas la acarició con la punta de sus garras, olfateó un poco más y pasó sus garras una última vez apenas tocando esa cabellera negra y esos lindos labios. Ya no podía seguir negando lo que sentía, le gustaba esa chica y no solo la deseaba si no que también la quería como nunca antes había querido a alguien, pero aún tenía miedo de hacerle daño ¡Tenía que protegerla! ¡Protegerla de él! «Encontraré la forma» Soltó un gruñido apenas audible y salió. Estaba decidido, ella sería suya.

Bajos instintos (Tobecca)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora