La fiesta de antifaces que Ring Ring organizó por motivo de su cumpleaños 19 estaba llendo tal cual lo había deseado, sus fiestas eran famosas por estar llenas de extravagancia y duraban hasta casi llegado el amanecer, nadie se las perdía, pero para poder asistir había que ser de los afortunados en recibir una invitación. La festejada, que lucía un costoso vestido dorado y un antifaz a juego con decoración de pedrería y plumas, se paró en medio del gran salón con un micrófono en mano y con esa voz tan melodiosa se dirigió a todos sus invitados.
—Hola, quiero agradecer a todos por estar aquí esta noche, espero la estén pasando de maravilla y gracias por sus lindos obsequios ¡Los quiero!
Los aplausos se hicieron escuchar, la festejada sonrió en agradecimiento, se retiró y fue a reunirse con su amado chico de cabellos dorados y sus amigas.
—¿Se divierten? — aún sonriente.
—Es una fiesta increíble — mencionó Ching.
—Siempre haces las mejores fiestas, amor — le dijo Dada dándole un beso en la mejilla.
La peliazul se sonrojó ligeramente y se abrazó más a su amado rubio, luego dirigió la mirada hacia la azabache que mantenía la mirada en la puerta, parecía impaciente.
—Oye, relájate. Ya vendrá.
—¿Umm? — volteó a verla — ¿Quién vendrá?
Ching rodó los ojos y le dio un empujón.
—No te hagas, ya sabes, tu amado Tobe.
—Amm... — se sonrojó ligeramente.
—¿Vas a seguir negando que pasó algo entre ustedes?
—¡¿Qué?! — exclamó la peliazul — ¿Pasó algo entre el chico malo y tú? ¿Cuándo? ¿Por qué no has querido contarlo?
Pucca se puso nerviosa buscando alguna excusa que la sacara del interrogatorio cuando las puertas de ese gran salón se abrieron dejando entrar a dos hombres vestidos completamente de negro acompañados de una chica de vestido entallado también en negro, los tres portaban antifaces plateados con la forma del rostro de un lobo. Ring Ring rápidamente dejó de lado a sus amigas para ir a recibirlos acompañada de Dada.
—Bienvenidos — saludó de forma amigable — Te ves bien Tobe y... ¿Quiénes son tus amigos?
—Solo son dos de mis ninjas.
—¿Dónde podemos dejar esto? — preguntó el joven mostrando una caja de regalo.
—Oh... En la mesa de allá — señaló Dada con un dedo.
El ninja se retiró a donde le indicaron mientras la peliazul veía como Tobe hacía que la joven lo tomará del brazo, alzó un poco la ceja, hubiera querido comentar algo al respecto, pero no lo hizo y simplemente los dejó entrar para que pudieran gozar de la fiesta. De nuevo fue reunirse con sus amigas que miraban curiosas.
—¿Quién es esa chica? — preguntó Ching.
—Una de sus ninjas, al igual que el otro chico.
—Que extraño, tenía entendido que todos sus ninjas eran hombres.
—No sé — se alzó de hombros restándole importancia.
Pucca dirigió la mirada hacia Tobe que aún llevaba del brazo a esa joven mientras platicaba con el ninja que fácilmente reconoció, bajó un poco la mirada ¿Quién podría ser ella? ¿Y si Garu siempre tuvo razón respecto a él? «¡Soy una tonta!» apretó los puños con fuerza y tratando de disimular su enojo indicó que debía ir al sanitario. Quería gritar y destruir todo el lugar, se sentía traicionada, se entregó a ese ninja en cuerpo y alma, y ahora estaba ahí como si nada con otra chica «¡Estúpida!» se le hizo un nudo en el estómago, respiró profundo varias veces para calmarse y salió del baño, vió a Ring Ring bailando con Dada y a Ching tomada del brazo de Abyo que recién llegó y junto a él estaba Garu, suspiró de nuevo y empezó a caminar hacia ellos cuando alguien se paró delante de ella y le tendió la mano invitándola a bailar, levantó la mirada encontrandose con el subordinado del ninja de cicatriz.
—Kenzo...
—Hola, señorita — sonrió — ¿Baila conmigo?
—Amm... Sí.
Tomó la mano del ninja y él la llevó al centro del salón con las demás parejas, sonaba una canción popular muy animada, pudo notar lo bien que Kenzo bailaba, ambos la estaban pasando bien y por un momento olvidó que estaba enojada, el ninja se acercó un poco más para que pudiera escucharlo.
—El amo me pidió que le dijera que parece una mariposa — sonrió — También dijo que se veía hermosa, en eso estoy de acuerdo.
—¿En serio dijo eso? — incrédula.
Kenzo asintió con la cabeza y ella solo pudo mostrar una sonrisa fingida, luego buscó con la mirada a Tobe, no le llevo mucho tiempo ya que lo encontró más adelante, de pie, casi en un rincón con esa chica a su lado, otra vez sintió ese nudo en el estómago y volvió a ver a Kenzo.
—¿Quién es la chica que vino con ustedes?
—La novata, recién el amo la reclutó, su nombre es Kai.
—¿No es la chica que llegó buscando a Shaman?
—Ella misma, ¿Por qué?
—No, por nada.
Siguieron bailando en silencio mientras cientos de preguntas invadían su cabeza sin embargo no quiso hacer ninguna de ellas ya que imaginó que el ninja se negaría a responderlas. Por otro lado estaba Tobe con ese semblante serio de siempre y con las manos en su espalda junto a Kai que parecía un poco nerviosa, no podía evitarlo, su señor despedía un aura de dominio y peligro y eso la incomodaba, ambos tenían la mirada a donde estaba Kenzo bailando con la azabache.
—Sigo sin comprender lo que me quiso decir el dios — soltó de pronto sin mirarla.
—Lamento que Tsukuyomi no haya podido ayudarlo.
—Ya no importa, tu intención fue buena.
—Puede consultarme si lo necesita.
Se quedó un poco pensativo, mirando con atención a su querida Pucca que reía junto a Kenzo, miró de reojo a la joven a su lado y aún con ese tono frío volvió a hablarle.
—¿Te gusta trabajar para mí?
—Sí, amo — sin titubear — El trato que me dan todos me hace sentir que en verdad aprecian que estoy ahí, no me ven como un estorbo y me siento útil.
—Escucha, niña, más que un grupo de criminales somos una familia, trabajamos en equipo y nos cuidamos entre todos.
Kai no respondió, se mantuvo pensativa, su señor tenía razón, eran una familia y no se parecía en nada a la suya, esa en la cual siempre fue despreciada y la única que la había tratado bien era su madre hasta su muerte, estaba decidida, iba a pelear por mantenerse ahí sin importar provocar la ira de sus hermanos. La música se detuvo y el animador tomó el micrófono para dirigirse a todos.
—Atención, de favor le pido a cada caballero que invite a su enamorada a bailar la siguiente canción.
Tobe volvió a pedirle a Kai que lo tomará del brazo y la llevó hasta donde estaba Kenzo. La azabache sintió un vacío en el pecho y aunque Kenzo le había dicho que esa chica solo era una de ellos no podía evitar seguir molesta.
—Pucca — sonrió galante con un toque de malicia — ¿Me permites?
La mencionada quiso negarse, pero de nuevo el profundo azul de esos dominantes ojos la habían atrapado y sin decir nada tomó esa mano que se extendía frente a ella y se dejó llevar por ese apuesto hombre. Kenzo se quedó mirando fijamente a Kai que mantenía la mirada a donde se había ido la pareja y sin decirle nada la tomó de la mano para que bailarán.
—No — retrocedió y bajó la mirada — No sé hacerlo, nunca he bailado. Además se supone que solo los enamorados iban a bailar.
Kenzo sonrió de lado, tomó a la tímida chica de las manos e hizo que se acercará más a él y luego la rodeó por la cintura, tal acto hizo que Kai se pusiera nerviosa, el fuerte aroma del ninja comenzó a picarle la nariz y pronto se sintió con el deseo de querer salir huyendo.
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Bajos instintos (Tobecca)
FanficTobe ha bebido una poción que prometía hacerlo más fuerte con el fin de derrotar a Garu, su más grande enemigo. Sin embargo, termina condenado a una terrible maldición, ahora deberá hallar la manera de evitar que ese mal lo consuma por completo, sin...
